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viernes, 18 de enero de 2013

Madrid a los 21

Madrid me asfixia. Madrid me agota, me agobia.

Madrid, Madrid por las mañanas, cuando está amaneciendo y la neblina se forma en torno a la parada de bus, Madrid y sube el volumen de los cascos - si los llevas puestos - cuando los coches arrasan el pavimento gris, cuando suenan las ambulancias desde clase. Hay más ambulancias últimamente.

Madrid, y estudias, estudia mucho, estudia hasta salir de noche con las farolas de bola hasta la calle, con las manos metidas en el bolsillo. La sensación de mal estómago. La sensación de cansancio con regustillo a café de máquina.

Este es mi Madrid, estas son mis tardes y mis noches...

Estos son mis 21.










sábado, 3 de marzo de 2012

Un añito

Este blog, hace poco que ha cumplido un año.

Para mí el blog hace años cuando termino los exámenes. Y como esta vez los he terminado en Marzo, pues en Marzo.

El blog surge de un deseo de contar la vida de un estudiante de medicina sin edulcorantes ni viajes épicos. Es decir, todo lo contrario a los libros sobre médicos que se vuelcan en la medicina y arriesgan sus vidas por un saber. He intentado explotar lo tétrico, tosco y rancio que tiene la medicina, para contraponerlo a las historias de mariposas y bisturí.

Y sí, la medicina (o al menos la faceta que conozco ahora) tiene mucho de tétrica, tosca y rancia. Es absorbente e intrigante, está llena de recodos llenos de información. Es agobiante y asfixiante, se enrosca a tu pecho como tuberculosis, asma. Le gusta verte llorar. Te sigue por los pasillos, pegada a tus pies como un velo de biofilm, huele a compost fundido, a polvo, a químicos. Es de color azul pálido, el reflejo de los fluorescentes.

Ahí estás, todas las mañanas levantándote. Con anemia. Produce lluvia durante tres horas seguidas, llena 1000 palabras en una hora. Sabes el esfuerzo de escribir. Sabes el valor de 1000 palabras. Plantéate una trombosis. Ahí sigues. Intenta entender esas 1000 palabras, grabarlas en tu cerebro con muescas en un chip. La textura blanda, suave y lúbrica de tu cerebro. Los libros con las páginas despuntadas y las tapas ásperas. Las mesas con la superficie irregular, acuchilladas del uso.

El conocimiento. El conocimiento profundo y líquido, en una cueva de calizas. Por eso sigues. Por pasar tu mano sobre ese agua prehistórica y poder entender por fin.

Así que me he dado cuenta de que hay más que las clases con las paredes color blanco incendio.

Pero no voy a explotarlo, porque yo comparto mi privacidad. No mi intimidad.





martes, 10 de enero de 2012

La biblioteca de la Casa Encendida está cerrada...

... hasta el día 21 de Enero.

Lo pongo aquí porque antes de ayer, a las 10 de la noche no ponía nada. A las 9y45 de la mañana, después de 15 minutos esperando en la puerta, en la página web tampoco. La única señal que tuvimos de que la biblioteca estaba cerrada fue una chica que vimos a lo lejos hablar con un guardia de seguridad e irse.

Después de media hora de cola a 2º grados volvió a salir el guardia para decirnos que la biblioteca de la Casa Encendida estaba cerrada porque estaba de reformas. Que abría el día 21 de Enero.

Como no lo ponía ni en Internet ni en un mísero cartel de papel con mayúsculas a boli bic, lo pongo aquí.

No sé si alguien lo leerá; pero espero salvaros de esperar a dos grados.


viernes, 4 de noviembre de 2011

Para los que hace tiempo que no me veis

Quería subir una entrada hablando del encanto místico y bohemio de Praga, pero al ir a subir las fotos (no voy a cogerlas de Internet, que se note que yo tengo una réflex y Álex se dejó el trapecio cargando con su medio kilo por toda Praga) me quedé en la mano con el puerto USB donde tengo conectado el cable del Internet.

"Ah, eso es arreglable, te compras un cable nuevo y se acabó."

No, no. El cable del internet está perfecto (creo). Lo que partí se partió fue el puerto USB del ordenador. Y como además, de los 7 que tengo uno ya estaba jodido y este está conectado a otro, en cuanto se le acerca algo con intención de penetrarlo salta que le duele la cabeza y el PC se blinda rechazando hasta al ratón (el pobre no le ha hecho nada).

Álex me echó la bronca, porque dice que trato el ordenador fatal. Vale, sí, reconozco que no lo limpio desde hace unos 4 años y que puedo tener un nido de iguanas en los cables, pero creo que ha quedado claro que mejor que yo no toque nada.

El caso es que aprovechando esto, voy a poner cosas de mi vida:

- Este año no he celebrado Halloween porque estábamos dando vueltas por Praga.
- Tengo un examen en menos de 15 días que llevo a menos de la mitad. Challenge Accepted
- No fui capaz de ver al Golem.
- El curso de la ECH va a ser un experimento genial. Aunque eso suponga tener aún más cosas que hacer (digo experimento porque ni ellos mismos saben muy bien dónde vamos a llegar. Dios, en una carrera como la mía cómo mola lo no-establecido).
- También me mola neuropsicología, aunque probablemente no consiga matrícula
- Hablando de neuropsicología, el otro día hablando sobre la memoria y la identidad conté lo que nos dijeron en los seminarios de Biblia: recordar nos da una identidad y nos hace conscientes. Totalmente verdad.
- Me apetecería ir un día al Retiro a hacer fotos de otoño antes de que los árboles se deshojen

Tampoco tengo mucho más que contar. Estos son mis cotilleos jugosos jugosos. En una hora tengo seminario de bioquímica. Seminario. Esa palabra más horrible que Auschwitz y la Inquisición. Además, por el bien de mis notas, no voy a coger los apuntes con el ordenador porque sé que acabaría en Pandemium II 


A ver si esta noche soy capaz de subir las dichosas fotos.

PD: estoy escuchando Wagner. En Praga son muy musicales y estaban todo el día dando conciertos. Además, mi madre que se leyó la guía nos contó que cuando Hitler tomó la ciudad quiso que de la Ópera se cargaran la estatua de un músico judío. Los obreros, que debió de parecerles que todos los tíos con barba son iguales y que nadie se iba a dar cuenta, se cargaron a Wagner.

Sí, creo que Hitler fundó Terezin por eso.

También puede ser porque vaya a hacer como el Capitán Charlie y rociar de NAPALM toda la facultad.

Dios, Wagner es un músico de locos megalómanos.

viernes, 14 de octubre de 2011

Sentido

Bajamos las escaleras. La sala de suelo de conglomerado años 60 brilla en un tono gélido azulado que lanza una máquina expendedora. El pasillo siguiente es totalmente negro. Los quicios dorados desteñidos que dejamos atrás refulgen. Tanteamos el gotelé buscando un interruptor. Sólo algunas taquillas brillan, las del medio del pasillo.

- Es el escenario de una película de terror -sé que hay un interruptor en alguna parte, hoy lo han encendido. Tres arcos nos separan -, ¿sabes? Creo que podríamos follar aquí sin que nos oyeran. Y sin que prácticamente nos vieran, - ¿cuándo alcanzamos esta familiaridad como para tocarnos en la oscuridad? - aunque creo que entonces seríamos las víctimas perfectas para ser los primeros asesinados - hace frío, más frío que arriba. Cuando las prácticas de anatomía se vuelven tan macabras como torsos cortados, como en aquella pesadilla que tuve en 1º, a veces me planteo si esos espíritus no se quedaran por aquí -. Siempre mueren los que follan y los que se separan.

El fluorescente parpadeó un pasillo grisáceo.

- Coge el cuaderno, los dos libros, la bata y los condones.
- No me has dicho que ya habíais hecho el pulmón.
- No, no lo hemos hecho al final. Ya lo haremos.
- Pues aquí falta un condón. ¿Alguien tiene acceso a la taquilla?
- No, no le he dado las llaves a nadie, bueno, la he abierto al mediodía y se me han caído... te juro que no he hecho nada.
- ¿Por qué crees que dudo de ti?

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El metro en mi estación tiene las paredes blancas y mucha gente a todas horas. Una niña con una pañoleta azul y un chándal rosa desteñido le da a un botón de llamar al ascensor.
- Siento haberle dado.
- Ah, no pasa nada. Es todavía pequeña como para enterarse.

En la entrada al metro, una pareja de chicos jóvenes mira cómo la niña se pone de puntillas y vuelve a darle al botón. Ella tiene los ojos rojos y el pelo sucio. Él aparta una mochila llena y le da besos por unas correderas pálidas en su cara. La única que no mira cómo la niña presiona el botón con insistencia, les mira a ellos.

Todos tantean qué hay debajo de la pañoleta.

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En el fondo, no ha sido así. En el fondo no hemos discutido por el tema de los condones, porque él sabe que sólo los utilizaría para engañarle en una situación de riesgo, y que soy demasiado miedosa para todo el tema de las enfermedades. En el fondo ha sido un día cansado, como todos, y a lo mejor estoy susceptible porque el formol me ha hecho llorar esta mañana, como mi madre algunas noches cuando picaba cebolla. Pero no todas. Pero no he llorado esta tarde.

En el fondo la niña no apretaba con insistencia el botón. La niña tenía ojos de latina. En el fondo, ha agarrado la mano de su madre y le ha dicho "mamá, quiero ir contigo. Vámonos". Su manita desaparecía frente a las paredes blancas del metro, siendo arrastrada por las manos oscuras de su madre.

En el fondo no creo en los espíritus. Pero esa pesadilla sí que existe. En esa pesadilla soñaba con un torso putrefacto sobre una mesa de operaciones. Todos tenían partes purulentas del cuerpo humano, la mía era un torso informe y verdoso, como una masa podrida que una vez tuvo forma humana. Cuando me acercaba con el bisturí semiescondido y pinchaba en una de sus escaras, se abría. El contenido de la caja torácica se vertía de golpe, salpicándome de una pasta verdosa. Supongo que tenía miedo a los cadáveres. No entiendo por qué hoy al ver un cuerpo cortado a la altura de las cejas y a la altura del pecho no he llorado. Sólo cuando me ha dado el formol.

En el fondo tenía una entrada mejor que esta. Sobre el sistema respiratorio y las muertes silenciosas.

En el fondo tengo mucho que contar, pero soy incapaz de ponerle sentido a nada.

El condón que faltaba estaba en mi mesilla.

Algo cutre que suena a Amy Hempel, The Harvest. 

martes, 4 de octubre de 2011

Howl

En estos días de pasar apuntes y echarle codos sin cafeína a la mesa, días lentos y homogéneos que pasan frenéticos como un time-lapse de Gran Vía me entretengo memorizando algo tan absurdo como un poema beat de los años 50. Si es que eso es absurdo.

Así que según como me pongo a pasar apuntes de organografía resuena en el fondo de mi encéfalo con un tono nasal y profético... I've seen the best of my generation, destroyed by madness, starving, hysterical, naked...

No estoy como para hacer análisis literario, ni para sacar tiempo para pensar (al menos, hasta hoy). Pero creo que metáforas como la dinamo estrellada, who were burned in their innocent flannel suits, alucinando Kansas, Moloch, great suicidal dramas, nytroglicerine shrieks of the fairies of advertisment, alcohol, cock and endless balls. 

Cuando dice que este poema fue arrancado de las almas para alimentarlas 100 años, creo que al menos 50 ha conseguido. La verdad es que a mí también  me hubiera gustado vivir en una época de alcohol, pollas y bailes eternos; pero creo que cada uno estamos donde debemos estar. No como un orden superior, sino simplemente una consecuencia de nuestras acciones... de mentir para no recibir un electroshock por ser homosexual y conservar tus conexiones mentales intactas para escribir Howl.

Esas conexiones que yo me he pasado toda la tarde estudiando.

Yo también tengo formaldehyde, rotten cocks, endless white balls...

A lo mejor algún día puedo escribir algo que suene como...

I've seen the best of my generation
destroyed by pressure,
dehydrogenated, anemic, taken...



jueves, 29 de septiembre de 2011

El valor del esfuerzo

Todo esto viene a raíz de una conversación de descanso mientras comíamos ranas de chocolate (no, mentira, KitKat es lo más parecido que hay en la complu, pero después de algunas clases el chocolate es necesario contra los dementores...) en el que nos enteramos de que una persona a la que queremos mucho ha conseguido después de muchísimo esfuerzo encaminarse en dirección a su sueño.

Y de aquí surgió una conversación, en la que mis amigas afirmaban que todo es posible. Pero yo creo que no. Bueno, no hace falta decir que suelo ser la nota pesimista-realista, pero tengo mis motivos para pensar que no todo es posible.

Primero, a mí me parece que uno tiene que asumir sus limitaciones. No entiendo por qué esto le parece a tanta gente muy negativo. Supongo porque en el fondo se confunde asumir las limitaciones con autoponérselas. Y no tiene nada que ver. Cuando empezamos anatomía y estábamos viendo la inervación del brazo, el profesor nos dijo que con práctica todo se consigue, sólo que algunos necesitamos más y otros menos. A lo mejor yo podría llegar a ser muy buena jugadora de baloncesto, pero tendría que echarle muchas más horas que un tío de 2,10 que lleva jugando desde los 7 años.

Mucha gente decide no medirse, tanto por un lado como por otro. Yo sé que ahora mismo ando totalmente descompensada, pero es lo que hay. Es lo que hay si quieres que tus clases consistan en ver una reconstrucción mamaria, como me han contado por ahí...

Y paso con esto al siguiente punto, ¿merece la pena esforzarse? Para mis amigas es un valor seguro. Para mí depende totalmente de la persona. Es difícil saber hasta dónde puedes llegar, pero saber hasta dónde quieres esforzarte para llegar no lo es tanto. Cuando esta amiga nos contaba los comentarios bien intencionados que minaban su autoestima, yo contesté que algunos irían a malas, pero otros serían simplemente consejos. Con el tema Selectividad me planteé muchas veces como segunda opción Biología. Soy de ese porcentaje que estudia medicina porque le interesa el cuerpo humano, y el tiempo me demuestra que no me he equivocado. Por eso pensé que estudiar seres vivos en general me sería más satisfactorio que aprender a tratar enfermos como pueda ser Enfermería. Y siempre tuve claro que uno puede tener mala suerte y que la primera opción no tiene por qué tocarte.

No me parecía que Medicina mereciera un viacrucis universitario.

Un año después, tuve un calvario en el Gólgota y todavía no he resucitado.

Así que realmente, uno y solamente uno valora lo que es necesario. Este chico, conociendo de cerca su sueño, creo que ha medido muy bien sus posibilidades y cuánto quería dar - que ha sido mucho, por cierto -. Y aún le queda, le queda mucho, pero se ha demostrado a sí mismo que puede con todo.

No me gustan los optimismos ciegos y descarriados, porque al final se acaban quedando en una vana sensación de poder que nunca conduce a nada. Pero tampoco el pesimismo pragmático del que hago gala en muchas ocasiones.

Tienen razón mis amigas, ya va siendo hora de que esto aparezca en mi vida:








 
PD: nuevo album de Kasabian. Ya tengo un concierto de The Horrors pendiente, pero si Kasabian no cae en exámenes no me lo quita nadie
 


lunes, 19 de septiembre de 2011

Agradecimientos

Pues sí, hoy tengo que hacer una ronda de aplausos. Porque hoy me siento en clase tan limpia y pura como la chica que se va a Hollywood y su conocimiento de la maldad se limita al niño que le tiraba de las trenzas en su pueblucho de Texas.

- A L. Acuarelas y R. por sus apuntes de fisiología. Sin ellos aún pensaría que el corazón lleva pilas.

- A R. por sus magnifícios apuntes de bioQ caligrafiados. El metabolismo tuvo un sentido nuevo gracias a ellos.

- A L. Monkey por venirse algunos días a la biblio conmigo. Creo que a ambas nos vino muy bien, ¿no?

Una mención honorífica especial a Álex. Porque soportarme en exámenes tiene mucho mérito. Soy como una masa enfermiza blanquecina de pupilas dilatadas que pierde agua por todos sus poros. Vamos, como si un Cullen se tira a Bob Esponja. El caso es que él siempre arrastra de Ecullen Esponja y parece no importarle. O guardárselo para cuando pueda gritar sin estar bajo los efectos de la esquizofrenia.

Y otra para mí. ¿Por qué no? Porque estas calificaciones me han sabido casi tan bien como la matrícula de bachillerato. Con la diferencia de que en estas he dejado sudor, lágrimas y sangre. La sangre es literal; todos sabeis que estoy a base de carne roja... (es lo que tiene que ser una violación de un Cullen). Pero aún así yo me lo he currado.

Quién me lo iba a decir en Enero.

Quién me lo iba a decir en Septiembre.

 

Todos sabeis que en Septiembre suelo encapricharme oportunidades que no son mías. Pero igual que por casualidad encontré una carpa en mi regazo cinco meses después, esta vez me he tenido que meter en el fango para encontrar el koinobori que colgaré en mi ventana.



martes, 13 de septiembre de 2011

Me siento parasimpática

Hoy me siento parasimpática.

Me ha vuelto el color a la cara, lo que significa que se acabaron los días de vasoconstricción facial y aspecto de novia cadáver con costras. Las contracturas del trapecio y esternocleidomastoideo han desaparecido por arte de magia. Incluso fistu me ha dejado hasta los próximos exámenes. El sistema inmune sigue bajo mínimos, he decidido autosuplementarme con probióticos y vitaminas. Si no funciona, mearé prácticamente Channel, ya que el cuerpo toma las vitaminas que necesita y el resto las orina, pero seguro que los de la Cruz Roja me lo agradecen.

Esta tarde toca una sesión de cambio radical y redescubrimiento del final del verano. Me llevaré a Echo y a Diana que han estado cogiendo mierda en las estanterías desde LDN. Para mí el fin del verano va a durar hasta que los estudios vuelvan a convertirse en las SS y me lleven a Bibliowitz.

El otro día estábamos comentando las sufridas de Medicina y yo que las asignaturas de este año no nos llaman nada. O sea, que aparte de matarte estudiando, nos va a tocar matarnos a estudiar por algo que no nos gusta ni va a tener utilidad práctica ni nada... aún así, yo me he hecho mis promesas este año:

- Sacármelas todas. Tirando a lo realista, no dejarme ninguna sin estudiar. Estudiar en verano es 10 veces más fáciles si te las preparaste cutremente antes y al menos conoces el temario e hiciste algo por entenderlas.

- Dejarme los viernes para mí y currar más los domingos.

- Sacar más la cámara.

- Dejar el look "presa de Bibliowitz" salvo para el día antes de los exámenes, o en su defecto, los meses de exámenes. Esto está prácticamente conseguido, pero por si acaso, lo pongo por aquí.

- Comprarme ropa nueva. Acostumbrarme a llevar tacones... (¡JA!)...

- Buscar acompañada de E. y D. sitios nuevos por Madrid

- Achuchar un poco más a Álex

No quiero ponerme de objetivos muchas más cosas, porque se me van a olvidar. Estoy pendiente de ver si puedo hacer un apaño para desarrollar mi vena creativa y pensativa, ya que mi vena zombie está vasodilatada a tope.

 

Edito: los estudiantes de medicina estáis cordialmente invitados a contarme qué efectos os ha producido medicina y qué consejos daríais a los que van a empezarla. 


sábado, 10 de septiembre de 2011

Superación y el chico al que sus padres deberían de haber llamado Laika

En un prinipio tenía pensado titular esta entrada como Éxito vs. Superación; luego me he dado cuenta de que el éxito está implícito en la superación. La superación en el éxito no; a Belén Esteban me remito.

Todo esto viene de dos motivos; uno, que el chico al que sus padres deberían de haber llamado Laika ha vuelto a superarse a pesar de tener una nueva dificultad en su vida (parece un culebrón barato con un chico buenorro de protagonista, yo estoy enganchada). El otro, una conversación en el VIPS en la que tuve que pedir a mi interlocutor que me recordara lo que había pedido. Sí, en ese estado se encuentran mis neuronas. Pero ese es un tema aparte.

El caso es que yo le decía que la base para superar medicina está en la superación; él decía que está en aprobar y yo en superarte a ti mismo estudiando. Creo que la verdad - MI verdad - está en un término medio.

Cuando me di cuenta de que los exámenes de medicina no se aprueban estudiando el día de antes e yendo con una gran, graaan sonrisa, me planteé estudiar para aprobar, labrarme un porvenir, etc... y como dos semanas más tarde la preocupación fue en aprender a hacer el pino para vivir de perroflauta en Amsterdam. Juiciosamente, me dijeron que con mi estilo de vida, el perroflauta no me va nada. Y es verdad, teniendo en cuenta mis defensas, a mí la mierda me come, pero me come de verdad.

Con todo esto, quiero decir que a mí no me funciona poner las recompensas en algo extrínseco. No soy ambiciosa. Si yo este verano me he apuntado a inglés no es para sacarme el Proficiency; es porque notaba que estaba perdiendo fluidez y me gusta entender el inglés. Punto. Si voy a clases de literatura y pensamiento no es porque quiera suplantar a Palahniuk; (ni como Stephenie Meyer pero con más tabaco), es porque soy feliz haciéndolo; si es que se puede llamar feliz a una actividad. 

No es que sea feliz estudiando, pero pensando en un duplex y en unos pasillos a lo Anatomía de Grey no me merecía la pena echarle horas y horas hasta que mi culo pareciera tan plano como un taco de apuntes. Que además, si la universidad pasó de ser una mezcla entre American Pie y La Sonrisa de la Mona Lisa (sí, con 10 años me gustó esa película) a Ranciocina, no creo que en el hospital tengamos embarazos ectópicos ni gente empalada por las vías de un tren ni esas cosas. 

Ni gente guapa, empezando por mi moño-peineta-bic en exámenes. 

Así que, me propuse estudiar para superarme a mí misma. Y fue lo único que me hizo reaccionar. Superarme a mí misma y no ser un deshecho social en una carrerita fingiendo que tengo 17 años aún. No por medicina. Medicina se puede dejar; de una forma más fácil de lo que se deja la cocaína. Pero un trabajo tras otro no. Ni un hijo. Llegado a un determinado momento, te planteas si quieres dejar algo porque no es lo que te gusta o porque no puedes afrontarlo. Está claro por qué me lo planteé. Y está claro la decisión que tomé. Y qué ocurrió al final.

Lo que pasa es que para tomar esa decisión, yo llevo un bagaje emocional muy sano, de un entorno que me quería y me aportó la suficiente autoestima como para demostrarme que yo no estoy por encima de cualquier obstáculo sino que tengo la fuerza suficiente como para sobrepasarlos. 

Pero alguien que ha conseguido un logro mucho más importante que yo, no ha tenido ese entorno. Si algo han hecho por él, es hacerle de menos; constantemente, desde el mismo instante en el que apareció su amasijo de células moviéndose. Y ahora, con su esfuerzo, él ha conseguido llegar mucho más lejos de lo que quisieron hundirle. Ayudado sí, pero con toda su voluntad. Y esta voluntad ha significado el descubrimiento de una dificultad latente. 

Sé por qué ha tomado esta decisión; pero creo que ni él mismo se da cuenta que la cosa va más allá de dónde viviremos. Por lo pronto, a mí me ha demostrado que se puede todo:


C'mon Alex, you can do it 

PD: Conversación de besugos con Swanney sobre nombres. Por cierto, se dice así; Wie heisst du? (no me voy a poner a buscar la "es set" o  cómo se escribiera por un quítame unas pajas). Parece ser que después de tres años sin tocar alemán me acuerdo de más cosas de las que debería.

PD2: ayer abrí mi libro de die Österreich sobre Klimt y encontré esto:





Klimt, tan sublime como siempre. Algún día haré un post de la Medicina de mi vida, con todas las imágenes que me gustan y recogen mi sentir por ella.

Estoy obsesionada.

Se lo decís a mis GABA.


jueves, 1 de septiembre de 2011

De bibliotecas

Tanto tiempo en las bibliotecas me está llevando a una obsesión malsana por ellas. Cada vez más las analizo con más detalle; distingo las pisadas de unas flip-flop a deportivas a bailarinas; elijo mi spot cuidadosamente seleccionando entre luz, temperatura, vistas y compañía; tengo fichados los baños, las expendedoras, los céspedes y los rincones solitarios... todo eso de 9 a 9. Amortizo bien el día.

La fauna de la biblioteca de medicina es aburrida; ya nos conocemos todos las caras. Modelos de anuncio de Ralph Lauren. Intentos de modelos de anuncio de Ralph Lauren que salen en los panfletos de la pescadería de su padre. Pijales que llevan la raya del pelo combinada con la raya del polo. Tirados. Más tirados. Gente normal de boli en la cabeza o la camiseta un día sí o un día no.

Lo divertido son las bibliotecas "generales".

Después de mi intento fallido de estudiar en la biblioteca de mi barrio, me he ido a "otra" más guay, con más luz y más expendedoras (aunque echo de menos el Carrefour de las coca-colas a 70 céntimos el litro y medio).

Fui por las condiciones de estudio. Me quedo por la gente.


  • Modernas: como se han dado cuenta que el look de polito claro y vaqueros de los 80 no estaba lo suficientemente desfasado, han decidido dar el siguiente paso. Eso significa combinar gafas al estilo Rayban años 50 de las que llevaba su abuelo, con un estupendo estilo capilar de loca despeinada de la época Victoriana (con el mismo rubio desteñido que da el agua oxigenada), camisetas de puntilla recortadas de un camisón y chaquetas al más puro estilo proletario. Normalmente, estudian Derecho, Empresariales y las más modernas publicidad.
  • Modernas religiosas: mismo look que la moderna vintage, pero con crucifijo de las JMJ o en su defecto, cruz fashion. La longitud de sus pantalones cortos es inversamente proporcional a la de su crucifijo. Eso sí, por arriba blusa ancha. 
  • El modelo de colonia: pelo despeinado, camisa a rayas en tonos pálidos o si es muy moderno camisa de cuadros; bermudas, alpargatas esparteñas. Cuatro collares de chiringuito de playa y una pulsera tobillera que te regaló tu novia / tu amiga de la playa; con la que sales en todas las fotos del yate. Son tan auténticos como tu bronceado marítimo, a coste de papá. Y tan feos como sus descendientes.
  •  Los playeros: son la versión cutre de los anteriores. Parece que se habían levantado para bajar a la piscina de la "urba" y al darse cuenta de que estamos en Septiembre hubieran sacado el bronceados y metido a cascoporro unos apuntes. Con esos pantalones de telita y esas camisetas manchadas de césped, casi te esperas que como Aquaman dejen un chorrillo de agua cuando se levantan de la silla. Alternativa a esta versión están los rastas-no-me-preocupa-mi-imagen; que llevan ochenta anillos en el pelo. 
  • Pokeros NO; GRACIAS
Esta entrada es una sosada, pero está en mi lista de pendientes, que de momento incluye:
  • Cómo estudiar en verano
  • Slaughterhouse 5
  • El relato de Swanney in English
  • Cómo afrontar primero de medicina y no morir en el intento
  • El adversario, por qué me gustó más Capturing the Friedmans y por qué entiendo que haya gente que finja matricularse en medicina
Pero como cierro bibliotecas, con calma. Por lo pronto dejo esta foto:

 El martes me enfadé con Álex porque se quedó sopa; así que decidí que mi arroz iba a estar muy aguado también. Cogí uno de los tuppers más grandes que tenía por casa y le eché aquella pasta blanquecina con un pequeño toque de tomate Orlando. Sin sal.

Creo que su intento de no comerse aquella amalgama fue una de las mejores cosas que me ha pasado en mucho tiempo. Casi, casi, un momento no vivido.



viernes, 22 de julio de 2011

Exageración

Sí, es una exageración. Se fundamente en la oferta y la demanda, en el sistema, en que por la crisis aumenta la gente que elige una profesión de futuro...

Pero estos gráficos no son normales:

Link de MIRentrelazados; página estupenda para todos los casimédicos http://gangasmir.blogspot.com/





La media de subida es de 0,5 puntos sobre la nota final. No voy a poner mi nota de Selectividad; afortunadamente, me hubiera dado para entrar en todas salvo en dos contadas, y en mi uni "eso que los americanos llaman alma máter o algo así", también. Pero recuerdo que reclamé en el examen de química, que puntua x0,2 para entrar a medicina y subiéndome en el examen medio punto, la nota me subió 0,1. O sea, que para entrar ahora mismo en medicina aparte de hacer una muy buena fase general tienes que bordar la química y la biología.

Pongamos un ejemplo más o menos bueno:
9 de media en bachillerato
8 de media en la fase general
8 en química
9 en biología

La media total sale un 12 clavado.

En la convocatoria 2010/2011 hubieras podido entrar a todas salvo a la Complutense de Madrid o a la de Oviedo. O sea, que seguirías teniendo abiertas las mejores universidades de medicina del país.

Este año, al menos antes del segundo corte, podrías entrar en siete contadas. Que luego muchas universidades de provincia se llenan de solicitudes "de prueba" y se baja 6 décimas, pero teniendo en cuenta que la media de notas oscila en el 12,2/12,3 no creo que ninguna universidad llegue mucho más abajo del 11,5.

Este año, varios amigos míos que han sacado matrículas de honor, sí, matrículas de esas que una vez que haces tu primer examen en la carrera piensas que no vas a volver a hacer hasta que te apuntes a un curso de atesanía y te den un diploma, se hubieran quedado fuera de mi universidad. Fuera totalmente, sin posibilidad de entrar por lista. ¿Es este un sistema equitativo? ¿Es este un sistema lógico, que selecciona a los mejores candidatos?

En fin, felicidades a los que han entrado y a los que no. Porque los que habeis entrado tened muy claro que conocereis el suspenso. El suspenso cruel y despiadado que es suspender con un 5 porque piden un 6, llevando tanto tiempo preparándoos el examen como os preparasteis Selectividad. Conocereis lo que es dejarse asignaturas por no haber tiempo material para estudiar. Te arrepentirás de haberte matriculado. Entendereis por qué Anatomía de Gray es ficticia; cuando estudias 5 horas diarias los días más relajados la tendencia natural es a ser culona o a ser fondón. Los tipo test se convertirán en vuestra forma de expresión y de entender el mundo, localizareis cualquier dolor por relaciones musculares y de repente aparecerá el código de No Hablar de Medicina Fuera de la Carrera entre amigos y familiares. Te arrepentirás de haberte matriculado. Descubrirás enfermedades potencialmente nuevas, en los libros y en tu cuerpo. Los cadáveres se convertirán como de la familia, hasta que un día sin motivo alguno aparezcan sin cabeza, al más puro estilo Sleepy Hollow. Cada día pensarás que no puedes más. Te arrepentirás de haberte matriculado.

Y luego, te alegrarás.

domingo, 19 de junio de 2011

Las bibliotecas son para el verano

No he escrito en el último mes nada de nada porque ando cerrando bibliotecas.

A la gente dispersa como yo nos va estupendamente.
  • No tengo un portátil con el que estar todo el día en Internet. Hay una estupenda fotocopiadora siempre cerrada abajo y otra en el Metro, con lo cual en un momento de necesidad te puedes apañar mejor que bien.
  • Tienes un montón de gente tan jodida como tú alrededor. Quieras que no, eso hace que bajes la cabeza y estudies por respeto.
  • Las mesas siempre están recogidas.
¿Cuál es el problema? De lunes a viernes, nuestra fantástica biblioteca está abierta. En fin de semana de exámenes, tienes dos opciones:
  • La biblioteca de tu barrio:
Bien, vamos a analizarla en profundidad. Nunca hay sitio. Nunca. Te planteas si a las 12 de la mañana es porque es muy buena hora para estar estudiando, aunque viendo el aspecto que tienen todos parece que llevan estudiando 4º de la ESO desde antes de que tú entraras al cole; pero cuando pasas por delante a las 10 de la noche ves corrillos en la entrada con bolsas del Burguer King, reggeaton y cubatas. De no ser por el amable guardia jurado, sabes que hubieran puesto una bola de discoteca  sobre cada mesa.

  • La biblioteca de la universidad
No está tan mal; al menos no parece que sea la entrada de Kapi, pero no hay ningún sentido en esos silloncitos hamaca con mini-mesitas. Vamos a ver, yo vengo a estudiar los exámenes, no a tomarme un café con mis amigos. Para eso me voy a la cafetería de mi barrio, que no me pilla a media hora en metro. En esas mesitas, escribir equivale a escoliosis. Entre otras cosas porque tu letra acaba siendo indescifrable. Y la cafetería multiusos... en fin, mejor no hablemos.

Al menos en menos de dos semanas he terminado; pero ya tengo un par para septiembre y espero que no aumenten mucho más. Luego tendré que buscarme bibliotecas para el verano. Y no sé dónde voy a caerme muerta; pero bueno, como dice G.: el aspecto de cadáver ya lo tengo.

De momento de las que llevo seguras una es de repaso y la otra... supongo que le acabaré encontrando el lado positivo a la otra. Al menos me he quitado el Testamento I; e intentaré hacer lo propio con el Testamento II. Al final, ninguna hemos acabado tan mal.

Soy algo más visual...

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