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viernes, 18 de enero de 2013

Madrid a los 21

Madrid me asfixia. Madrid me agota, me agobia.

Madrid, Madrid por las mañanas, cuando está amaneciendo y la neblina se forma en torno a la parada de bus, Madrid y sube el volumen de los cascos - si los llevas puestos - cuando los coches arrasan el pavimento gris, cuando suenan las ambulancias desde clase. Hay más ambulancias últimamente.

Madrid, y estudias, estudia mucho, estudia hasta salir de noche con las farolas de bola hasta la calle, con las manos metidas en el bolsillo. La sensación de mal estómago. La sensación de cansancio con regustillo a café de máquina.

Este es mi Madrid, estas son mis tardes y mis noches...

Estos son mis 21.










lunes, 25 de junio de 2012

ZOCO en Utopic Us


Este fin de semana ha sido el ZOCO en Utopic Us, una feria de creadores. En cuanto leí que lo que se vendía era DIY y a precios reducidos busqué un hueco y decidí ir.

La verdad es que me esperaba algo mucho más hippioso, en plan una esquina cara de Spitalfields. Pero encontré cosas muy buenas a un precio bastante barato.


Bunnies in the Sky
Lo primero que compré fue una copa de helado con un pequeño ratoncito de aquí: Bunnies in the Sky . Tiene unos accesorios increíblemente monos:

http://www.flickr.com/photos/bunniesinthesky/7224148128/

Me encantan los desayunos nutritivos.

El vendedor se llama Patrick, y es un chico super simpático. Nos dijo que suele estar en los expos, que le encanta el mundo kawaii y que acepta encargos. De ahí surge su colección de Alicia en el País de las Maravillas:

http://www.flickr.com/photos/bunniesinthesky/7083391839/in/set-72157629464791104/

Os dejo aquí también el blog: http://bunniesinthesky.blogspot.com.es/


El taller en blanco
Unos diseños preciosos. Unos accesorios con un toque vintage e inocente. ¡E incluso clases para hacerlos!

Yo me llevé un tocado parecido a estos pendientes:

http://www.tallerenblanco.com/store/index.php?type=2

Y Álex estuvo tentado a llevarse una lámina de Caperucita, pero no quedaban.

Me ha sorprendido gratamente que tenga un taller. La verdad es que tiene un estilo precioso (que creo que a una amiga mía le gustaría mucho), pero sobre todo la clase de joyería creativa es algo que ha entrado en mi lista de "Cosas que hacer cuando procrastino"


http://www.tallerenblanco.com/clases.php?id=9


Artestor
Jamás pensé que con las jambas se podrían hacer cosas tan bonitas y ponibles.

http://www.flickr.com/photos/artestor/7001805412/

Yo me llevé uno de los clips (ellas lo llamaban marcapáginas, yo lo llamo "sujetalataladelamazonas") de Blancanieves adorable. También tenían unas pulseras preciosas, pero hay que decidir.


Aquí dejo la lista de artesanos que estaban. Me llamaron la atencíon bibiana lía, Eh! y Le Monvintage. Entre los chicos triunfaron unos broches con calaveras cuya tienda pondré cuando encuentre la tarjeta. 






Me gusta comprar cosas artesanales. Tengo un conflicto con el vintage, ya que en España el concepto vintage se entiende por vestidos lavados y relavados de la sección de oportunidades del Corte Inglés 10 euros más caros que la imitación de uno del Freshka. Pero las cosas artesanales... siempre pienso que aparte de pagar materiales y creación, estás pagando dedicación. Puede ser que la idea original se haya inspirado en alguien anterior, pero el tiempo que tardas en fabricar cada pequeña creación... nos lo contaba Patrick, cuando nos dijo que dejó de fabricar unos conejitos con alas porque trabajar con la resina era horrible. Todo eso tiene un precio.

Así que, espero que esta ferie se repita en breve. O si no, una similar. Y que me entere.

sábado, 14 de enero de 2012

Rebajas

Ayer fue uno de esos días en los que te planteas que sólo te has levantado para poder leer a Lorrie Moore comodamente. Últimamente debo de tener el lóbulo frontal dando palmas con mis ondas beta, porque soy incapaz de prestarle atención a nada académico durante más de 10 minutos. Diría que me esfuerzo, pero como sabemos los Mártires, el esfuerzo también pertenece al lóbulo frontal.

Peeero, la tarde fue de rebajas. No me quiero explayar mucho, sólo decir que Álex y yo comimos en una pizzería universitaria posh sin cámaras de fotos ni gafas Rayban graduado. Como si Madrid no fuera una ciudad de palurdos con cuatro calles snob.

Así que al final, la tarde de rebajas se ha saldado con:

 
Americana de Mango con mangas de plexiplás. De estas de 70 euros y te la encuentras a 25,95 de tu talla. Un lujo, aunque no sé si me va a caber un jersey por debajo.Tampoco creo que le quepa a la de la foto.
Vestido estilo bohemio años 50. Ahora me he dado cuenta de que creo habérselo visto a alguien. Da igual, teniendo en cuenta que todos compramos en las mismas tiendas, supongo que no se sentirá ofendida. 

Vestido años 50 del que no encuentro foto


Shorts de lana que le molaban a Álex

 Cárdigan (en gris el mío) estilo Chanel para una especie de estilo pin-up. Mi madre dice que soy atípica comprando. Soy atípica, dejémoslo ahí


Súper Cárdigan verde. A la tía de la web le queda por debajo del culo, yo me lo puedo pillar con las rodillas si quiero. Así me las protege de la hiperlaxitud articular.

Camiseta negra. Volvemos a lo mismo, a la modelo de Mango le queda como un discreto lacito en el pecho. Lo mío parece que voy a ir de Matahari a encontrar el plutonio de Irán, pero qué le vamos a hacer. 

Camisa romántica para una falda que me compré en Camden

Abrigo años 50 de Sphera.

Y la prenda estrella fueron unas botas de Hakei.

Conclusión: me dejé 250 euros en algo cuyo precio en total habría sido unos 400 euros. No me molesté en entrar ni a Bershka ni a Stradivarius porque si sus precios habituales son de 10,99 no voy a pelearme por 5 euros con ropa tirada por el suelo y gente esperando cola como para comprar entradas de Coldplay. 

A Pull&Bear no entré porque arrasé ya antes de Navidades, salvo en la sección de faldas para anoréxicas que con mis trocánteres pa fuera rodeados de grasilla (es decir, que tengo las piernas patizambas y encima con pistoleras) no lucen.

Pasé a Zara y a H&M. A H&M no me debería de haber molestado en entrar, porque la temporada de este año fue algo así como un outlet de piezas defectuosas de giras de Madonna reinventando High School Musical, y lo único que me gustó fue nueva temporada. Nueva temporada tan cara como las rebajas de Mango, pero no me apetecía.

Zara sí, estaba esquilmado. Me sorprende, porque Zara es ligeramente más barato que Mango y tenía unas rebajas ligeramente más baratas (diferencias de 5 euros), pero cuando pasé a buscar un abrigo aquello parecía el mercadillo de verano de mi pueblo. Sólo faltaba entre los montones de zapatos clones de brilli-brilli y los little black dress  "BRAGAS MU BARATAS, 3X10 EUROS".

Hay algo que me gusta de comprar en las rebajas, y es la cutrez que adquiere toda la ropa. La exclusividad se pisa en el suelo y se tira a una percha. Me gustaría hacer un relato sobre eso, ahora que he vuelto a escribir.

En fin, que las rebajas este año son muy recomendables. Especialmente las de Mango.










jueves, 29 de diciembre de 2011

Satisfacción y estafas II

 Viene de "Satisfacción y estafas I"

2) Encontré mi amada Capturing the Friedmans. La compré sin ninguna duda, y... ¡sorpresa! Al probarla en mi ordenador, las pistas 6, 7 y 8 se atascaban. Eso si conseguía que arrancara la película. Como ya me conocía la historia, fui a CeX antes de que pasaran los dos días para que me la descambiaran. Me dijeron que primero le daban un pulido, a ver si iba. Yo acepté, la película iba un poco mejor pero seguía sin poder ver las conclusiones de la psicóloga. 


De todas formas, ¿no se supone que en las tiendas de segunda mano se prueba el producto antes de venderlo?


Voy por segunda vez (antes de las 48 horas de después del pulido). Como sigue sin funcionar, me dan un vale. Al día siguiente acompaño a Álex que quiere ir a vender unas películas. Le dicen que no le compran las películas, porque no pueden comprar películas que regalen con periódicos. Yo encuentro una Capturing the Friedmans. Me aseguran que no es la misma, pero... ¡vaya! Funciona algo mejor, pero se sigue atascando en la pista 8. Álex consigue que arranque con su X-Box y por 2,50 euros prefiero guardar la carátula y si eso descargarme la película. 

3) Hoy me he comprado un documental, En Construcción. Venía con el público. ¿Dónde está la norma de las películas que regalan con periódicos?

4) El colofón viene porque hoy también hemos encontrado una edición en tapas de metal de Psicosis por 2,50. Lo que mi abuela llamaría una perita en dulce. Cuando hemos ido a pagar, el dependiente ha tenido un reflejo oculomotor generalmente caracterizado por una sensación de sorpresa, que activa los nervios oculomotores. Después de buscar los discos, nos ha dicho que no los encontraba, que le dejáramos un teléfono para llamar. Pero que no viniéramos a la tienda a buscarlos y que si el lunes no estaban que nos olvidáramos.   

En la tienda tienen desde hace relativamente poco (no creo que más de 6 meses) las normas colgadas en una esquina. Pero los dependientes no te informan de ellas (salvo a posteriori). He intentado buscar las normas en su página web, pero sólo aparecen las relativas a la compra por internet y yo no he sido capaz de encontrar las relativas a tienda (dejo la página web por si alguien lo ve antes que yo: Página Oficial de Cex )

Así que, ojo con lo que compreis en CeX. El cartel actualmente se sitúa en la columna que hay delante de las cajas a la izquierda. Preguntad siempre la garantía de vuestro producto y si podeis descambiarlo, especialmente si es un ofertón. Yo pienso seguir yendo (por el tema películas descatalogadas y ofertas) pero con cabeza. Especialmente si lo que comprais cuesta más de 2 euros. 



PD: antes, cuando salía de la tienda de tejidos, salía enfadada porque había discutido con mi madre. Yo le decía que no quería ir al baile y ella que como si me metía a folclórica, que no le calentara más la cabeza. Lo bueno es que si Álex y yo salimos enfadados, los dos despotricamos agusto.    

Satisfacción y estafas I

CeX fue fundada en 1992 en Londres. Llegó a Barcelona en 2003 y desde ahí se ha ido extendiendo por España. Yo he estado en la tienda original, en Tottenham Court Road (al ladito de Camden). En Madrid hay tres: Getafe, Atocha y Bravo Murillo.



El segundo CeX que yo conocí es el de Atocha. Tiene dos plantas y en el medio está escrito "telas al por mayor". En verano, para los bailes de fin de curso en los que todas nos difrazábamos, mandaban a comprar telas a las madres a esas tiendas (sí, yo fui de la generación de mamá preferentemente en casa). Una tienda de toda la vida. Una tienda de toda la vida que ha dado paso a una tienda de compra-venta de productos efímeros usados.

Aún así, siempre que íbamos estaba cabreada porque odiaba el baile de fin de curso. Así que esa tienda me da recuerdos ambiguos. Igual que CeX.

Según la pág web: CeX compra, vende e intercambia una gran variedad de productos tecnológicos y de entretenimiento entre los que se incluyen teléfonos móviles, video juegos, DVDs, películas en HD (alta definición), ordenadores, aparatos electrónicos digitales, CDs, imagen y de música.

 CeX tiene dos cosas muy buenas. La primera es que sus precios son absurdos: tienes videojuegos de segunda mano dos euros más baratos que el original y al lado una edición coleccionista limitada por 1,50. Por tanto, si sabes mirar, puedes encontrar auténticos chollos, como una película de Apocalypse Now por 2 euros.

Para mí, la mejor ventaja es que puedes encontrar documentales y películas descatalogadas. Muy esporádicamente, eso es verdad, pero encontré Capturing the Friedmans por 0,5 euros. Capturing the Friedmans, un documental famosísimo sobre la imposibilidad de encontrar la verdad, descatalogada desde el 2005. Merece la pena rebuscar.

Hasta ahí todo genial.

1) La cosa empieza porque Álex encuentra un ofertón mejor que el de los anuncios de supermercado: Down of War 2 con precio original de 45 euros por 15. Como no somos tontos preguntamos si faltaba algo. Un disco, el libreto de instrucciones, estaba dañado de alguna forma.

No, todo perfecto.

Bien. Álex llega a su casa y lo prueba. ¿Problema? No tiene clave steam.


Para los que sólo entienden de los Sims como yo la clave steam es según Wikipedia una plataforma de información y soporte. A efectos prácticos, el dar de alta un juego en Steam supone que el juego sólo se puede dar de alta en un ordenador, impidiendo su venta de segunda mano. Para más información: Wikipedia: Steam

Coincide con que nos vamos de vacaciones. En el tícket pone que existe una garantía de 12 meses para todos los productos, así que al mes volvemos a CeX para descambiarlo. Nos dice el dependiente que no lo podemos descambiar. Que la garantía de los videojuegos, música y películas es de 48 horas. 


¿Hola? ¿En qué momento de ese día perdí temporalmente la consciencia? Me intereso saberlo, estudio medicina y no me gustaría rajarle a un paciente el páncreas sin acordarme.

Por mucho que intentemos justificar que no tenía ese dato ni viene en el tícket acaba siendo su palabra contra la nuestra, así que desistimos. El chico muy majo nos da hasta el nombre del que lo había vendido por si podíamos localizarle, pero aunque se hubiera enamorado perdidamente de Álex no hubiera podido dar de baja la steam.

Tiempo después Álex intenta vender los juegos. Le dicen que no, que no pueden comprar juegos con clave steam. Entonces, ¿de dónde había salido ese juego? ¿Generación espontánea?

Conclusión: un dependiente de CeX había colado el juego para venderlo ilegalmente

Continúa en "Satisfacción y Estafas II"

lunes, 26 de diciembre de 2011

Beafeater London Market 2011

Este es el tercer año consecutivo en el que Beafeater trae su London Market a Madrid. Yo me enteré por casualidad, por un comentario del que hablaré luego. Álex fue escuchar London, Market y leer que traían mercados de Camden y arrastrarme.

Este año, el Beafeater London Market tuvo lugar los días 17 y 18 de diciembre, en el instituto Ramiro de Maeztu. Estaba compuesto de 34 puestos de los mercados de Camden, Portobello y Spitalfields. 


Álex y yo decidimos ir el domingo. Como el aforo era limitado y costaba sólo 3 euros, nos presentamos a las 10:30 allí. Aunque el domingo el market no se llenó, tuvimos la suerte de poder dar vueltas y comparar sin codos en los pómulos ni axilas con jerseys (lo cual, cuando mides metro y medio es una suerte).

Nada más entrar, un photocall, una tienda de military goods y Cyberdog.

Cyberdog ocupaba dos puestos enteros. Estaba cerrada, habían puesto sus luces estroboscópicas, su música rave y a dos bailarines a juego con la estética de la tienda: novedosos, atractivos y asequibles. La ropa de Cyberdog tiene un toque hiperfuturista para fiesta, lo que ellos llaman rave. Aunque su vestuario consista principalmente en licra y colores flúor, no pareces una morcilla marciana con él. De hecho, incluso las modelos de su página no son las estatuas del Moloko Bar.



El siguiente puesto que nos llamó la atención fue Black Rose. De este no conocía el nombre pero sí lo había visto en Camden. Un puesto de estilo pin-up algo caro, pero en comparación con las tiendas Rockabilly españolas un chollo. Rebuscando mucho, me llevé una camiseta que tenían en oferta muy sailor y unas pinzas con forma de manos esqueléticas. Lo de las pinzas fue flipante: yo las había visto ya hasta la saciedad y me parecían muy modernas, pero debe ser que los médicos se mueven por otros ambientes para que llamaran tanto la atención.


Los otros puestos nos llamaron menos la atención. Mucha ropa vintage, un puesto de mangos clásicos ingleses con nuevos objetos con un set de afeitado que le gustó a Álex y tres o cuatro puestos de complementos. Yo destaco un puesto de vestidos lolita y otro de vestidos años 50. Cuando fui al baño me encontré con una de las chicas de la tienda de los vestidos años 50 fumándose un cigarro, y como no tengo tiempo para clases de inglés me puse a hablar con ella.

Conclusión de la conversación: "I've been told so many times that in Spain you can't dress like that. It's sad, isn't it?" Me remito a las pinzas de manos en medicina.

Álex se compró en Cyberdog una camiseta de Ravespotting y una bufanda, yo me compré otra bufanda y los dos compartimos una caja de CDs con las sesiones de Cyberdog. Tuvimos la enorme suerte de que fuera el día "Pounds=Euros" así que lo que nos habría costado 120 euros nos salió por 75. Juraría que Álex lloró por no poder llevarse la tienda entera.



Cuando volvimos acompañados por la tarde (porque los echeros no iban a desaprovechar un mercado inglés) habían puesto animación. Un mimo de Charles Chaplin nos entretenía en una cola inmensa mientras un propio pasaba un cartel en el que decía que no se podía pagar con tarjeta dentro mientras que un Mr Bean fingía colarse.

Pagar tres euros por verlo merecía la pena, aunque ni de lejos tenía la esencia boho y punk que caracteriza a Camden (no sé si a Portobello y a Spitalfields, pero lo dudo profundamente). Lo peor, aunque a nosotros nos viniera bien, es que no dejaran pasar menores.

Así fue como descubrí al Beafeater London Market, por una queja de una madre que no podía ir con su toddler. Incluso a una amiga le pidieron el DNI. Yo le pregunté a uno de los organizadores por qué no podían pasar menores y me dijo que porque estaba patrocinado por Beafeater y se vendía ginebra dentro. ¿Y qué? Me refiero, si dejas pasar a un bebé de dos años no creo que ni le den ginebra, ni decida hacer botellón por estar en el BLM. Y lo mismo, si pasa una chica de 15 años dudo mucho que a) beba y b) vaya a hacer botellón con ginebra, porque todos sabemos que la ginebra no lo peta en ningún botellón.

Otra de las cosas que era bastante clara es que era un outlet. Todo estaba lleno de rebajas, y Cyberdog no había traído ropa tremendamente novedosa (de la que sale en su página web). No me quejo, y me parece bastante razonable que así fuera, pero es un hecho. Además, les salió bien la historia: había abueletes con bolsas de Cyberdog bajando por Serrano.


Si tengo que elegir, me quedo con Mr Bean raving:








martes, 20 de diciembre de 2011

Enfermita

Otra vez mala.

Suelo pillar un catarro por estas fechas. Es mi máxima capacidad de manifestación navideña.

Recuerdo unas Navidades especialmente divertidas cuando yo estaba en un pijama rosa de Snoopy y se presentaron cuatro amigos con dos pelis de American Pie y una bolsa de palomitas en la puerta.

Cuando tú no te paras, el cuerpo te para. Y desde exámenes no he levantado cabeza. Además, hice caso omiso de mis necesidades de dormir yéndome de fiesta o estando todo el día andando con el frío de diciembre. Todo eso sumado al hecho de que sabeis que la semana pasada no fue una buena semana. Y si no lo sabeis tampoco lo voy a contar aquí, que ni soy una seudo-adolescente ni pretendo serlo.

Después de la semana de mierda, el viernes estuvo genial. Estuvimos durante tres cuartos de hora 11 en una mesa de 6 despotricando sobre medicina. Después de cenar fuimos andando a un sitio que estaba bastante bien. Incluso bailamos la Danza Kuduro y todas las canciones por ese estilo. Los médicos de fiesta, una rara avis al menos en los cursos no-clínicos. Aunque luego los que te vienen a vender bolígrafos y entradas de fiesta de 6º parecen n00bs.

El domingo hicimos quedada de recuperación de la ECH.

Fue extraño, porque hacía como 100 años que no nos veíamos. Y la última vez fue un poco tirante. Ahí estábamos un pequeño grupo (un muestreo, como en el examen de epi), año y medio más mayores. La comida y el plan de después tuvo un toque nostálgico y de cabreo general. Si la ECH es nuestra adolescencia, con todos nuestros proyectos y esperanzas, la universidad es el absurdo encuentro con la realidad del futuro cutre y soso.

Por la tarde, nos fuimos al London Market. Álex y yo habíamos ido por la mañana, y lo habíamos flipado. Así que decidimos repetir por la tarde. Entre las tiendas estaba Cyberdog. Cuando el tío que nos cobró me dijo "today euros and pounds are the same" dije "woah, happiness day then" y nos infló a pegatinas. Álex se compró una camiseta y una bufanda, yo otra bufanda y compartimos los discos de las sesiones de Cyberdog. Lo que nos hubiera costado unos 110 euros nos salió a 75 euros (happines day then). Yo también me compré una camiseta a lo sailor pin-up y unas manos con forma de calavera. Pero ya me explayaré más sobre esto.



Luego tocó Starfaps en el que decidimos que íbamos a seguir siendo escritores ante todo y alguien decidió que el iPod de la Sta. Caufield era precioso.

Volvimos a casa desde Nuevos Ministerios andando y fue una vuelta genial. Rajando mucho.

Eso sí, ahora estoy con constipa y muchos proyectos para navidades.   

lunes, 5 de diciembre de 2011

The Horrors & Cerebral Ballzy I

Por fin he cumplido mi sueño de ver a The Horrors en concierto.

No todo fue como esperaba, quiero decir, ninguno saltó a mis pies y me dijo "esto es amor a primera vista, deja bachillerato- ups, medicina, es que quieras que no ha pasado tiempo ya desde que les conozco- y vente de gira conmigo". Supongo que por muy horrors que sean una ostia de Álex le da miedo a cualquiera.

Llegamos tarde. Mientras estábamos en la cola vimos dos cosas:
a) Un tío que tocaba la guitarra arriba y abajo
b) Gente vestida bastante kinki

A primera vista lo que más llama la atención es el tío A.

Ilusos.

Total que pasamos dentro y nos encontramos con una sala más pequeña que el Independance 2. Tú te pensabas que aquello iba a ser la marabunta y solamente tres niñas se pelearon por ponerse en primera fila (cuando digo niñas, digo con los 18 cumplidos antes de ayer). Así que cómodamente nos pusimos en una segunda fila  con vistas directas al escenario.

Hasta ahí bien.

Hasta ahí jodidamente genial.

De repente aparecen unos pipas que dejan una cerveza sobre el altavoz y babean: "This is a party, so... fuck off" y una marabunta kinki, de la cual yo sólo veo una horquilla en forma de mano huesuda se lanzan en un ataque de pogos.

Obviamente ese grupo eran Cerebral Ballzy. Minutos antes de que aparecieran había pensado en que era una lástima no haberme llevado a Echo, luego pensé que ella sería feliz en el hueco de mi armario en comparación.

La verdad es que el grupo estaba genial. A Álex, como no, le emocionaron. A mí me gustaron bastante, aunque creo que fue por el espíritu Sex Pistols de la era skater que desprenden, con sus letras sobre la pizza. El cantante, el tal Titus Honor iba tan colocado que era incapaz de abrir los ojos. Si lo hacían le aleteaban. Podían haberle dejado la vía ya puesta, teniendo en cuenta que era un firme candidato a rea. El guitarra (un tío guapísimo por cierto) se bebió tres cervezas en lo que duró su actuación y no había salido precisamente sobrio. En lo que tocaba pegaba unos saltos apoyándose en el altavoz que por suerte no acabaron ni con la crisma de nadie ni con la suya. Les dio el botellín a las chicas de delante, que como ángeles puros de 17 que eran se lo devolvieron a los pipas. Por un momento, estoy convencida, pensaron que las iba a violar o a tatuar o algo así.

De la primera fila hacia detrás le hubiéramos hecho ascos pocas.


Después de berrear un buen rato sobre pizza y chicas decidieron que se acaba el partying. Molaban, pero me apetecía que salieran The Horrors ya y ellos necesitaban sinceramente ordenar su sistema autónomo. Otra de las cosas que me sorprendió fue que ayudaron a recoger, y con la cogorza que llevaban, me parece un gran mérito. Quiero decir, yo soy incapaz de recoger el cable del portátil de forma decente cuando termino de estudiar (bueno, creo que hoy parecía Honor Titus con un epidídimo en los ojos, pero no estoy del todo segura).

Creo que voy a cerrar esta entrada aquí, porque a este paso acabaré colapsando el blog y como dice el Doctor House: tus entradas son demasiado largas.

La próxima la abriré con el ataque del moderneta.

No encuentro el setlist de Cerebral Ballzy. Así que os recomiendo que os metais en YouTube y les echeis un oído. 


domingo, 4 de diciembre de 2011

Un grupo a deshoras

Este finde debería de haber hecho una de auto-ostracismo y haber incado codos como nunca, pero el viernes tenía un concierto de The Horrors y hoy expo, así que he decidido postergar el tema estudios para el domingo.

Qué decir, ha sido un día genial. Pero genial por la compañía. Creo que hasta que Genshi no suba sus fotos no voy a hacer un resumen de lo que me ha parecido el Expo. Por lo pronto me he llevado a Echo y la he sacado contadas veces. Si os digo que he cargado yo con ella la mitad del tiempo, os suponeis que no ha habido nada digno de fotografiar.

Como siempre, he llegado tarde. Al principio me he encontrado con Acuarelas y con el Doctor House, que ha afirmado que "no llegaba tan tarde como le habían dicho". 10 minutillos de nada, vamos. Después, sorprendentemente, el amigo Madre Superiora y la señorita Caufield han estado super puntuales. Me da rabia que haya faltado gente, pero supongo que una de las cosas que ha molado de hoy es que somos un grupo a deshoras.

La cola era pequeña y hemos llegado a las 12 del mediodía. Se nota la crisis, y se nota mucho. Otras veces buscábamos a gente para colarnos, hoy ni nos ha hecho falta. Estaba en uno de los pabellones grandes, pero el problema es que sólo han usado una parte y la calefacción se iba al pabellón de arriba y de abajo, es decir, hacía un frío de c*jones.

Madre Superiora tiene una fama que ni él se la esperaba.

Después hemos empezado a mirar stanes. He de decir que hemos congeniado todos mejor de lo que me esperaba, quiero decir, los médicos y los... no-médicos. Debe ser que estábamos todos de muy buen humor. Mientras dábamos vueltas una y otra vez a los mismos sitios la Madre Superiora ha decidido que iba a empezar su trabajo de tesis, que no sé muy bien de que iba, pero yo diría que lo podría titular: "Las nuevas Lolitas: lo que Nabokov hubiera escrito y lo que Humphrey Humphrey hubiera disfrutado."

El premio al mejor cosplay se lo doy a una chica de 15 años que iba de enfermera en bragas. Lo ha ganado porque en un stan le han dicho "bueno, mira, esta chica tan maja va disfrazada de putón."

Después hemos estado jugando a un juevo que se llamaba Dominion o algo así y el Doctor House me ha defraudado Tantas horas de videojuegos y hemos perdido.

Luego hemos comido con Álex, que venía de la ECH con su regalo por el día de la Novia Orgullosa. Nos hemos sentado en una especie de paraíso tropical a lo cutre, con un trozo de pizza al estilo Facultad de Medicina. Y ahí ha llegado la "mejor parte": la hora de mis oscuros secretos. Al menos ha servido para cohesionar un poco el día, porque creo que nadie me volverá a mirar así igual. Ha sido una época preciosa de esconder el pasado, pero Madre Superiora: te tengo una guardada y esto no es una advertencia, es una amenaza (xD).

Después hemos ido de compris... bueno, yo ya por la mañana he adquirido una camiseta genial a juego con la señorita C. :






Luego ha venido la señorita M. y hemos vuelto a dar vueltas, y vueltas, y vueltas... al final he acabado con una pulsera super chula de kodamas. Dicen que es un robo que me haya costado 12 euros, pero alguien se ha trabajado esas figuras y un diseño. A mí me pagan 12,5 euros por hora, y no creo que a su autor le haya llevado una hora. Además de qué en Tous tienes pulseras por el estilo con un diseño mucho más soso de plástico con baño de plata por 70 euros.

No me voy a poner a regatear con gente que sabe hacer su trabajo.

Luego hemos vuelto a compartir secretos oscuros y a maquinar, aunque nos hemos vuelto todos muy sosetes y hemos acabado echándonos unos vicios a un juego de la X-Box de peleas de Dragon Ball. Hacía tiempo que no me sentía tan friki. La verdad es que queríamos sentarnos. Añadir que Álex ha recibido una soberana paliza por parte de todos.

Después metro y cena con más oscuros secretos.

He flipado un poco yo también porque me creía más... cómo decirlo... "normal". Creo que sería esa la palabra idónea sobre mí. No sabía que hubiera un silencio tan grande entorno a mí. También he visto silencios enormes y visibles hoy.

El caso es que creo que esos silencios son parte de nuestro encanto.

Si es que este grupo a deshoras tiene alguno.




domingo, 6 de noviembre de 2011

Sábado seriéfilo

He dejado lo de Praga hasta que me compre un cacharro de estos que alargan el puerto USB y encima te traen tres más. Teniendo en cuenta el tiempo del que dispongo y la exigencia de Álex en cualquier cosa electrónica... supongo que antes sale el Gólem de la sinagoga Vieja-Nueva que las fotos de mi cámara.


Este sábado me ha cundido sorprendentemente a todos los niveles. Incluso llegué a la mitad del complejo duodeno-páncreas, aunque la vascularización la he dejado para hoy porque no estaba psicológicamente preparada.

El sábado Álex y yo comimos juntos bastante tarde. Es lo que tiene ir a la ECH, sabes cuándo entras pero no cuando sales. Vino como salen todos los Juniors: flipado, extasiado y deseando volver a madrugar un sábado. Me estuvo contando sobre las clases y sus compañeros. Sorprendentemente, guardo en mi memoria episódica bastante bien la clase que le dieron.

"No sabéis la suerte que tenéis. Aún os queda por ver esas películas que te hacen mella. Luego quedan otras buenas, pero no es lo mismo".

Como comimos a las tantas, nos enganchamos a lo único decente que quedaba: la película de Expediente X.

Malísima.

Absurda.

Noventera.

Pero me encantó. Cuando normalmente te limitas a ver cine del bueno y de pensar, tener una película que te permita dar cabezadas y acurrucarte con tu novio durante 10 minutos sin perder un momento el argumento, es genial. Y si lo pierdes da igual, total el final se masca desde el gancho, que fue donde la cogimos. La verdad es que me apetecía muchísimo - y me apetece - ciencia-ficción barata, poco de pensar, mucho bicho.

Después de otro ratejo estudiando, llegué al final de un capítulo de House. Una locura, no sé cuántas temporadas habían pasado pero conocido sólo estaba Foreman. Si las series envejecen y degeneran, esta mínimo mínimo tenía un Parkinson, la mayoría de los personajes y escenarios conocidos estaban donde Cristo perdió la chancla.

Eso sí, salieron unos pulmones a los que cambiaban el salino y la FiO2. Y como eso lo tengo recientillo y espero que aprobado, quieras que no te hace ilusión.

Luego Álex puso The Walking Dead. Los dos primeros capítulos de la segunda temporada, así que va con spoilers. Tampoco me voy a poner a contar lo que pasa. El caso es que me parece surrealista que aquí el policía del amor, o sea, Shane, pegue ese cambiazo tan bestial. Álex dice que un apocalipsis zombie te marca, y eso queda obviamente explícito, más después de la primera temporada pero... no me lo creo.

Todavía, todavíiiiia... si la decisión la hubiera tomado a sangre fría, se hubiera arrepentido sobre el espejo y se hubiera rapado me lo hubiera creído. Un tío frío con ganas de sobrevivir aun cargándose a un compañero que se arrepiente, pero el muerto al hoyo y el vivo al hoyo. Vale. Todavía me creo que le pegues un tiro a alguien en la pierna para que se lo coman los zombies porque si le das en la cabeza y se muere no les atrae. Bueno.

¿Pero la mueca de malo del final? ¿De qué va? Una cosa es ser el hijoputa que te tiras a la mujer de tu compañero y la otra irte cargando gente en un mundo donde todos nos necesitamos a todos más que nunca. Ahora resulta que el colegio le ha vuelto oligofrénico.

Sí, recuerdo que dejé de ver esa serie porque los zombies molaban, pero a nivel literario parecía que la había escrito gente en descomposición también.

Luego antes de cenar nos tragamos un episodio de Bones en el que había una granja de cadáveres en descomposición. Fantástica. Y ya por último un capítulo de una serie que se llama El cuerpo del delito. 


Suena bien, ¿eh?

El capítulo era de la segunda temporada, pero comeros los spoilers. Así tendréis tiempo de haber algo más interesante con vuestra vida (como las relaciones pancreático-duodenales)

Una forense que aparece en la escena del crimen con su mejor gabardina *sic* y con tacones de unos 8 centímetros. Un zapato muy realista si tu trabajo consiste en estar de pie constantemente. Yo cuando tengo prácticas de anatomía ya salgo destrozada, supongo que ella se habrá seccionado los nervios plantares.

La trama, una basura que ni siquiera llega a enganchar. Esta serie es superada de lejos por Caso Lacrimógeno, digo, Abierto.

Lo mejor de todo: la causa de la muerte es que se le reventó... ¡una arteria del bazo! Vamos a ver, guionistas, ¿dónde ponemos la arteria esplénica, la arteria polar y las ramitas? Me acuerdo de las clases en las que repetimos que la carótida no es la carótida, sino que es la carótida primitiva y quien no lo sepa es un ignorante. A esta mujer, creo que la corrían a bazazos.

Entiendo por qué no suelo ver la tele.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Para los que hace tiempo que no me veis

Quería subir una entrada hablando del encanto místico y bohemio de Praga, pero al ir a subir las fotos (no voy a cogerlas de Internet, que se note que yo tengo una réflex y Álex se dejó el trapecio cargando con su medio kilo por toda Praga) me quedé en la mano con el puerto USB donde tengo conectado el cable del Internet.

"Ah, eso es arreglable, te compras un cable nuevo y se acabó."

No, no. El cable del internet está perfecto (creo). Lo que partí se partió fue el puerto USB del ordenador. Y como además, de los 7 que tengo uno ya estaba jodido y este está conectado a otro, en cuanto se le acerca algo con intención de penetrarlo salta que le duele la cabeza y el PC se blinda rechazando hasta al ratón (el pobre no le ha hecho nada).

Álex me echó la bronca, porque dice que trato el ordenador fatal. Vale, sí, reconozco que no lo limpio desde hace unos 4 años y que puedo tener un nido de iguanas en los cables, pero creo que ha quedado claro que mejor que yo no toque nada.

El caso es que aprovechando esto, voy a poner cosas de mi vida:

- Este año no he celebrado Halloween porque estábamos dando vueltas por Praga.
- Tengo un examen en menos de 15 días que llevo a menos de la mitad. Challenge Accepted
- No fui capaz de ver al Golem.
- El curso de la ECH va a ser un experimento genial. Aunque eso suponga tener aún más cosas que hacer (digo experimento porque ni ellos mismos saben muy bien dónde vamos a llegar. Dios, en una carrera como la mía cómo mola lo no-establecido).
- También me mola neuropsicología, aunque probablemente no consiga matrícula
- Hablando de neuropsicología, el otro día hablando sobre la memoria y la identidad conté lo que nos dijeron en los seminarios de Biblia: recordar nos da una identidad y nos hace conscientes. Totalmente verdad.
- Me apetecería ir un día al Retiro a hacer fotos de otoño antes de que los árboles se deshojen

Tampoco tengo mucho más que contar. Estos son mis cotilleos jugosos jugosos. En una hora tengo seminario de bioquímica. Seminario. Esa palabra más horrible que Auschwitz y la Inquisición. Además, por el bien de mis notas, no voy a coger los apuntes con el ordenador porque sé que acabaría en Pandemium II 


A ver si esta noche soy capaz de subir las dichosas fotos.

PD: estoy escuchando Wagner. En Praga son muy musicales y estaban todo el día dando conciertos. Además, mi madre que se leyó la guía nos contó que cuando Hitler tomó la ciudad quiso que de la Ópera se cargaran la estatua de un músico judío. Los obreros, que debió de parecerles que todos los tíos con barba son iguales y que nadie se iba a dar cuenta, se cargaron a Wagner.

Sí, creo que Hitler fundó Terezin por eso.

También puede ser porque vaya a hacer como el Capitán Charlie y rociar de NAPALM toda la facultad.

Dios, Wagner es un músico de locos megalómanos.

viernes, 14 de octubre de 2011

Sentido

Bajamos las escaleras. La sala de suelo de conglomerado años 60 brilla en un tono gélido azulado que lanza una máquina expendedora. El pasillo siguiente es totalmente negro. Los quicios dorados desteñidos que dejamos atrás refulgen. Tanteamos el gotelé buscando un interruptor. Sólo algunas taquillas brillan, las del medio del pasillo.

- Es el escenario de una película de terror -sé que hay un interruptor en alguna parte, hoy lo han encendido. Tres arcos nos separan -, ¿sabes? Creo que podríamos follar aquí sin que nos oyeran. Y sin que prácticamente nos vieran, - ¿cuándo alcanzamos esta familiaridad como para tocarnos en la oscuridad? - aunque creo que entonces seríamos las víctimas perfectas para ser los primeros asesinados - hace frío, más frío que arriba. Cuando las prácticas de anatomía se vuelven tan macabras como torsos cortados, como en aquella pesadilla que tuve en 1º, a veces me planteo si esos espíritus no se quedaran por aquí -. Siempre mueren los que follan y los que se separan.

El fluorescente parpadeó un pasillo grisáceo.

- Coge el cuaderno, los dos libros, la bata y los condones.
- No me has dicho que ya habíais hecho el pulmón.
- No, no lo hemos hecho al final. Ya lo haremos.
- Pues aquí falta un condón. ¿Alguien tiene acceso a la taquilla?
- No, no le he dado las llaves a nadie, bueno, la he abierto al mediodía y se me han caído... te juro que no he hecho nada.
- ¿Por qué crees que dudo de ti?

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El metro en mi estación tiene las paredes blancas y mucha gente a todas horas. Una niña con una pañoleta azul y un chándal rosa desteñido le da a un botón de llamar al ascensor.
- Siento haberle dado.
- Ah, no pasa nada. Es todavía pequeña como para enterarse.

En la entrada al metro, una pareja de chicos jóvenes mira cómo la niña se pone de puntillas y vuelve a darle al botón. Ella tiene los ojos rojos y el pelo sucio. Él aparta una mochila llena y le da besos por unas correderas pálidas en su cara. La única que no mira cómo la niña presiona el botón con insistencia, les mira a ellos.

Todos tantean qué hay debajo de la pañoleta.

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En el fondo, no ha sido así. En el fondo no hemos discutido por el tema de los condones, porque él sabe que sólo los utilizaría para engañarle en una situación de riesgo, y que soy demasiado miedosa para todo el tema de las enfermedades. En el fondo ha sido un día cansado, como todos, y a lo mejor estoy susceptible porque el formol me ha hecho llorar esta mañana, como mi madre algunas noches cuando picaba cebolla. Pero no todas. Pero no he llorado esta tarde.

En el fondo la niña no apretaba con insistencia el botón. La niña tenía ojos de latina. En el fondo, ha agarrado la mano de su madre y le ha dicho "mamá, quiero ir contigo. Vámonos". Su manita desaparecía frente a las paredes blancas del metro, siendo arrastrada por las manos oscuras de su madre.

En el fondo no creo en los espíritus. Pero esa pesadilla sí que existe. En esa pesadilla soñaba con un torso putrefacto sobre una mesa de operaciones. Todos tenían partes purulentas del cuerpo humano, la mía era un torso informe y verdoso, como una masa podrida que una vez tuvo forma humana. Cuando me acercaba con el bisturí semiescondido y pinchaba en una de sus escaras, se abría. El contenido de la caja torácica se vertía de golpe, salpicándome de una pasta verdosa. Supongo que tenía miedo a los cadáveres. No entiendo por qué hoy al ver un cuerpo cortado a la altura de las cejas y a la altura del pecho no he llorado. Sólo cuando me ha dado el formol.

En el fondo tenía una entrada mejor que esta. Sobre el sistema respiratorio y las muertes silenciosas.

En el fondo tengo mucho que contar, pero soy incapaz de ponerle sentido a nada.

El condón que faltaba estaba en mi mesilla.

Algo cutre que suena a Amy Hempel, The Harvest. 

lunes, 19 de septiembre de 2011

Agradecimientos

Pues sí, hoy tengo que hacer una ronda de aplausos. Porque hoy me siento en clase tan limpia y pura como la chica que se va a Hollywood y su conocimiento de la maldad se limita al niño que le tiraba de las trenzas en su pueblucho de Texas.

- A L. Acuarelas y R. por sus apuntes de fisiología. Sin ellos aún pensaría que el corazón lleva pilas.

- A R. por sus magnifícios apuntes de bioQ caligrafiados. El metabolismo tuvo un sentido nuevo gracias a ellos.

- A L. Monkey por venirse algunos días a la biblio conmigo. Creo que a ambas nos vino muy bien, ¿no?

Una mención honorífica especial a Álex. Porque soportarme en exámenes tiene mucho mérito. Soy como una masa enfermiza blanquecina de pupilas dilatadas que pierde agua por todos sus poros. Vamos, como si un Cullen se tira a Bob Esponja. El caso es que él siempre arrastra de Ecullen Esponja y parece no importarle. O guardárselo para cuando pueda gritar sin estar bajo los efectos de la esquizofrenia.

Y otra para mí. ¿Por qué no? Porque estas calificaciones me han sabido casi tan bien como la matrícula de bachillerato. Con la diferencia de que en estas he dejado sudor, lágrimas y sangre. La sangre es literal; todos sabeis que estoy a base de carne roja... (es lo que tiene que ser una violación de un Cullen). Pero aún así yo me lo he currado.

Quién me lo iba a decir en Enero.

Quién me lo iba a decir en Septiembre.

 

Todos sabeis que en Septiembre suelo encapricharme oportunidades que no son mías. Pero igual que por casualidad encontré una carpa en mi regazo cinco meses después, esta vez me he tenido que meter en el fango para encontrar el koinobori que colgaré en mi ventana.



martes, 13 de septiembre de 2011

Me siento parasimpática

Hoy me siento parasimpática.

Me ha vuelto el color a la cara, lo que significa que se acabaron los días de vasoconstricción facial y aspecto de novia cadáver con costras. Las contracturas del trapecio y esternocleidomastoideo han desaparecido por arte de magia. Incluso fistu me ha dejado hasta los próximos exámenes. El sistema inmune sigue bajo mínimos, he decidido autosuplementarme con probióticos y vitaminas. Si no funciona, mearé prácticamente Channel, ya que el cuerpo toma las vitaminas que necesita y el resto las orina, pero seguro que los de la Cruz Roja me lo agradecen.

Esta tarde toca una sesión de cambio radical y redescubrimiento del final del verano. Me llevaré a Echo y a Diana que han estado cogiendo mierda en las estanterías desde LDN. Para mí el fin del verano va a durar hasta que los estudios vuelvan a convertirse en las SS y me lleven a Bibliowitz.

El otro día estábamos comentando las sufridas de Medicina y yo que las asignaturas de este año no nos llaman nada. O sea, que aparte de matarte estudiando, nos va a tocar matarnos a estudiar por algo que no nos gusta ni va a tener utilidad práctica ni nada... aún así, yo me he hecho mis promesas este año:

- Sacármelas todas. Tirando a lo realista, no dejarme ninguna sin estudiar. Estudiar en verano es 10 veces más fáciles si te las preparaste cutremente antes y al menos conoces el temario e hiciste algo por entenderlas.

- Dejarme los viernes para mí y currar más los domingos.

- Sacar más la cámara.

- Dejar el look "presa de Bibliowitz" salvo para el día antes de los exámenes, o en su defecto, los meses de exámenes. Esto está prácticamente conseguido, pero por si acaso, lo pongo por aquí.

- Comprarme ropa nueva. Acostumbrarme a llevar tacones... (¡JA!)...

- Buscar acompañada de E. y D. sitios nuevos por Madrid

- Achuchar un poco más a Álex

No quiero ponerme de objetivos muchas más cosas, porque se me van a olvidar. Estoy pendiente de ver si puedo hacer un apaño para desarrollar mi vena creativa y pensativa, ya que mi vena zombie está vasodilatada a tope.

 

Edito: los estudiantes de medicina estáis cordialmente invitados a contarme qué efectos os ha producido medicina y qué consejos daríais a los que van a empezarla. 


sábado, 10 de septiembre de 2011

Superación y el chico al que sus padres deberían de haber llamado Laika

En un prinipio tenía pensado titular esta entrada como Éxito vs. Superación; luego me he dado cuenta de que el éxito está implícito en la superación. La superación en el éxito no; a Belén Esteban me remito.

Todo esto viene de dos motivos; uno, que el chico al que sus padres deberían de haber llamado Laika ha vuelto a superarse a pesar de tener una nueva dificultad en su vida (parece un culebrón barato con un chico buenorro de protagonista, yo estoy enganchada). El otro, una conversación en el VIPS en la que tuve que pedir a mi interlocutor que me recordara lo que había pedido. Sí, en ese estado se encuentran mis neuronas. Pero ese es un tema aparte.

El caso es que yo le decía que la base para superar medicina está en la superación; él decía que está en aprobar y yo en superarte a ti mismo estudiando. Creo que la verdad - MI verdad - está en un término medio.

Cuando me di cuenta de que los exámenes de medicina no se aprueban estudiando el día de antes e yendo con una gran, graaan sonrisa, me planteé estudiar para aprobar, labrarme un porvenir, etc... y como dos semanas más tarde la preocupación fue en aprender a hacer el pino para vivir de perroflauta en Amsterdam. Juiciosamente, me dijeron que con mi estilo de vida, el perroflauta no me va nada. Y es verdad, teniendo en cuenta mis defensas, a mí la mierda me come, pero me come de verdad.

Con todo esto, quiero decir que a mí no me funciona poner las recompensas en algo extrínseco. No soy ambiciosa. Si yo este verano me he apuntado a inglés no es para sacarme el Proficiency; es porque notaba que estaba perdiendo fluidez y me gusta entender el inglés. Punto. Si voy a clases de literatura y pensamiento no es porque quiera suplantar a Palahniuk; (ni como Stephenie Meyer pero con más tabaco), es porque soy feliz haciéndolo; si es que se puede llamar feliz a una actividad. 

No es que sea feliz estudiando, pero pensando en un duplex y en unos pasillos a lo Anatomía de Grey no me merecía la pena echarle horas y horas hasta que mi culo pareciera tan plano como un taco de apuntes. Que además, si la universidad pasó de ser una mezcla entre American Pie y La Sonrisa de la Mona Lisa (sí, con 10 años me gustó esa película) a Ranciocina, no creo que en el hospital tengamos embarazos ectópicos ni gente empalada por las vías de un tren ni esas cosas. 

Ni gente guapa, empezando por mi moño-peineta-bic en exámenes. 

Así que, me propuse estudiar para superarme a mí misma. Y fue lo único que me hizo reaccionar. Superarme a mí misma y no ser un deshecho social en una carrerita fingiendo que tengo 17 años aún. No por medicina. Medicina se puede dejar; de una forma más fácil de lo que se deja la cocaína. Pero un trabajo tras otro no. Ni un hijo. Llegado a un determinado momento, te planteas si quieres dejar algo porque no es lo que te gusta o porque no puedes afrontarlo. Está claro por qué me lo planteé. Y está claro la decisión que tomé. Y qué ocurrió al final.

Lo que pasa es que para tomar esa decisión, yo llevo un bagaje emocional muy sano, de un entorno que me quería y me aportó la suficiente autoestima como para demostrarme que yo no estoy por encima de cualquier obstáculo sino que tengo la fuerza suficiente como para sobrepasarlos. 

Pero alguien que ha conseguido un logro mucho más importante que yo, no ha tenido ese entorno. Si algo han hecho por él, es hacerle de menos; constantemente, desde el mismo instante en el que apareció su amasijo de células moviéndose. Y ahora, con su esfuerzo, él ha conseguido llegar mucho más lejos de lo que quisieron hundirle. Ayudado sí, pero con toda su voluntad. Y esta voluntad ha significado el descubrimiento de una dificultad latente. 

Sé por qué ha tomado esta decisión; pero creo que ni él mismo se da cuenta que la cosa va más allá de dónde viviremos. Por lo pronto, a mí me ha demostrado que se puede todo:


C'mon Alex, you can do it 

PD: Conversación de besugos con Swanney sobre nombres. Por cierto, se dice así; Wie heisst du? (no me voy a poner a buscar la "es set" o  cómo se escribiera por un quítame unas pajas). Parece ser que después de tres años sin tocar alemán me acuerdo de más cosas de las que debería.

PD2: ayer abrí mi libro de die Österreich sobre Klimt y encontré esto:





Klimt, tan sublime como siempre. Algún día haré un post de la Medicina de mi vida, con todas las imágenes que me gustan y recogen mi sentir por ella.

Estoy obsesionada.

Se lo decís a mis GABA.


jueves, 1 de septiembre de 2011

De bibliotecas

Tanto tiempo en las bibliotecas me está llevando a una obsesión malsana por ellas. Cada vez más las analizo con más detalle; distingo las pisadas de unas flip-flop a deportivas a bailarinas; elijo mi spot cuidadosamente seleccionando entre luz, temperatura, vistas y compañía; tengo fichados los baños, las expendedoras, los céspedes y los rincones solitarios... todo eso de 9 a 9. Amortizo bien el día.

La fauna de la biblioteca de medicina es aburrida; ya nos conocemos todos las caras. Modelos de anuncio de Ralph Lauren. Intentos de modelos de anuncio de Ralph Lauren que salen en los panfletos de la pescadería de su padre. Pijales que llevan la raya del pelo combinada con la raya del polo. Tirados. Más tirados. Gente normal de boli en la cabeza o la camiseta un día sí o un día no.

Lo divertido son las bibliotecas "generales".

Después de mi intento fallido de estudiar en la biblioteca de mi barrio, me he ido a "otra" más guay, con más luz y más expendedoras (aunque echo de menos el Carrefour de las coca-colas a 70 céntimos el litro y medio).

Fui por las condiciones de estudio. Me quedo por la gente.


  • Modernas: como se han dado cuenta que el look de polito claro y vaqueros de los 80 no estaba lo suficientemente desfasado, han decidido dar el siguiente paso. Eso significa combinar gafas al estilo Rayban años 50 de las que llevaba su abuelo, con un estupendo estilo capilar de loca despeinada de la época Victoriana (con el mismo rubio desteñido que da el agua oxigenada), camisetas de puntilla recortadas de un camisón y chaquetas al más puro estilo proletario. Normalmente, estudian Derecho, Empresariales y las más modernas publicidad.
  • Modernas religiosas: mismo look que la moderna vintage, pero con crucifijo de las JMJ o en su defecto, cruz fashion. La longitud de sus pantalones cortos es inversamente proporcional a la de su crucifijo. Eso sí, por arriba blusa ancha. 
  • El modelo de colonia: pelo despeinado, camisa a rayas en tonos pálidos o si es muy moderno camisa de cuadros; bermudas, alpargatas esparteñas. Cuatro collares de chiringuito de playa y una pulsera tobillera que te regaló tu novia / tu amiga de la playa; con la que sales en todas las fotos del yate. Son tan auténticos como tu bronceado marítimo, a coste de papá. Y tan feos como sus descendientes.
  •  Los playeros: son la versión cutre de los anteriores. Parece que se habían levantado para bajar a la piscina de la "urba" y al darse cuenta de que estamos en Septiembre hubieran sacado el bronceados y metido a cascoporro unos apuntes. Con esos pantalones de telita y esas camisetas manchadas de césped, casi te esperas que como Aquaman dejen un chorrillo de agua cuando se levantan de la silla. Alternativa a esta versión están los rastas-no-me-preocupa-mi-imagen; que llevan ochenta anillos en el pelo. 
  • Pokeros NO; GRACIAS
Esta entrada es una sosada, pero está en mi lista de pendientes, que de momento incluye:
  • Cómo estudiar en verano
  • Slaughterhouse 5
  • El relato de Swanney in English
  • Cómo afrontar primero de medicina y no morir en el intento
  • El adversario, por qué me gustó más Capturing the Friedmans y por qué entiendo que haya gente que finja matricularse en medicina
Pero como cierro bibliotecas, con calma. Por lo pronto dejo esta foto:

 El martes me enfadé con Álex porque se quedó sopa; así que decidí que mi arroz iba a estar muy aguado también. Cogí uno de los tuppers más grandes que tenía por casa y le eché aquella pasta blanquecina con un pequeño toque de tomate Orlando. Sin sal.

Creo que su intento de no comerse aquella amalgama fue una de las mejores cosas que me ha pasado en mucho tiempo. Casi, casi, un momento no vivido.



domingo, 28 de agosto de 2011

Lo no-vivido

Este Agosto para mí ha sido un no-verano. Tampoco es que yo sea de estas personas que se visten de ibicencos en cuanto abren las piscinas y fingen vivir en una película de Lizzie McGuire, pero ahora mismo hasta lo hecho de menos.

Dentro de ese no-verano de inglés, biblioteca y flexos, una sola experiencia me ha cambiado la vida. Un encuentro con la muerte en una vuelta al pasado. Una experiencia absolutamente cíclica que me ha dejado desarrapada. Quizá por eso estoy en la inopia con bioquímica; porque cuando uno se enfrenta con el dolor, la rabia y el pasado se queda atontado. Y como no sé qué me ha golpeado más fuerte, estoy haciendo un copy-down de todo lo que ocurrió. Desde que me subí en el bus verde de Larrea hasta el olor a esencia de coco de la puerta de mi habitación. Sin un discurso dominante, sin una tesis entre líneas, sin añadir una mentira; pero tampoco como un diario. Una big voice constante planeando desde lo alto de la coleta. Aunque, quienes hayais escrito alguna vivencia personal, sabreis que esto es imposible.

Esos dos días pertenecen a lo no-vivido. Por eso nunca hablo de los viajes en el blog. Para mí algunos momentos, en especial los viajes, pertenecen a lo no-vivido. Quienes me conozcais sabreis que yo no tengo privacidad. Hablo tan tranquilamente de los del 15-M como de mi invasión regular por las cándidas. Pero sí tengo intimidad. Como cualquiera.

Tengo miedos, y expectativas, y problemas y deseos freudianos que arrastro desde antes de nacer. Tengo conflictos heredados de tiempos bíblicos. Y en ese rincón de mi psique están almacenados muchos conflictos. Creo que soy sincera y no escondo ninguna vivencia allí; pero a veces ellas solas se pierden y aparecen un día por sopresa, como el día en el que Swanney, Álex y yo hablamos sobre la humillación fumando en la terraza. Y como ese día surgió, como ese día me apeteció hablar de ello, hablamos.

Quizás de esta copia surja un relato, con una tesis sobre el dolor, el recuerdo, la inocencia o las tres cosas a la vez, quizás saque una idea en limpio y la cuelgue en este blog o muy improbable lo envíe a un concurso, o quizás lo deje a medio escribir.

El caso es que mientras estudio bioquímica, aparecen en mi cabeza una cama amarilla de un hotel en Barcelona, el aire gris de Londres revolviendo unas sábanas empapadas, un cable de alta tensión saltando entre casas arboladas con el barniz de la muerte brillando a media tarde.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Why don't you... save me?

Nosotros hemos terminado con el pasado, pero el pasado no ha terminado con nosotros. Magnolia

Mañana algo muy especial hace 18 meses. Ya anda, come casi de todo, está balbuceando sus primeras palabras pero sólo lo entendemos los que convivimos con esto a diario; y cada vez quiere tener más independencia. Aunque a veces se enfada y coge rabietas.

Hace un año, cuando estaba a punto de cumplir seis meses, un gilipollas intentó reventarle a mi novio el centro de la visión. Se quedó ciego temporalmente y salió corriendo; si venía a buscarme, ciego y atontado, sólo significaría que se ensañarían contra mí. Afortunadamente, la adrenalina respondió y para cuando llegó la policía pudimos irnos a casa sin tener que lamentar nada.

Hasta que pasé el día siguiente en el hospital. Llorando porque lo que más quería en este mundo no dejaba de cerrar los ojos. Todavía no sé a quién le consoló más las historias maravillosas de uno de los mejores viajes de la historia, si a ti o a mí.

Pasado un año, me dan igual las leyes, las indemnizaciones y la venganza por lo civil.  

Cada día doy gracias de que sigas a mi lado.


Y ahora dejo una canción de Magnolia, una de esas películas que hay que ver cuando te sientes atrapado.Sentirse atrapado o herido no es más que una falta de reconciliación con uno mismo.

Soy algo más visual...

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