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lunes, 26 de marzo de 2012

Uk Comics: encuentro con Paul Gravett y Emma Vieceli


El British Council, el Museo ABC y Ubik Europa se asocian para ofrecer al público madrileño cuatro días de encuentros, charlas, talleres y performance en torno a los cómics británicos los días 16, 17, 23 y 24 de marzo en el Museo ABC (C/ Amaniel 21 - Madrid).
http://www.ukcomics.es/

Las actividades del viernes 23, consistían en dos encuentros: Paul Gravett nos habló sobre los secretos del cómic japonés en el Reino Unido y en el mundo y Emma Vieceli trajo una presentación sobre sus trabajos y consejos para futuros creadores de cómic.

Nosotros fuimos principalmente a la presentación sobre el manga. Llegamos ligeramente tarde pero quedaban varios sitios libres. La verdad, teníamos la idea de una afluencia masiva (al estilo de expos) y no éramos más de 20 en la sala.

Me voy a centrar más en la presentación de Paul Gravett, ya que no conocía previamente el trabajo de Emma Vieceli (aunque también hizo una muy buena presentación de la vida de un creador de cómic ).

No sé cómo comenzó la presentación porque llegamos tarde. Lo primero que vimos fueron las muchas colaboraciones entre el Reino Unido y Japón. Gravett dijo que estas colaboraciones beneficiaban sumamente a los nuevos artistas; que muchos de ellos eran descubiertos y obtenían contratos por ellas. Habló de un proyecto mediante el cual recrearon las obras de Shakespeare en cómic, el cual tuvo un gran éxito. También me gustó que Vieceli dijera en su presentación que a ella no le gustaba diferenciar entre manga y cómic como a muchos de sus colegas. Incluso contó que un programa de software se llamaba Manga Studio en occidente y Comic Studio en Japón, dando a entender que las diferencias entre cómic y manga eran cada vez más arbitrarias.

No tomé notas, y es algo que ahora lamento. Pero sí que recuerdo que también comentaron la necesidad del manga como un cambio generacional. Paul Gravett dijo que en un determinado momento, los hijos sólo tenían disponibles los cómics de los padres. Creo recordar que fue Emma Vieceli quien dijo que hasta cierto punto el manga se veía como el nuevo rock&roll, "¡incluso se lee al revés!".

Mi parte preferida fue cuando hablaron de la creatividad japonesa. Trajeron unas imágenes preciosas sobre el kamishibai, que consiste en un teatro callejero pero en el escenario en vez de tener marionetas, tiene imágenes. Por detrás tiene texto, que alguien lee. Aquí lo explica mejor: Qué es el Kamishibai

Explicaron que el cómic japonés tiene una distribución de imágenes distintas al occidental. También dijeron que tienen un tamaño de páginas distinto y distintos plazos para completarlos. Me quedo con algo importante que dijo Gravett: mientras que en el cómic occidental los dueños son las grandes compañías (Marvel, Disney...) en Japón el dueño es el autor. Eso significa que si a ti te apetece que tu adorable lolita se despeñe por un precipicio, la despeñas. Sin miedo a que luego vuelva a aparecer convertida en hombre, en espíritu del bosque, en chibi o en estudiante-petarda.

Por último, puso unos ejemplos sobre la creatividad en japón con dos cómics: uno llamado Thermae Romane sobre un arquitecto de baños romano en ruina que aparece en el nuevo Japón e importa la tecnología de los baños a la antigua Roma y mi preferido:





 ¿Les reconoceis? ¡Sí, son Las vacaciones de Jesús y Buda! Solamente porque cuando Jesús se enfada se clava la corona de espinos y cuando se pone contento la corona florece, me voy a dejar los 8 pavos que cueste el tomo. 

Esto como un resumen de lo que más me llamó la atención de la presentación.

Pero, ¿dónde está la literatura? Muchas ideas sobre distribución de viñetas y duración de las historias, ¿pero los elementos característicos de la literatura? Por ejemplo, el folklore tradicional con el que consiguen darles un simbolismo especial a sus historias. Cuando les pregunté por un posible código europeo, me contestaron que sí, que estaría bien crear un código propio de cada país. Así que llegué a la conclusión de que me expreso mal tanto en inglés como en castellano. Si un alemán se lee un cómic de Mortadelo y Filemón no va a entender nada. Pero eso no es un código propio castellano. Eso es una alusión a situaciones que en algún momento fueron relativamente cotidianas o parodiables. De hecho, dudo que un lector actual entienda sin ayuda algunos chistes de los cómics típicos castellanos.

Un código propio es que te aparezca un sincara y sepas interpretar qué simboliza en la película, qué va a hacer y dibujar un poco hacia dónde va a ir la historia. De esta forma tan elegante y sutil, tan... japonesa. No sé si algo así se podría conseguir en occidente, pero sería muy interesante mucho más que decidir si ponemos 48 páginas al tomo o 200. Tampoco se habló para nada en la forma oriental de narrar. Se pincela algo con el kamishibai, pero no penetran en la delicada descripción de la violencia, del amor, que caracteriza tantísimo a la narración oriental. Por supuesto, nada de evolución de personajes.

Hablaron ligeramente del target de los cómics japoneses. De cómo el mercado occidental se ha centrado en tebeos para preadolescenets y en japón tenías shojos, shonens, hentais...

Así que la verdad es que la charla me decepcionó un poco. Se centraron demasiado en anécdotas de edición y poco en historias. Como si en una charla sobre la influencia de la narrativa americana mencionamos de pasada a Carver y nos centramos en por qué Crepúsculo ha triunfado. Creo que para que un cómic sea bueno necesita tener una buena historia, con todas o casi todas las normas que atañen a las buenas historias.

Aunque claro, yo dedico mi tiempo libre a aprender sobre historias y no sobre cómics. Desde luego, no era lo que estaba buscando.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Beafeater London Market 2011

Este es el tercer año consecutivo en el que Beafeater trae su London Market a Madrid. Yo me enteré por casualidad, por un comentario del que hablaré luego. Álex fue escuchar London, Market y leer que traían mercados de Camden y arrastrarme.

Este año, el Beafeater London Market tuvo lugar los días 17 y 18 de diciembre, en el instituto Ramiro de Maeztu. Estaba compuesto de 34 puestos de los mercados de Camden, Portobello y Spitalfields. 


Álex y yo decidimos ir el domingo. Como el aforo era limitado y costaba sólo 3 euros, nos presentamos a las 10:30 allí. Aunque el domingo el market no se llenó, tuvimos la suerte de poder dar vueltas y comparar sin codos en los pómulos ni axilas con jerseys (lo cual, cuando mides metro y medio es una suerte).

Nada más entrar, un photocall, una tienda de military goods y Cyberdog.

Cyberdog ocupaba dos puestos enteros. Estaba cerrada, habían puesto sus luces estroboscópicas, su música rave y a dos bailarines a juego con la estética de la tienda: novedosos, atractivos y asequibles. La ropa de Cyberdog tiene un toque hiperfuturista para fiesta, lo que ellos llaman rave. Aunque su vestuario consista principalmente en licra y colores flúor, no pareces una morcilla marciana con él. De hecho, incluso las modelos de su página no son las estatuas del Moloko Bar.



El siguiente puesto que nos llamó la atención fue Black Rose. De este no conocía el nombre pero sí lo había visto en Camden. Un puesto de estilo pin-up algo caro, pero en comparación con las tiendas Rockabilly españolas un chollo. Rebuscando mucho, me llevé una camiseta que tenían en oferta muy sailor y unas pinzas con forma de manos esqueléticas. Lo de las pinzas fue flipante: yo las había visto ya hasta la saciedad y me parecían muy modernas, pero debe ser que los médicos se mueven por otros ambientes para que llamaran tanto la atención.


Los otros puestos nos llamaron menos la atención. Mucha ropa vintage, un puesto de mangos clásicos ingleses con nuevos objetos con un set de afeitado que le gustó a Álex y tres o cuatro puestos de complementos. Yo destaco un puesto de vestidos lolita y otro de vestidos años 50. Cuando fui al baño me encontré con una de las chicas de la tienda de los vestidos años 50 fumándose un cigarro, y como no tengo tiempo para clases de inglés me puse a hablar con ella.

Conclusión de la conversación: "I've been told so many times that in Spain you can't dress like that. It's sad, isn't it?" Me remito a las pinzas de manos en medicina.

Álex se compró en Cyberdog una camiseta de Ravespotting y una bufanda, yo me compré otra bufanda y los dos compartimos una caja de CDs con las sesiones de Cyberdog. Tuvimos la enorme suerte de que fuera el día "Pounds=Euros" así que lo que nos habría costado 120 euros nos salió por 75. Juraría que Álex lloró por no poder llevarse la tienda entera.



Cuando volvimos acompañados por la tarde (porque los echeros no iban a desaprovechar un mercado inglés) habían puesto animación. Un mimo de Charles Chaplin nos entretenía en una cola inmensa mientras un propio pasaba un cartel en el que decía que no se podía pagar con tarjeta dentro mientras que un Mr Bean fingía colarse.

Pagar tres euros por verlo merecía la pena, aunque ni de lejos tenía la esencia boho y punk que caracteriza a Camden (no sé si a Portobello y a Spitalfields, pero lo dudo profundamente). Lo peor, aunque a nosotros nos viniera bien, es que no dejaran pasar menores.

Así fue como descubrí al Beafeater London Market, por una queja de una madre que no podía ir con su toddler. Incluso a una amiga le pidieron el DNI. Yo le pregunté a uno de los organizadores por qué no podían pasar menores y me dijo que porque estaba patrocinado por Beafeater y se vendía ginebra dentro. ¿Y qué? Me refiero, si dejas pasar a un bebé de dos años no creo que ni le den ginebra, ni decida hacer botellón por estar en el BLM. Y lo mismo, si pasa una chica de 15 años dudo mucho que a) beba y b) vaya a hacer botellón con ginebra, porque todos sabemos que la ginebra no lo peta en ningún botellón.

Otra de las cosas que era bastante clara es que era un outlet. Todo estaba lleno de rebajas, y Cyberdog no había traído ropa tremendamente novedosa (de la que sale en su página web). No me quejo, y me parece bastante razonable que así fuera, pero es un hecho. Además, les salió bien la historia: había abueletes con bolsas de Cyberdog bajando por Serrano.


Si tengo que elegir, me quedo con Mr Bean raving:








martes, 20 de diciembre de 2011

Enfermita

Otra vez mala.

Suelo pillar un catarro por estas fechas. Es mi máxima capacidad de manifestación navideña.

Recuerdo unas Navidades especialmente divertidas cuando yo estaba en un pijama rosa de Snoopy y se presentaron cuatro amigos con dos pelis de American Pie y una bolsa de palomitas en la puerta.

Cuando tú no te paras, el cuerpo te para. Y desde exámenes no he levantado cabeza. Además, hice caso omiso de mis necesidades de dormir yéndome de fiesta o estando todo el día andando con el frío de diciembre. Todo eso sumado al hecho de que sabeis que la semana pasada no fue una buena semana. Y si no lo sabeis tampoco lo voy a contar aquí, que ni soy una seudo-adolescente ni pretendo serlo.

Después de la semana de mierda, el viernes estuvo genial. Estuvimos durante tres cuartos de hora 11 en una mesa de 6 despotricando sobre medicina. Después de cenar fuimos andando a un sitio que estaba bastante bien. Incluso bailamos la Danza Kuduro y todas las canciones por ese estilo. Los médicos de fiesta, una rara avis al menos en los cursos no-clínicos. Aunque luego los que te vienen a vender bolígrafos y entradas de fiesta de 6º parecen n00bs.

El domingo hicimos quedada de recuperación de la ECH.

Fue extraño, porque hacía como 100 años que no nos veíamos. Y la última vez fue un poco tirante. Ahí estábamos un pequeño grupo (un muestreo, como en el examen de epi), año y medio más mayores. La comida y el plan de después tuvo un toque nostálgico y de cabreo general. Si la ECH es nuestra adolescencia, con todos nuestros proyectos y esperanzas, la universidad es el absurdo encuentro con la realidad del futuro cutre y soso.

Por la tarde, nos fuimos al London Market. Álex y yo habíamos ido por la mañana, y lo habíamos flipado. Así que decidimos repetir por la tarde. Entre las tiendas estaba Cyberdog. Cuando el tío que nos cobró me dijo "today euros and pounds are the same" dije "woah, happiness day then" y nos infló a pegatinas. Álex se compró una camiseta y una bufanda, yo otra bufanda y compartimos los discos de las sesiones de Cyberdog. Lo que nos hubiera costado unos 110 euros nos salió a 75 euros (happines day then). Yo también me compré una camiseta a lo sailor pin-up y unas manos con forma de calavera. Pero ya me explayaré más sobre esto.



Luego tocó Starfaps en el que decidimos que íbamos a seguir siendo escritores ante todo y alguien decidió que el iPod de la Sta. Caufield era precioso.

Volvimos a casa desde Nuevos Ministerios andando y fue una vuelta genial. Rajando mucho.

Eso sí, ahora estoy con constipa y muchos proyectos para navidades.   

viernes, 18 de noviembre de 2011

El año definitivo

Este es un relato que escribí para mis clases de literatura pero que no mandé. ¿Por qué? Porque no hacía honor al título que nos habían pedido. A ver qué os parece. Me gustaría, - si alguien se lo lee -, que me dijera de qué le parece que trata; es decir, si pudiera decir qué intenta de expresar.


EL AÑO DEFINITIVO

Recuerdo a este hombre. Recuerdo su barba blanca y su camiseta en rayas azules y blancas. Lee a Hemingway y bebe café mientras nosotros hablamos sobre la independencia. Dos días después, Jorge y yo lo dejamos.
La primera nota apareció un mes después. Estaba pegada por fuera de mi taquilla. El burdo “te vamos a matar” fue a la papelera. Jaime soltó una carcajada aguda mientras comprobábamos el candado.
-          Habrá sido algún idiota – dijo él.
Otra nota con un “de esto no te escapas” apareció en la biblioteca por los finales de diciembre. Esta vez Jaime me pidió por favor hablar con la bibliotecaria.
-          ¿Estabas sentada en este sitio?
-          No.
-          Pero no está dirigida a ti, ¿no?
-          No.
-          Pero le mandaron otra nota hace poco, en su taquilla – dijo Jaime.
-          ¿Dónde está?
-          La tiré.
La bibliotecaria me aseguró que vigilarían mientras dejaban la nota sobre una pila de libros. Jaime me acompañó a casa aquella tarde. La luna del parabrisas nos separaba de la niebla ambarina. Me preguntó si estaba preocupada.
Fuimos a la policía con la siguiente nota. Era una foto, aparecía el Landrover de Jaime en el parking de la facultad.
-          Tienes un exnovio con el que lo dejaste recientemente, ¿verdad?
-          Hace tres meses.
-          ¿Qué pasó?
-          Yo no quería continuar con él.
-          ¿Le ves capaz de hacer esto?
-          No.
-          ¿Seguro?
-          Bueno, podría hacerlo… pero creo que no querría.
Dicen que en la facultad hay fantasmas. Llegan cadáveres prácticamente todos los días, los almacenes rebosan de cuerpos en junio. El frío en ciertos pasillos se metía en los muebles y en las paredes, caía hacia el suelo como jirones de vaho húmedo brillando con el reflejo aséptico de los fluorescentes.
Jaime me llamó y me pidió que habláramos. Le dije que no hacía falta. Él me dijo que no quería dejarlo de esta forma. Ni siquiera habíamos empezado. Mis padres me habían prohibido ir y volver sola de la facultad. Mis amigas me acompañaban al baño y al comedor. El pasillo que daba a las taquillas tenía las luces apagadas, sólo se reflejaba la luz azul de las máquinas expendedoras y un fluorescente lejano. Aquel día, me llevé los libros a casa.
Jorge me esperó un día a la salida de clase. Le expliqué toda la historia comiendo. Después de darme un cleenex me dijo que tenía muy claro que quería volver conmigo. Me preguntó qué opinaba.
La última nota que vi, ni siquiera estaba escrita. Jorge y yo íbamos a vaciar mi taquilla en junio cuando vimos la puerta abierta, aleteando furiosamente. Jorge salió corriendo hacia el final del pasillo mientras yo hacía una bola con el papel y lo dejaba caer en la papelera.
Recuerdo a este hombre. Recuerdo su barba blanca y su camiseta en rayas azules y blancas. La primera práctica que tuvimos después del verano fue de anatomía, el olor dulzón, asfixiante y químico del formol. Recuerdo a ese hombre porque está en mi mesa de disección.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Sábado seriéfilo

He dejado lo de Praga hasta que me compre un cacharro de estos que alargan el puerto USB y encima te traen tres más. Teniendo en cuenta el tiempo del que dispongo y la exigencia de Álex en cualquier cosa electrónica... supongo que antes sale el Gólem de la sinagoga Vieja-Nueva que las fotos de mi cámara.


Este sábado me ha cundido sorprendentemente a todos los niveles. Incluso llegué a la mitad del complejo duodeno-páncreas, aunque la vascularización la he dejado para hoy porque no estaba psicológicamente preparada.

El sábado Álex y yo comimos juntos bastante tarde. Es lo que tiene ir a la ECH, sabes cuándo entras pero no cuando sales. Vino como salen todos los Juniors: flipado, extasiado y deseando volver a madrugar un sábado. Me estuvo contando sobre las clases y sus compañeros. Sorprendentemente, guardo en mi memoria episódica bastante bien la clase que le dieron.

"No sabéis la suerte que tenéis. Aún os queda por ver esas películas que te hacen mella. Luego quedan otras buenas, pero no es lo mismo".

Como comimos a las tantas, nos enganchamos a lo único decente que quedaba: la película de Expediente X.

Malísima.

Absurda.

Noventera.

Pero me encantó. Cuando normalmente te limitas a ver cine del bueno y de pensar, tener una película que te permita dar cabezadas y acurrucarte con tu novio durante 10 minutos sin perder un momento el argumento, es genial. Y si lo pierdes da igual, total el final se masca desde el gancho, que fue donde la cogimos. La verdad es que me apetecía muchísimo - y me apetece - ciencia-ficción barata, poco de pensar, mucho bicho.

Después de otro ratejo estudiando, llegué al final de un capítulo de House. Una locura, no sé cuántas temporadas habían pasado pero conocido sólo estaba Foreman. Si las series envejecen y degeneran, esta mínimo mínimo tenía un Parkinson, la mayoría de los personajes y escenarios conocidos estaban donde Cristo perdió la chancla.

Eso sí, salieron unos pulmones a los que cambiaban el salino y la FiO2. Y como eso lo tengo recientillo y espero que aprobado, quieras que no te hace ilusión.

Luego Álex puso The Walking Dead. Los dos primeros capítulos de la segunda temporada, así que va con spoilers. Tampoco me voy a poner a contar lo que pasa. El caso es que me parece surrealista que aquí el policía del amor, o sea, Shane, pegue ese cambiazo tan bestial. Álex dice que un apocalipsis zombie te marca, y eso queda obviamente explícito, más después de la primera temporada pero... no me lo creo.

Todavía, todavíiiiia... si la decisión la hubiera tomado a sangre fría, se hubiera arrepentido sobre el espejo y se hubiera rapado me lo hubiera creído. Un tío frío con ganas de sobrevivir aun cargándose a un compañero que se arrepiente, pero el muerto al hoyo y el vivo al hoyo. Vale. Todavía me creo que le pegues un tiro a alguien en la pierna para que se lo coman los zombies porque si le das en la cabeza y se muere no les atrae. Bueno.

¿Pero la mueca de malo del final? ¿De qué va? Una cosa es ser el hijoputa que te tiras a la mujer de tu compañero y la otra irte cargando gente en un mundo donde todos nos necesitamos a todos más que nunca. Ahora resulta que el colegio le ha vuelto oligofrénico.

Sí, recuerdo que dejé de ver esa serie porque los zombies molaban, pero a nivel literario parecía que la había escrito gente en descomposición también.

Luego antes de cenar nos tragamos un episodio de Bones en el que había una granja de cadáveres en descomposición. Fantástica. Y ya por último un capítulo de una serie que se llama El cuerpo del delito. 


Suena bien, ¿eh?

El capítulo era de la segunda temporada, pero comeros los spoilers. Así tendréis tiempo de haber algo más interesante con vuestra vida (como las relaciones pancreático-duodenales)

Una forense que aparece en la escena del crimen con su mejor gabardina *sic* y con tacones de unos 8 centímetros. Un zapato muy realista si tu trabajo consiste en estar de pie constantemente. Yo cuando tengo prácticas de anatomía ya salgo destrozada, supongo que ella se habrá seccionado los nervios plantares.

La trama, una basura que ni siquiera llega a enganchar. Esta serie es superada de lejos por Caso Lacrimógeno, digo, Abierto.

Lo mejor de todo: la causa de la muerte es que se le reventó... ¡una arteria del bazo! Vamos a ver, guionistas, ¿dónde ponemos la arteria esplénica, la arteria polar y las ramitas? Me acuerdo de las clases en las que repetimos que la carótida no es la carótida, sino que es la carótida primitiva y quien no lo sepa es un ignorante. A esta mujer, creo que la corrían a bazazos.

Entiendo por qué no suelo ver la tele.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Para los que hace tiempo que no me veis

Quería subir una entrada hablando del encanto místico y bohemio de Praga, pero al ir a subir las fotos (no voy a cogerlas de Internet, que se note que yo tengo una réflex y Álex se dejó el trapecio cargando con su medio kilo por toda Praga) me quedé en la mano con el puerto USB donde tengo conectado el cable del Internet.

"Ah, eso es arreglable, te compras un cable nuevo y se acabó."

No, no. El cable del internet está perfecto (creo). Lo que partí se partió fue el puerto USB del ordenador. Y como además, de los 7 que tengo uno ya estaba jodido y este está conectado a otro, en cuanto se le acerca algo con intención de penetrarlo salta que le duele la cabeza y el PC se blinda rechazando hasta al ratón (el pobre no le ha hecho nada).

Álex me echó la bronca, porque dice que trato el ordenador fatal. Vale, sí, reconozco que no lo limpio desde hace unos 4 años y que puedo tener un nido de iguanas en los cables, pero creo que ha quedado claro que mejor que yo no toque nada.

El caso es que aprovechando esto, voy a poner cosas de mi vida:

- Este año no he celebrado Halloween porque estábamos dando vueltas por Praga.
- Tengo un examen en menos de 15 días que llevo a menos de la mitad. Challenge Accepted
- No fui capaz de ver al Golem.
- El curso de la ECH va a ser un experimento genial. Aunque eso suponga tener aún más cosas que hacer (digo experimento porque ni ellos mismos saben muy bien dónde vamos a llegar. Dios, en una carrera como la mía cómo mola lo no-establecido).
- También me mola neuropsicología, aunque probablemente no consiga matrícula
- Hablando de neuropsicología, el otro día hablando sobre la memoria y la identidad conté lo que nos dijeron en los seminarios de Biblia: recordar nos da una identidad y nos hace conscientes. Totalmente verdad.
- Me apetecería ir un día al Retiro a hacer fotos de otoño antes de que los árboles se deshojen

Tampoco tengo mucho más que contar. Estos son mis cotilleos jugosos jugosos. En una hora tengo seminario de bioquímica. Seminario. Esa palabra más horrible que Auschwitz y la Inquisición. Además, por el bien de mis notas, no voy a coger los apuntes con el ordenador porque sé que acabaría en Pandemium II 


A ver si esta noche soy capaz de subir las dichosas fotos.

PD: estoy escuchando Wagner. En Praga son muy musicales y estaban todo el día dando conciertos. Además, mi madre que se leyó la guía nos contó que cuando Hitler tomó la ciudad quiso que de la Ópera se cargaran la estatua de un músico judío. Los obreros, que debió de parecerles que todos los tíos con barba son iguales y que nadie se iba a dar cuenta, se cargaron a Wagner.

Sí, creo que Hitler fundó Terezin por eso.

También puede ser porque vaya a hacer como el Capitán Charlie y rociar de NAPALM toda la facultad.

Dios, Wagner es un músico de locos megalómanos.

martes, 13 de septiembre de 2011

Me siento parasimpática

Hoy me siento parasimpática.

Me ha vuelto el color a la cara, lo que significa que se acabaron los días de vasoconstricción facial y aspecto de novia cadáver con costras. Las contracturas del trapecio y esternocleidomastoideo han desaparecido por arte de magia. Incluso fistu me ha dejado hasta los próximos exámenes. El sistema inmune sigue bajo mínimos, he decidido autosuplementarme con probióticos y vitaminas. Si no funciona, mearé prácticamente Channel, ya que el cuerpo toma las vitaminas que necesita y el resto las orina, pero seguro que los de la Cruz Roja me lo agradecen.

Esta tarde toca una sesión de cambio radical y redescubrimiento del final del verano. Me llevaré a Echo y a Diana que han estado cogiendo mierda en las estanterías desde LDN. Para mí el fin del verano va a durar hasta que los estudios vuelvan a convertirse en las SS y me lleven a Bibliowitz.

El otro día estábamos comentando las sufridas de Medicina y yo que las asignaturas de este año no nos llaman nada. O sea, que aparte de matarte estudiando, nos va a tocar matarnos a estudiar por algo que no nos gusta ni va a tener utilidad práctica ni nada... aún así, yo me he hecho mis promesas este año:

- Sacármelas todas. Tirando a lo realista, no dejarme ninguna sin estudiar. Estudiar en verano es 10 veces más fáciles si te las preparaste cutremente antes y al menos conoces el temario e hiciste algo por entenderlas.

- Dejarme los viernes para mí y currar más los domingos.

- Sacar más la cámara.

- Dejar el look "presa de Bibliowitz" salvo para el día antes de los exámenes, o en su defecto, los meses de exámenes. Esto está prácticamente conseguido, pero por si acaso, lo pongo por aquí.

- Comprarme ropa nueva. Acostumbrarme a llevar tacones... (¡JA!)...

- Buscar acompañada de E. y D. sitios nuevos por Madrid

- Achuchar un poco más a Álex

No quiero ponerme de objetivos muchas más cosas, porque se me van a olvidar. Estoy pendiente de ver si puedo hacer un apaño para desarrollar mi vena creativa y pensativa, ya que mi vena zombie está vasodilatada a tope.

 

Edito: los estudiantes de medicina estáis cordialmente invitados a contarme qué efectos os ha producido medicina y qué consejos daríais a los que van a empezarla. 


sábado, 10 de septiembre de 2011

Superación y el chico al que sus padres deberían de haber llamado Laika

En un prinipio tenía pensado titular esta entrada como Éxito vs. Superación; luego me he dado cuenta de que el éxito está implícito en la superación. La superación en el éxito no; a Belén Esteban me remito.

Todo esto viene de dos motivos; uno, que el chico al que sus padres deberían de haber llamado Laika ha vuelto a superarse a pesar de tener una nueva dificultad en su vida (parece un culebrón barato con un chico buenorro de protagonista, yo estoy enganchada). El otro, una conversación en el VIPS en la que tuve que pedir a mi interlocutor que me recordara lo que había pedido. Sí, en ese estado se encuentran mis neuronas. Pero ese es un tema aparte.

El caso es que yo le decía que la base para superar medicina está en la superación; él decía que está en aprobar y yo en superarte a ti mismo estudiando. Creo que la verdad - MI verdad - está en un término medio.

Cuando me di cuenta de que los exámenes de medicina no se aprueban estudiando el día de antes e yendo con una gran, graaan sonrisa, me planteé estudiar para aprobar, labrarme un porvenir, etc... y como dos semanas más tarde la preocupación fue en aprender a hacer el pino para vivir de perroflauta en Amsterdam. Juiciosamente, me dijeron que con mi estilo de vida, el perroflauta no me va nada. Y es verdad, teniendo en cuenta mis defensas, a mí la mierda me come, pero me come de verdad.

Con todo esto, quiero decir que a mí no me funciona poner las recompensas en algo extrínseco. No soy ambiciosa. Si yo este verano me he apuntado a inglés no es para sacarme el Proficiency; es porque notaba que estaba perdiendo fluidez y me gusta entender el inglés. Punto. Si voy a clases de literatura y pensamiento no es porque quiera suplantar a Palahniuk; (ni como Stephenie Meyer pero con más tabaco), es porque soy feliz haciéndolo; si es que se puede llamar feliz a una actividad. 

No es que sea feliz estudiando, pero pensando en un duplex y en unos pasillos a lo Anatomía de Grey no me merecía la pena echarle horas y horas hasta que mi culo pareciera tan plano como un taco de apuntes. Que además, si la universidad pasó de ser una mezcla entre American Pie y La Sonrisa de la Mona Lisa (sí, con 10 años me gustó esa película) a Ranciocina, no creo que en el hospital tengamos embarazos ectópicos ni gente empalada por las vías de un tren ni esas cosas. 

Ni gente guapa, empezando por mi moño-peineta-bic en exámenes. 

Así que, me propuse estudiar para superarme a mí misma. Y fue lo único que me hizo reaccionar. Superarme a mí misma y no ser un deshecho social en una carrerita fingiendo que tengo 17 años aún. No por medicina. Medicina se puede dejar; de una forma más fácil de lo que se deja la cocaína. Pero un trabajo tras otro no. Ni un hijo. Llegado a un determinado momento, te planteas si quieres dejar algo porque no es lo que te gusta o porque no puedes afrontarlo. Está claro por qué me lo planteé. Y está claro la decisión que tomé. Y qué ocurrió al final.

Lo que pasa es que para tomar esa decisión, yo llevo un bagaje emocional muy sano, de un entorno que me quería y me aportó la suficiente autoestima como para demostrarme que yo no estoy por encima de cualquier obstáculo sino que tengo la fuerza suficiente como para sobrepasarlos. 

Pero alguien que ha conseguido un logro mucho más importante que yo, no ha tenido ese entorno. Si algo han hecho por él, es hacerle de menos; constantemente, desde el mismo instante en el que apareció su amasijo de células moviéndose. Y ahora, con su esfuerzo, él ha conseguido llegar mucho más lejos de lo que quisieron hundirle. Ayudado sí, pero con toda su voluntad. Y esta voluntad ha significado el descubrimiento de una dificultad latente. 

Sé por qué ha tomado esta decisión; pero creo que ni él mismo se da cuenta que la cosa va más allá de dónde viviremos. Por lo pronto, a mí me ha demostrado que se puede todo:


C'mon Alex, you can do it 

PD: Conversación de besugos con Swanney sobre nombres. Por cierto, se dice así; Wie heisst du? (no me voy a poner a buscar la "es set" o  cómo se escribiera por un quítame unas pajas). Parece ser que después de tres años sin tocar alemán me acuerdo de más cosas de las que debería.

PD2: ayer abrí mi libro de die Österreich sobre Klimt y encontré esto:





Klimt, tan sublime como siempre. Algún día haré un post de la Medicina de mi vida, con todas las imágenes que me gustan y recogen mi sentir por ella.

Estoy obsesionada.

Se lo decís a mis GABA.


viernes, 2 de septiembre de 2011

Slaughterhouse 5

Más conocido en español como "Matadero 5".

Un profesor de inglés genial me recomendó el libro por segunda vez consecutiva; y como hablaba estupendamente y tenía una opinión lo suficientemente formada como para saber que no me iba a recomendar Ángeles y Demonios, decidí sacarlo de la biblioteca.

Normalmente cuando leo en inglés no suelo ser tan crítica, porque me cuesta más desdoblar la mente en "qué estoy leyendo" y "qué me quiere decir". Así que entiendo totalmente el texto pero soy menos crítica. Aún así, no me pareció ver en una primera lectura por qué no nos lo habían recomendado en la ECH. Luego me habían dicho que sí lo habían hecho. No me extraña.

El libro me ha gustado, y mucho.

El prólogo ya es desolador. Un hombre - Kurt Vonnegut - que quiere escribir sobre el bombardeo de Dresde, el Hiroshima europeo. Por lo que yo sé de historia, cuando los alemanes perdieron la guerra, los aliados les dijeron que bombardearían las ciudades que tuvieran más de X habitantes. Así por que sí, destruyamos cultura. El caso es que si el límite estaba en 500000 habitantes, Dresde, la Florencia del Elba, andaba por los 350000. Y aquella mañana la gente se levantó a trabajar. Sin miedo a las bombas. Los médicos trajeron a niños al mundo; y los carniceros despacharon filetes y alguien prepararía un guiso especial. Y luego kaboom; la Luna al descubierto. Kurt Vonnegut lo vio. Eso dice él.

Y después del prólogo, viene la historia de Billy Pilgrim (curioso apellido). En el primer capítulo te la cuenta entera, nace, se va a la guerra, está en el bombardeo de Dresde, vuelve, se hace optometrista, pasa un tiempo en un psiquiátrico, se casa con una chica que no puede dejar de comer, se hace el dueño de la compañía de su padre, tienen dos hijos. Entonces él tiene un accidente de avión siendo el único superviviente; pero teniendo recuerdos de haber sido abducido por los Tralfalmadorians (tralfalmadorianos, supongo en español) y de haber sido capaz de viajar en el tiempo a lo largo de su vida.

Esto es una mera excusa para el propósito del libro; que para mí es el horror y el absurdo de tratar de entenderlo.

Una imagen que destacaré fue, cuando Billy habla de la guerra a los Trafalmadorian como estos cierran sus manos sobre los ojos. Me lo imaginé como un movimiento calmado e inocente; nosotros lo vemos todo pero nos negamos a repetírnoslo constantemente. No podemos más, y como no podemos más lo ignoramos.  




Por lo que he puesto anteriormente, la novela es totalmente atemporal. Es una historia lineal contada a trompicones, según el viaja a través de ella. Y la forma en la que se describe el absurdo del horror es brutal. Ahí tiene una cierta reminiscencia a Apocalypse Now, con el grupo de niños soldados (no en vano el libro "se apellida" The Children's Crusade) y el patetismo de la guerra. Hay una frase que dice algo así como the German officers were waiting for all the brave and courageos American soldiers. All they found was a bunch of thin, crooked men walking slowly down from the train. One of them was wearing no shoes, and also a civil coat which left uncover most of his arms. En esa línea va el libro.

También tiene unas metáforas estupendas, y unas contradicciones que elevan a la voz sosa que te narra con toda tranquilidad la experiencia alienígena de Billy Pilgrim. Incluso los caramelos que come su mujer significan algo. Y para mí, eso dice prácticamente de forma automática merece la pena leérselo. 

A veces se repite más que el ajo y algunas partes se hacen un poco pesadas, pero en general es un libro muy, muy bueno y muy recomendable.




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Tengo ganas de escribir y ponerme autobiográfica. Pero no de la mía; o a lo mejor sí. Me he leído el Adversario y me he dado cuenta de lo fácil que es fingir que sigues estudiando la carrera. No sería la primera persona en ir a prácticas sin haber pisado la facultad de Medicina un sólo día. Es curioso que el tío elijiera esta carrera y eso le desquiciara tanto. Probablemente estoy viendo cosas donde no las hay, pero me resulta curioso que justamente eligiera esa vida con la carrera de medicina. 

Tengo compañeros que cogen apuntes para ser leídos por otros y susceptibles de tener un estallido tan silencioso y tan violento, aunque espero que no lo hagan.

Todo esto es del Adversario, libro sobre el que divagaré algún día. 

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Después de tanto estudiar bioquímica, me he acordado de una frase que alguien dijo que sonaba a algo como "No, yo como muchos donuts, lo que pasa es que pienso mucho y los quemo."Así que un día de estos explicaré qué son los cuerpos cetónicos y qué pasa si consumes más azúcar del que necesitas.

  

domingo, 24 de julio de 2011

¿Visual, auditivo, kinestésico?

Todo esto viene porque ya he empezado a estudiar las que me han quedado para Septiembre.

Y amigos y amigas, al final sólo tengo que recuperar dos. Teniendo en cuenta que del primer cuatrimestre llevé tres, ha sido una remontada espectacular. De estas dos cruces, una es del primer cuatrimestre; por tonta, y la otra del segundo, me la dejé para recuperar dos del primero. De esta última falté a cuatro clases contadas; pero como no me la preparé, idea tengo poca pero la conciencia muy tranquila.

El caso es que de esta tenemos la suerte de tener las clases grabadas. Y yo me esperaba que en las clases saliera el profesor y detrás el gráfico. Pues no, no sale. Para una persona tan visual como yo, es muy difícil concentrarse sin ver a la persona hablando.

Visual como forma de comunicación, no visual como intento de japonés andrógino con reminiscencias de la era punk y un anuncio de laca L'Oreal.


Los vendedores de coches americanos lo saben, Chuck Palahniuk lo sabe y mis profesores de la ECH también. Hay tres formas básicas de comunicarnos con la realidad: visual, auditiva y táctil. Controlar qué forma usa tu interlocutor te puede proporcionar desde colocarle un coche hasta echarle un... viaje al coche. Todo esto gracias a la Programación Neurolinguística (PNL). 

Visual: por la forma de mirar de Frida Kahlo en sus cuadros y fotos, Frida fue una persona visual. Muy visual.

Las personas visuales se comunican usando el canal de la vista. Su relación con el medio no se basa en escuchar o en tocar (mayoritariamente), sino en mirar. Luego son personas muy observadoras. Para comunicarse, necesitan ver la cara del interlocutor, luego es preferible que la comunicación sea en directo, y analizan sus reacciones de una forma más exhaustiva que los auditivos o kinestésicos. También llevan mejor las charlas con imágenes, porque los visuales piensan en imágenes.

Para estudiar una persona visual necesita un texto, esquemas, subrayar... y establecer una imagen mental de lo que estudia. En las clases, perderá la atención si no ve al profesor. De la misma forma, le costará más hablar por teléfono. Esto lleva a que la gente visual se abstraiga mejor y tenga más capacidad de planificación; aunque en mi opinión pensar en imágenes no significa que le pongas a esas imágenes profundidad espacial y esas cosas.

A la hora de comunicarse, mantienen los ojos fijos en su interlocutor. Cual chinchetas. Algunas personas dicen que da sensación de honestidad; esto lo dicen los visuales. Los auditivos y kinestésicos opinan que es una intromisión. Además usan frases con predominio de los verbos relacionados con la visión. Por ejemplo:

"Yo esto no lo veo"
"Oye, te veo muy mal, ¿qué ha pasado?"
"Mira esto..."
"Hacía mucho que no nos veíamos"

Además, al pensar en imágenes hablan más rápido, y encima cortando las frases y metiendo otras de por medio.

Normalmente, las personas visuales miran hacia arriba, recordando o imaginando. 

Auditivo: no se me ocurría ningún artista capaz de expresar en un cuadro el canal auditivo; por motivos obvios siempre predomina el visual, y han venido a mi cabeza las musas de la música del Palau de la Música Catalana. Poned el nombre en Google y miradlas; están totalmente absortas en su música.

Los auditivos escuchan. Para comunicarse entonces, es preferible que haya poco ruido, aunque no necesitan ver la cara del interlocutor. Ellos demuestran que escuchan manteniendo el canal de comunicación constantemente abierto con expresiones que veremos más adelante. Normalmente no  mantienen la mirada, sino que giran la cabeza para escuchar mejor.

Su mejor manera de aprender es oralmente; y de la misma forma prefieren explicarse, escribir comparativamente les cuesta más. Además, si "pierden el hilo", no son capaces de continuar expresándose. Este sistema, favorece el aprendizaje de idiomas y obviamente, de la música.

Sus expresiones son:
"¿Me estás escuchando?"
"A mí esto me suena raro"
"Escúchame, la mejor opción es..."
"Te digo que no"

Hablan en frases completas, y demuestran al interlocutor que escuchan por interjecciones.

Suelen mirar a los lados.



Kinestésicos: se comunican por el contacto físico. Son aquellas personas que mantienen poca distancia a la hora de comunicarse y tienden a tocar al interlocutor.

Los kinestésicos aprenden en relación a su cuerpo. Luego es un aprendizaje que necesita más tiempo, pero también tarda más en olvidarse. Estas personas necesitan moverse y experimentar al aprender.

Son personas muy intuitivas; que se guían por "vibraciones" (una palabra muy kinestésica, ¿verdad?). Su ortografía, su forma de escribir, todo funciona según le parezca bien o no.

Sus frases son:
"Esto no me da buenas vibraciones"
"Noto algo extraño"
"Esto no me huele bien"
"Me da escalofríos"

Suelen mirar hacia abajo.

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Si un visual y un auditivo se ponen a hablar por teléfono, el visual perderá la concentración a los pocos minutos y el auditvo no se sentirá escuchado. Si un kinestésico le pasa el brazo por el hombro a una persona visual, se arriesga a que este se sacuda y se aparte dos pasos. Si un auditivo da una charla a un kinestésico, lo lógico es que se aburra.

Un vendedor de coches, hace lo que en inglés se conoce como "pacing". Observa discretamente la dirección de nuestros ojos, el tono de voz, cuánto nos movemos, qué léxico usamos y así ataca. Cosa la cual se puede usar para ligar si no vamos muy achispados, en cuyo caso nos será difícil entender más de tres palabras seguidas.

Eso no significa que las personas de diferentes grupos no se lleven entre sí; sólo explica algunos malentendidos. Además que un canal sea predominante no significa que no podamos comunicarnos con los otros.

Como creo que todos sabeis, y si no no teneis más que leeros entradas antiguas y comprobarlos, yo soy eminentemente visual. Estoy entrenando mi lado auditivo, eso sí, pero como no tenga una imagen que seguir estoy perdida. Y cuando la gente me abraza, se lo digo claramente, que no me siento cómoda. A no ser que coja confianza con la persona y le permita invadir mi espacio vital. Y realmente, aprendo por mi lado visual. Recuerdo notas muy mediocres y mucha confusión al realizar los exámenes tipo test, porque asignaturas tan visuales como anatomía me emperraba en estudiarlas por el método auditivo (para luego generarme una idea mental, es decir, un cacao). Cuando cambié al método visual, es decir, a coger el atlas y aprenderme los exámenes, la situación cambió un montón.

Hay muchos test para saber si sois visuales, auditivos o kinestésicos, pero os dareis cuenta que vosotros mismos lo podeis sacar y mucho mejor que en un test.

Y ya sabeis, a observar direcciones de ojos y escuchar léxicos.

martes, 24 de mayo de 2011

Por qué no estoy en acampadasol ahora mismo

Y es que me siento francamente mal. Porque creo firmemente, si mi espíritu aburguesado me permite que esto no suene grotesco, que esto supone una revitalización bestial a la democracia. Una neodemocracia surgida del Internet, nuestra nueva imprenta. Tiempo al tiempo, que supondrá la misma revolución; al fin y al cabo ambas suponen el fin de la monopolización de la cultura; aunque esta vez desde un altar más bajo.

El caso es que cada vez que paso por la página de la ECH me muero de rabia y de envidia. Así que voy a poner aquí una especie de alivio a mi consciencia y otra vez de crítica a medicina (es curioso lo parecido que suenan alivio en castellano y alliby en inglés, coartada. No creo que tengan un origen común, pero sigue siendo curioso)

a) El lunes tuve un examen chungo-chunguísimo con el que me jugaba una asignatura del primer cuatrimestre. Una de esas asignaturas con un montón de nombres que varían en un número. Y me quedé KO después de hacerlo el lunes. Pero... ¡LO HE APROBADO! Y con nota. Y ahora a disfrutar... de empezar con los exámenes de junio.

b) Debido al examen chachi-pistachi, mis defensas decidieron que era la hora de hacer liquidación por derribo y fui asaltada por todo aquello que provoca el estrés: infecciones, alergias, inflamaciones... Si hubiera ido a Sol una de dos: o me habían metido en una burbuja o hubiera ocasionado una pandemia. Y nadie quiere reviindicar la democracia con mocos.

c) Es una continuación de la b. Atravieso por dos procesos infecciosos (no voy a decir de qué, una cosa es contar detalles hiper privados y otra muy distinta es contarlos de mis parásitos) y aunque Lumpy últimamente esté más tranquilo, la semana pasada hizo una aparición triunfal.

d) Estoy estudiando para Junio. Sí, soy de esas pringadas que tienen Junio y Septiembre y lo tendrán aunque se les aparezca Erasmo de Rotterdam explicando las bondades del plan Bolonia. Espero que esto sirva para algo. Si acaso, para meterme en el ejército; estoy acostumbrándome a la disciplina marcial. Últimamente hasta subo los escalones andando por las jodidas pruebas de esfuerzo. De aquí a a Iraq hay un paso (pedirles a las Fuerzas Armadas que me subvencionen la carrera).

e) Estoy jodidamente cansada. Si no son suficientes las infecciones, el estudiar por los exámenes, el no dormir, el tener un mal humor... lo siento, creo que estropearía todo lo que es el espíritu.

Y es que medicina sólo te permite ser estudiante de medicina. A todos esos neófitos que en unos días se examinan, decirles que medicina y la vida universitaria se parecen como el instituto y el High-School. Porque en medicina, aparcas tus ideales a las conversaciones entre cambios de clases y a un ratillo que le robas al examen de turno. Medicina es una fuerza aburguesadora bestial. Vamos, sientes tanto el culo que te lo pueden patear que ni te enteras.

Pero al menos te queda la consciencia de tus antiguos ideales y puedes robarles un ratillo para vivir. Que al final acaban siendo dos tardes antes de exámenes.

PD: en cuanto vaya a acampadasol si no se ha disuelto, haré fotos. Cuando me pasé llevaba el móvil, y no hay nada que me parezca tan horrible como hacer fotos con el móvil.

Soy algo más visual...

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