Madrid, Madrid por las mañanas, cuando está amaneciendo y la neblina se forma en torno a la parada de bus, Madrid y sube el volumen de los cascos - si los llevas puestos - cuando los coches arrasan el pavimento gris, cuando suenan las ambulancias desde clase. Hay más ambulancias últimamente.
Madrid, y estudias, estudia mucho, estudia hasta salir de noche con las farolas de bola hasta la calle, con las manos metidas en el bolsillo. La sensación de mal estómago. La sensación de cansancio con regustillo a café de máquina.
Este es mi Madrid, estas son mis tardes y mis noches...
Llevo un mes de clases y todavía no me adapto. Soy de esas personas que en Septiembre sueña que vuelve a ir al colegio (soñar literalmente, me dicen que tengo que volver a ponerme uniforme y a llevar carpetas forradas y les suplico volver a examinarme de organografía), así que necesito mi tiempo para conocer el nuevo sitio donde aprender, atender, admirar... aburrirme vamos. Como los perrillos pero sin mear por las esquinas.
Cosas tipo serie de médicos
Estudias enfermedades que suenan de verdad, tipo tuberculosis o infarto de miocardio y no síndrome de TipoDeIncógnito que sufren tres personas en el mundo
Atravesar el hospital con ropa de calle y coleta informal mientras andas rápido, porque los médicos realmente glamurosos andan rápido. Realmente, esto lo puedes hacer si una tarde llueve y no te da para un café en el Starbucks.
Tus familiares de 3ª generación pueden presumir con los vecinos.
Cosas que te hacen olvidarte un poco de 2o
La clase es pequeña, y eso da calidez
El intercambio de apuntes
Estar a menos de 30 minutos de casi cualquier parte
No conocer dónde tienes las prácticas
Cosas con mal pronóstico
Tomarse P1, P2, P3, P4 como 12, 13, 14 y 15
No poder ver la diapositiva powerpoint entera ni con tres pantallas
Dedicado al Huracán Clatrina que llevaba mucho tiempo esperando esta entrada
He necesitado fuerzas para empezar esta entrada. Fuerzas y tres semanas off para no ponerme a despotricar y que la entrada pareciera el resultado de una infección de Shigellas. Así que ahora que estoy más tranquila y que tengo las notas en la mano, voy a dedicarme a contar la aterradora verdad de segundo de Mierdicina. Eso sí, con cierto decoro ya que en Septiembre muchos tenemos que vernos las caras.
Toda esta historia comienza cuando tú, que has triunfado frente a las fuerzas malignas de primero, piensas que segundo va a ser chungo, pero que ya estás experimentado. Después de comprobar que biología celular y bioquímica no son el desglose de la biología de plastibachillerato, después de conseguir estudiar con apuntes, dibujos, atlas y libro de expliaciones de la mesa, después de dominar el test tan bien que eres capaz de sacar la máxima puntuación en todos los test de la Cosmo juntos y después de asumir que hay que llevarlo todo al día para sacarte dos en tres días... piensas... soy más inteligente que House y más fucker que los de Anatomía de Gray.
Es Medullaman. Y ha venido para salvarnos a todos....
Y no llegas a una fantasía de Scrubs.
El primer cuatrimestre comienza con exámenes en Septiembre. Si fuiste un netter (en vez de un fucker) y te las sacaste todas en junio, lo mismo tienes ese puntillo sádico que hace que te apetezca encerrarte y ponerte a estudiar. Si terminaste en Septiembre, no. Sin embargo, este es sólo el comienzo de un Via Crucis que te va a hacer besar muchas veces el suelo.
Exámenes cada 20 días. Exámenes cada 20 días de varias asignaturas. Es decir, no tienes tres semanas de clase, en el fondo tienes nueve. Nueve semanas de clases que tienes que manejar al menos al 70-80% para aprobar. Cada materia es más chunga y cada examen más difícil. Encima los profesores se permiten el lujo de criticar lo poco en serio que os tomais las asignaturas. A lo mejor a la promoción anterior les pusieron baterías tipo Iron-Man, pero yo de momento necesito dormir más de 5 horas. Estos profesores suelen además ser de los que te añaden trabajo extra; es decir, consultar libros y pasar apuntes a limpios porque no tienen muy claro aquello que se llama "la docencia". Tampoco suelen tener claro que aprobar por parciales no es un privilegio, es un derecho, y que subir la nota del aprobado poniendo las preguntas más difíciles es, llanamente, putear. Los exámenes se convierten en una especie de GH, gente llorando por los pasillos, histérica en los 30 minutos que te dan para ir al baño y superar la decepción del examen anterior... de hecho, viendo ciertas preguntas, te planteas si tu futuro no pasa por ser la Lokah de la nueva edición de Mujeres, Hombres y Viceversa. No esperes descansar en Navidades, ¿para qué?
Esto además se suma a la planificación de las asignaturas, que hace que en periodos especialmente chungos se acumulen las clases. Y entender y limpiar una semana de clases de ciertas asignaturas, puede ser mortal. Además, vamos a cuadrarlo de forma que haya febrero para terminar en marzo. Yo me pregunto, ¿para qué? Total, si el número de créditos es orientativo, ¿no podríamos retrasar el examen?
Pues no. Terminas un martes, por ejemplo, y empiezas el cuatrimestre el miércoles. Con energía, paz y amor.
El segundo cuatrimestre empieza como la segunda temporada de Pokémon, con gimnasios nuevos de principiante a los que el dichoso Pikachu que ya debía de tener un nivel 100 no podía vencer. Es decir, todavía más jodidas que las anteriores. Dices: "al menos, si empezamos en marzo y terminamos en mayo, con Semana Santa de por medio, no podrán meter mucha materia". Jajajajaja. Iluso. Y encima probablemente tendrás algún parcial o alguna entera del primer cuatrimestre...
Las nuevas asignaturas son más densas, más chungas y encima muchas de ellas no pertenecían a segundo. Además, como buen must have en Mierdicina, ninguna de ellas ha asumido que los créditos son igual a la carga de trabajo. Conclusión: la materia te sale por las orejas, y si pueden dedicarle menos tiempo a la lección más difícil, mejor que mejor.
Los parciales, se ponen a finales de abril. No llega a dos meses después de los finales. Son los famosos streptoparciales, que terminan a mediados de mayo. A 20 días escasos de los finales. Con dos cojones. Intenta descansar un poco. O mejor, intenta prepararte algo que te haya quedado por intentar llevar varios exámenes al día. E intenta hacer esto sin pincharte aminoácidos en vena, como se preparan la Selectividad en Corea. O sin estudiar 13 horas al día como en los campamentos de secundaria de los japoneses. Cuando me enteré, pensé que ellos disfrutarían con esta carrera muchísimo...
Ahora viene la mejor parte, cuando te das cuenta de que en esta carrera aprobar por parciales es como una bula papal o la iniciación en un templo budista que tienes que ganarte tras horas de estudio y meditación zen que te permita afrontar una pregunta test por menos de minuto. Llega un momento en el que te planteas que sí, que vale, que te resta materia, pero que casi te parece más fácil hacer otro tipo de examen en una silla de clavos.
Aparte de que aunque consigas aprobar todos los parciales y no tengas nada pendiente de las anuales, tienes 15 días para estudiarte el temario de un mes.
Y tres días de espacio para repasar anuales.
Sí, ya sabemos que esto no es primero, ¿pero es necesario hacernos pasar cada cuatrimestre por un aro de fuego? Este año es más chungo, más feo y más odioso. Es un año en el que rellenar la solicitud al hospital es un rallo de esperanza, y es poner tres números en un impreso. También es mucho más aleatorio, si estudias poco malo porque es altamente probable que suspendas, si estudias mucho, puedes encontrarte con un 4,5 que se queda en 4,5
¿Podría mejorar esto? Sí, claro. Empezando porque los profesores supieran adaptar su carga de créditos a la carga docente. Señores, HEMOS DADO COSAS QUE NO HAN SALIDO EN HOUSE. Y si no han salido en House, dudo mucho que vayan a salir en un mundo en el cual la mayoría de nosotros aterricemos como médicos de atención primaria. Así que, probablemente, no será importante. Y si lo es, somos la generación nativa en los medios digitales. De hecho, creo que de muchas asignaturas dentro de 20 años los apuntes estarán más obsoletos que el proyecto MKUltra. Así que, de verdad, si se quedan cosas sin dar no pasa nada.
Y volvemos a lo mismo, ¿podríamos espaciar un poco más el curso? ¿Los exámenes? Porque somos humanos, y queremos descansar, y emborracharnos, irnos de vacaciones un puente, vaguear las mañanas de los domingos...Y no hacer esto por una proteína descrita en seis individuos, como que jode.
Cierro esto con una mezcla entre deseos, esperanza y desesperación porque los cursos en el hospital no consistan en decirlos que somos una élite mientras nos patean el culo. Porque se hayan dado cuenta de que nos espera un futuro laboral negro, que las matrículas cada vez son más caras y que nos dejamos los leucocitos en los apuntes, en el metro y en general en esperar que el año siguiente sea mejor.
En 3o de la ESO, tuvimos en Cultura Clásica a una profesora maravillosa. No sé qué se requería aprender en Cultura Clásica, sí sé que decidió que el libro no iba a ser su guía. Y nos fue contando datos sobre la cultura griega. Entre ellos, nos contó cómo funcionaba la democracia ateniense.
La democracia ateniense implicaba la participación de todos los ciudadanos con derechos en la polis. Eso suponía que cualquiera podía proponer y dar su opinión sobre los diversos asuntos públicos que se trataran. Los ciudadanos no tenían representantes, sino "empleados públicos". Así los funcionarios eran elegidos por sorteo (se primaba la participación a la profesionalidad) y entonces sus acciones erróneas eran fuertemente equivocadas. Así que vemos que la democracia ateniense implicaba una participación obligatoria y global.
¿Cuál es la participación ciudadana ahora? ¿Elegir si hacer un test o no y meterlo en una urna? ¿Cómo decir "NO" con respuestas preseleccionadas?
Cuando leo en twitter comentarios absurdos de la gente quejándose por la falta de transporte público o hablando de fiasco total, pienso que son un poco obtusos de vista. Vamos, que ni con lentes de culo de vaso se dan cuenta de que esto no se trata de vencedores ni vencidos, sino de derechos. Los derechos son nuestra garantía como personas. Sin derechos, somos esclavos, somos comercio, somos números.
No sé cuánta gente pertenece a un colectivo con consideraciones éticas. Pero creo que un número más grande de población es aquella que depende de un trabajo para vivir y quiere trabajar en unas condiciones dignas: sin miedo a un despido injusto. Y es más: sin miedo a un despido injusto y sin miedo a no poder encontrar trabajo después.
¿Que los autobuses funcionan mal? Al menos hay autobuses, ¿no? Al menos hay servicios públicos y no te mueres en la puerta de un hospital. Porque parece que por votar a ciertos sectores políticos uno siempre va a tener el suficiente bienestar económico como para prescindir de lo público (público, que no caridad como nos quieren hacer creer).
Si el sistema está corrupto y podrido, hay que cambiarlo. Hay que dinamitarlo. Pero no hay que ignorarlo, porque estás inmerso en él.
Gracias a Bea y a Álex por hacerme darme cuenta de esto
Salimos el viernes. Nada especial, un reencuentro de cotilleos, sitios, cócteles sabor jabón, gente nueva, gente vieja, nadie usado. Como sabeis y repetiré cien veces, esto es un blog de opinión (vamos, de un poco de todo). No es un blog de "me-creo-de-la-nueva-generación-de-skins-y-no-llego-a-foq". Así que no me voy a meter más.
Pasamos varias veces por Sol el viernes. Delante del autobús de donación de sangre, bajo el edificio del Tío Pepe, había una línea de policías y furgones como si un donante tuviera napalm en las venas. Se alineaban en policía-furgón-policía-furgón desde el Pans&Company hasta la esquina del edificio. Los policías llevaban el equipo de anti-disturbios, casco, chaleco, manos cruzadas, posición de defensa supongo.
Los vimos a las 5y30 y a las 11 seguían allí. Unos amigos se acercaron a preguntar qué pasaba.
Una manifestación.
Un viernes por la tarde Sol está lleno de gente. La manifestación era de gente con bigote. Señoras con abrigo de piel del rastro. Chicas con tacones y medias de lycra. Gente con cejas. En Sol suele haber más de cinco furgones delante de la Puerta del Sol.
¿Qué está pasando? En serio, ¿qué está pasando? Hace 10 años los policías eran "a-los-que-preguntar-si-te-pierdes". Ahora la sensación de que tienes que salir corriendo. La ciudad está seca, abandonada, convirtiéndose en un desierto. Los antidisturbios caminan por la calle con paso espartano. Los escaparates están sucios tras los referéndums populares. Constantemente encerrado, la calle no pertenece a nadie. Apelmázate delante del luminoso de un McDonalds contando monedas.
Tengo una sensación de ahogo constante que no creo que se libere cuando llueve
Para mí el blog hace años cuando termino los exámenes. Y como esta vez los he terminado en Marzo, pues en Marzo.
El blog surge de un deseo de contar la vida de un estudiante de medicina sin edulcorantes ni viajes épicos. Es decir, todo lo contrario a los libros sobre médicos que se vuelcan en la medicina y arriesgan sus vidas por un saber. He intentado explotar lo tétrico, tosco y rancio que tiene la medicina, para contraponerlo a las historias de mariposas y bisturí.
Y sí, la medicina (o al menos la faceta que conozco ahora) tiene mucho de tétrica, tosca y rancia. Es absorbente e intrigante, está llena de recodos llenos de información. Es agobiante y asfixiante, se enrosca a tu pecho como tuberculosis, asma. Le gusta verte llorar. Te sigue por los pasillos, pegada a tus pies como un velo de biofilm, huele a compost fundido, a polvo, a químicos. Es de color azul pálido, el reflejo de los fluorescentes.
Ahí estás, todas las mañanas levantándote. Con anemia. Produce lluvia durante tres horas seguidas, llena 1000 palabras en una hora. Sabes el esfuerzo de escribir. Sabes el valor de 1000 palabras. Plantéate una trombosis. Ahí sigues. Intenta entender esas 1000 palabras, grabarlas en tu cerebro con muescas en un chip. La textura blanda, suave y lúbrica de tu cerebro. Los libros con las páginas despuntadas y las tapas ásperas. Las mesas con la superficie irregular, acuchilladas del uso.
El conocimiento. El conocimiento profundo y líquido, en una cueva de calizas. Por eso sigues. Por pasar tu mano sobre ese agua prehistórica y poder entender por fin.
Así que me he dado cuenta de que hay más que las clases con las paredes color blanco incendio.
Pero no voy a explotarlo, porque yo comparto mi privacidad. No mi intimidad.
Señores jefes, cuadruplicad el límite de asistencia que os hayan pedido.
Cambiad el cuatrimestre de la asignatura y avisadlo discretamente, como se le dice a alguien en una fiesta posh que tiene una hoja de rúcula entre los paletos
A poder ser, no avisad a los responsables de la asignatura hasta el día del comienzo. Que tengan que sentar a 10 alumnos en el suelo.
Poned todas las trabas posibles para que puedan pasarles información a los alumnos
A dos clases del fin de la asignatura, que aparezcan 20 alumnos exigiendo un aprobado de la nada. Que ni siquiera se hayan pasado en los últimos 6 meses por el departamento
Cambiad las normas de la asignatura
Avisad de que visto lo visto, el examen va a hacerse a pelo. Es decir, sin garantías de nada.
Hacedlo a poder ser, a una semana del examen
Ponedlo difícil
Cancelad la parte de ver lo aprendido y experimentar por exceso de gente
Estoy bastante cabreada... quizá si no fuera por estos cambios de normativa yo no hubiera entrado, pero de algo que me gustaba, que le puse ilusión he acabado con un 5 raspao sin entender nada y con la sensación de haberme cambiado de clase en algún momento entre Septiembre y ahora. Probablemente coja y cuando me dé la gana me relea el temario y los libros.
Cuando se está acostumbrado a funcionar sin normas, a cambiar los horarios a 15 días del comienzo de la asignatura y a no exponer unas reglas del juego claras, es normal que ocurran desastres. Lo que es sorprendente, es que a estas alturas no se hayan dado cuenta los moderadores del juego. Porque probablemente, esta no sea la primera vez que pase. Es más, ya he contado varias veces desastres organizativos. Una cosa es cambiar una clase en un grupo de 11 personas, y otra muy distinta en uno de 110.
Extrapolemos eso un poco y podemos ver dónde está el fin de la crisis en España.
Lo pongo aquí porque antes de ayer, a las 10 de la noche no ponía nada. A las 9y45 de la mañana, después de 15 minutos esperando en la puerta, en la página web tampoco. La única señal que tuvimos de que la biblioteca estaba cerrada fue una chica que vimos a lo lejos hablar con un guardia de seguridad e irse.
Después de media hora de cola a 2º grados volvió a salir el guardia para decirnos que la biblioteca de la Casa Encendida estaba cerrada porque estaba de reformas. Que abría el día 21 de Enero.
Como no lo ponía ni en Internet ni en un mísero cartel de papel con mayúsculas a boli bic, lo pongo aquí.
No sé si alguien lo leerá; pero espero salvaros de esperar a dos grados.
No tengo ganas de estudiar, ni de ir a clase, ni de ver la tele ni de hablar. Será por eso que me cuesta tanto escribir, que llevo atascada 2 semanas con un relato porque está tocando mi zona de comfort...
El caso es que cuanto más lo pienso, más cuenta me doy: no es culpa mía. Sí, es verdad que yo tengo predisposición a ponerme triste con los cambios estacionales de luz (como todos, creo), pero creo que algo influye ir a examen por mes desde Septiembre.
¿Por qué no respetan los ritmos?
El otro día, una profesora en la facultad que debe de llevar más tiempo que las mesas de la cafetería, dijo que en sus tiempos no daban 10 minutos entre clase y clase. Pues estupendo, pero si los habrán puesto será por algo, ¿no? Porque es importante hablar con tus compañeros, ir al baño, tomar algo que te dé un subidón de azúcar, enviar un mail o fumarte un cigarro si es que te relaja y te ayuda a reconectar. Porque verían que los estudiantes se concentraban mejor y se hacía más fácil dar la clase.
Llevo empalmando exámenes desde Septiembre. Empecé a estudiar en Agosto, y desde ahí, non-stop. Porque una semana con clases y trabajos, señores docentes, no es un stop. Es un ojo del huracán, y sabes que aunque te claves con chinchetas al asiento de la biblioteca te va a pillar volviendo a la rutina.
Pues sí, estoy cansada, estoy harta y me apetece tener una fiesta para rascarme la barriga, estar con mi novio al 100% y no pensando en qué me queda por estudiar y echarme un vicio a los Sims. Me apetece salir de fiesta un poco putilla y beber un poco de más, sin estar cansada o con sueño porque me levanto a las 7 menos cuarto para estudiar.
¿Cuánto te cunde estando en esta situación? ¿Cuánto aprendes? Qué pasa, ¿al Estado le interesa que estés amargado para que así despaches a los pacientes rapidito?
Por lo pronto, para mí renal está siendo un cólico de riñón.
Concierto de The Horrors el viernes. Espero que esté a la altura y no se pongan a indicar fallos de sonido.
Siempre he pensado que las grandes reformas en este país se le ocurren a monos borrachos fumando puros. Por ejemplo, el plan Bolonia, la nueva ley del suelo o el aeropuerto en Ciudad Real. Si no, no te explicas que adultos con formación puedan no entender la distribución por climas en España que se estudia en 4º de primaria.
El caso es que yo me supongo que en una convención de monos alcohólicos fumando puros, uno debió de tener la brillante idea de hacer tres exámenes en un día.
"Total, si en tres asignaturas tienen que dar el mismo sistema, ¿por qué no ponerlos todos juntos?"
Pues no. No porque:
Lo primero, no das lo mismo. Fisiología y anatomía se parecen como dos vecinos. Sí, los dos viven en el mismo edificio y van a las mismas reuniones y se dan los buenos días en el ascensor, pero eso no significa que sean simbiontes. Porque en mis apuntes sí, se repetía el páncreas, ¿y qué? En anatomía no hablaban de la secreción pancreática y en fisio no decían nada del proceso uncinatus. Ya no hablemos de Organografía. Teniendo en cuenta que entraba la mama y la piel...
Si das lo mismo, es para liarte. En organo había chorrocientos canales sudoríparos, muy parecidos a los de fisio... pero no iguales. Entre anatomía y fisio ya es más difícil, aunque yo tenía dos músculos distintos en el mismo sitio (la magia de mis apuntes)
Ponen exámenes con la dificultad del temario de un mes, pero en el fondo son tres meses de clase. Me explico: está claro que a menor temario del que te examinas, mayor dificultad de examen (en general). Bien, ayer tuve un examen de un mes de clases de todas estas asignaturas. Pero sumados son tres meses. Es decir, en un mes no te tienes que preparar el temario de un mes, sino el de tres meses. ¿En qué se traduce eso? En cerrar bibliotecas.
Como te salga mal el primero, vas follado al resto. Así de claro. Ya puede ser el último un "señala dónde está la nariz de Bob Esponja" que como te hayan puesto uno chungo, en los otros la vas a cagar. Aparte de que 3horas y media de exámenes, aunque tengas cinco minutos para ir al baño, ya dejan a cualquiera como para razonar un tipo test.
Para mí lo peor es el finde de antes. Si ya los fines de semana me cuesta la vida estudiar porque llego muerta de la semana, si ya el finde de antes de los exámenes lo llevo mal, imagínate repasarte tres exámenes.
En resumen, a mí no me gusta este sistema. Una cosa es tener exámenes parciales difíciles y otra cosa muy distinta es cada mes estarte examinando. Te deja mentalmente agotado, pero además no disfrutas nada.
Digestivo es de momento, para mí y para mucha gente, de lo mejor que hemos dado. Porque es asequible, simple y con la complicación moderada de no estudiar cómo redactar un capítulo de Dora la Exploradora.
Pero a este ritmo de trabajo te da igual estudiarte el hígado que el huevo derecho, ni te enteras de nada, ni te gusta, ni le ves un futuro práctico.
Luego dicen que los médicos están amargados.
Esta imagen es de una disección japonesa del siglo XVII, aproximadamente. Por el siglo XVI en Europa apareció Vesalio, quien revolucionó completamente el mundo de la anatomía con disecciones sistemáticas y la búsqueda de la profundidad en los detalles.
Las disecciones japonesas, como se ve aquí, eran muy esquemáticas. Además por el sintoismo, los japoneses veían impuro cortar la carne humana con un instrumento punzante, así que dejaban los cadáveres en el río para que maceraran. Pasados unos días, abrían la piel del cadáver simplemente desgarrándola con las manos.
Creo que por eso las disecciones japonesas tienen ese toque mórbido y obsceno.
En estos días de pasar apuntes y echarle codos sin cafeína a la mesa, días lentos y homogéneos que pasan frenéticos como un time-lapse de Gran Vía me entretengo memorizando algo tan absurdo como un poema beat de los años 50. Si es que eso es absurdo.
Así que según como me pongo a pasar apuntes de organografía resuena en el fondo de mi encéfalo con un tono nasal y profético... I've seen the best of my generation, destroyed by madness, starving, hysterical, naked...
No estoy como para hacer análisis literario, ni para sacar tiempo para pensar (al menos, hasta hoy). Pero creo que metáforas como la dinamo estrellada, who were burned in their innocent flannel suits, alucinando Kansas, Moloch, great suicidal dramas, nytroglicerine shrieks of the fairies of advertisment, alcohol, cock and endless balls.
Cuando dice que este poema fue arrancado de las almas para alimentarlas 100 años, creo que al menos 50 ha conseguido. La verdad es que a mí también me hubiera gustado vivir en una época de alcohol, pollas y bailes eternos; pero creo que cada uno estamos donde debemos estar. No como un orden superior, sino simplemente una consecuencia de nuestras acciones... de mentir para no recibir un electroshock por ser homosexual y conservar tus conexiones mentales intactas para escribir Howl.
Esas conexiones que yo me he pasado toda la tarde estudiando.
Yo también tengo formaldehyde, rotten cocks, endless white balls...
A lo mejor algún día puedo escribir algo que suene como... I've seen the best of my generation destroyed by pressure, dehydrogenated, anemic, taken...
Todo esto viene a raíz de una conversación de descanso mientras comíamos ranas de chocolate (no, mentira, KitKat es lo más parecido que hay en la complu, pero después de algunas clases el chocolate es necesario contra los dementores...) en el que nos enteramos de que una persona a la que queremos mucho ha conseguido después de muchísimo esfuerzo encaminarse en dirección a su sueño.
Y de aquí surgió una conversación, en la que mis amigas afirmaban que todo es posible. Pero yo creo que no. Bueno, no hace falta decir que suelo ser la nota pesimista-realista, pero tengo mis motivos para pensar que no todo es posible.
Primero, a mí me parece que uno tiene que asumir sus limitaciones. No entiendo por qué esto le parece a tanta gente muy negativo. Supongo porque en el fondo se confunde asumir las limitaciones con autoponérselas. Y no tiene nada que ver. Cuando empezamos anatomía y estábamos viendo la inervación del brazo, el profesor nos dijo que con práctica todo se consigue, sólo que algunos necesitamos más y otros menos. A lo mejor yo podría llegar a ser muy buena jugadora de baloncesto, pero tendría que echarle muchas más horas que un tío de 2,10 que lleva jugando desde los 7 años.
Mucha gente decide no medirse, tanto por un lado como por otro. Yo sé que ahora mismo ando totalmente descompensada, pero es lo que hay. Es lo que hay si quieres que tus clases consistan en ver una reconstrucción mamaria, como me han contado por ahí...
Y paso con esto al siguiente punto, ¿merece la pena esforzarse? Para mis amigas es un valor seguro. Para mí depende totalmente de la persona. Es difícil saber hasta dónde puedes llegar, pero saber hasta dónde quieres esforzarte para llegar no lo es tanto. Cuando esta amiga nos contaba los comentarios bien intencionados que minaban su autoestima, yo contesté que algunos irían a malas, pero otros serían simplemente consejos. Con el tema Selectividad me planteé muchas veces como segunda opción Biología. Soy de ese porcentaje que estudia medicina porque le interesa el cuerpo humano, y el tiempo me demuestra que no me he equivocado. Por eso pensé que estudiar seres vivos en general me sería más satisfactorio que aprender a tratar enfermos como pueda ser Enfermería. Y siempre tuve claro que uno puede tener mala suerte y que la primera opción no tiene por qué tocarte.
No me parecía que Medicina mereciera un viacrucis universitario.
Un año después, tuve un calvario en el Gólgota y todavía no he resucitado.
Así que realmente, uno y solamente uno valora lo que es necesario. Este chico, conociendo de cerca su sueño, creo que ha medido muy bien sus posibilidades y cuánto quería dar - que ha sido mucho, por cierto -. Y aún le queda, le queda mucho, pero se ha demostrado a sí mismo que puede con todo.
No me gustan los optimismos ciegos y descarriados, porque al final se acaban quedando en una vana sensación de poder que nunca conduce a nada. Pero tampoco el pesimismo pragmático del que hago gala en muchas ocasiones.
Tienen razón mis amigas, ya va siendo hora de que esto aparezca en mi vida:
PD: nuevo album de Kasabian. Ya tengo un concierto de The Horrors pendiente, pero si Kasabian no cae en exámenes no me lo quita nadie