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lunes, 25 de junio de 2012

ZOCO en Utopic Us


Este fin de semana ha sido el ZOCO en Utopic Us, una feria de creadores. En cuanto leí que lo que se vendía era DIY y a precios reducidos busqué un hueco y decidí ir.

La verdad es que me esperaba algo mucho más hippioso, en plan una esquina cara de Spitalfields. Pero encontré cosas muy buenas a un precio bastante barato.


Bunnies in the Sky
Lo primero que compré fue una copa de helado con un pequeño ratoncito de aquí: Bunnies in the Sky . Tiene unos accesorios increíblemente monos:

http://www.flickr.com/photos/bunniesinthesky/7224148128/

Me encantan los desayunos nutritivos.

El vendedor se llama Patrick, y es un chico super simpático. Nos dijo que suele estar en los expos, que le encanta el mundo kawaii y que acepta encargos. De ahí surge su colección de Alicia en el País de las Maravillas:

http://www.flickr.com/photos/bunniesinthesky/7083391839/in/set-72157629464791104/

Os dejo aquí también el blog: http://bunniesinthesky.blogspot.com.es/


El taller en blanco
Unos diseños preciosos. Unos accesorios con un toque vintage e inocente. ¡E incluso clases para hacerlos!

Yo me llevé un tocado parecido a estos pendientes:

http://www.tallerenblanco.com/store/index.php?type=2

Y Álex estuvo tentado a llevarse una lámina de Caperucita, pero no quedaban.

Me ha sorprendido gratamente que tenga un taller. La verdad es que tiene un estilo precioso (que creo que a una amiga mía le gustaría mucho), pero sobre todo la clase de joyería creativa es algo que ha entrado en mi lista de "Cosas que hacer cuando procrastino"


http://www.tallerenblanco.com/clases.php?id=9


Artestor
Jamás pensé que con las jambas se podrían hacer cosas tan bonitas y ponibles.

http://www.flickr.com/photos/artestor/7001805412/

Yo me llevé uno de los clips (ellas lo llamaban marcapáginas, yo lo llamo "sujetalataladelamazonas") de Blancanieves adorable. También tenían unas pulseras preciosas, pero hay que decidir.


Aquí dejo la lista de artesanos que estaban. Me llamaron la atencíon bibiana lía, Eh! y Le Monvintage. Entre los chicos triunfaron unos broches con calaveras cuya tienda pondré cuando encuentre la tarjeta. 






Me gusta comprar cosas artesanales. Tengo un conflicto con el vintage, ya que en España el concepto vintage se entiende por vestidos lavados y relavados de la sección de oportunidades del Corte Inglés 10 euros más caros que la imitación de uno del Freshka. Pero las cosas artesanales... siempre pienso que aparte de pagar materiales y creación, estás pagando dedicación. Puede ser que la idea original se haya inspirado en alguien anterior, pero el tiempo que tardas en fabricar cada pequeña creación... nos lo contaba Patrick, cuando nos dijo que dejó de fabricar unos conejitos con alas porque trabajar con la resina era horrible. Todo eso tiene un precio.

Así que, espero que esta ferie se repita en breve. O si no, una similar. Y que me entere.

viernes, 18 de noviembre de 2011

El año definitivo

Este es un relato que escribí para mis clases de literatura pero que no mandé. ¿Por qué? Porque no hacía honor al título que nos habían pedido. A ver qué os parece. Me gustaría, - si alguien se lo lee -, que me dijera de qué le parece que trata; es decir, si pudiera decir qué intenta de expresar.


EL AÑO DEFINITIVO

Recuerdo a este hombre. Recuerdo su barba blanca y su camiseta en rayas azules y blancas. Lee a Hemingway y bebe café mientras nosotros hablamos sobre la independencia. Dos días después, Jorge y yo lo dejamos.
La primera nota apareció un mes después. Estaba pegada por fuera de mi taquilla. El burdo “te vamos a matar” fue a la papelera. Jaime soltó una carcajada aguda mientras comprobábamos el candado.
-          Habrá sido algún idiota – dijo él.
Otra nota con un “de esto no te escapas” apareció en la biblioteca por los finales de diciembre. Esta vez Jaime me pidió por favor hablar con la bibliotecaria.
-          ¿Estabas sentada en este sitio?
-          No.
-          Pero no está dirigida a ti, ¿no?
-          No.
-          Pero le mandaron otra nota hace poco, en su taquilla – dijo Jaime.
-          ¿Dónde está?
-          La tiré.
La bibliotecaria me aseguró que vigilarían mientras dejaban la nota sobre una pila de libros. Jaime me acompañó a casa aquella tarde. La luna del parabrisas nos separaba de la niebla ambarina. Me preguntó si estaba preocupada.
Fuimos a la policía con la siguiente nota. Era una foto, aparecía el Landrover de Jaime en el parking de la facultad.
-          Tienes un exnovio con el que lo dejaste recientemente, ¿verdad?
-          Hace tres meses.
-          ¿Qué pasó?
-          Yo no quería continuar con él.
-          ¿Le ves capaz de hacer esto?
-          No.
-          ¿Seguro?
-          Bueno, podría hacerlo… pero creo que no querría.
Dicen que en la facultad hay fantasmas. Llegan cadáveres prácticamente todos los días, los almacenes rebosan de cuerpos en junio. El frío en ciertos pasillos se metía en los muebles y en las paredes, caía hacia el suelo como jirones de vaho húmedo brillando con el reflejo aséptico de los fluorescentes.
Jaime me llamó y me pidió que habláramos. Le dije que no hacía falta. Él me dijo que no quería dejarlo de esta forma. Ni siquiera habíamos empezado. Mis padres me habían prohibido ir y volver sola de la facultad. Mis amigas me acompañaban al baño y al comedor. El pasillo que daba a las taquillas tenía las luces apagadas, sólo se reflejaba la luz azul de las máquinas expendedoras y un fluorescente lejano. Aquel día, me llevé los libros a casa.
Jorge me esperó un día a la salida de clase. Le expliqué toda la historia comiendo. Después de darme un cleenex me dijo que tenía muy claro que quería volver conmigo. Me preguntó qué opinaba.
La última nota que vi, ni siquiera estaba escrita. Jorge y yo íbamos a vaciar mi taquilla en junio cuando vimos la puerta abierta, aleteando furiosamente. Jorge salió corriendo hacia el final del pasillo mientras yo hacía una bola con el papel y lo dejaba caer en la papelera.
Recuerdo a este hombre. Recuerdo su barba blanca y su camiseta en rayas azules y blancas. La primera práctica que tuvimos después del verano fue de anatomía, el olor dulzón, asfixiante y químico del formol. Recuerdo a ese hombre porque está en mi mesa de disección.

viernes, 14 de octubre de 2011

Sentido

Bajamos las escaleras. La sala de suelo de conglomerado años 60 brilla en un tono gélido azulado que lanza una máquina expendedora. El pasillo siguiente es totalmente negro. Los quicios dorados desteñidos que dejamos atrás refulgen. Tanteamos el gotelé buscando un interruptor. Sólo algunas taquillas brillan, las del medio del pasillo.

- Es el escenario de una película de terror -sé que hay un interruptor en alguna parte, hoy lo han encendido. Tres arcos nos separan -, ¿sabes? Creo que podríamos follar aquí sin que nos oyeran. Y sin que prácticamente nos vieran, - ¿cuándo alcanzamos esta familiaridad como para tocarnos en la oscuridad? - aunque creo que entonces seríamos las víctimas perfectas para ser los primeros asesinados - hace frío, más frío que arriba. Cuando las prácticas de anatomía se vuelven tan macabras como torsos cortados, como en aquella pesadilla que tuve en 1º, a veces me planteo si esos espíritus no se quedaran por aquí -. Siempre mueren los que follan y los que se separan.

El fluorescente parpadeó un pasillo grisáceo.

- Coge el cuaderno, los dos libros, la bata y los condones.
- No me has dicho que ya habíais hecho el pulmón.
- No, no lo hemos hecho al final. Ya lo haremos.
- Pues aquí falta un condón. ¿Alguien tiene acceso a la taquilla?
- No, no le he dado las llaves a nadie, bueno, la he abierto al mediodía y se me han caído... te juro que no he hecho nada.
- ¿Por qué crees que dudo de ti?

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El metro en mi estación tiene las paredes blancas y mucha gente a todas horas. Una niña con una pañoleta azul y un chándal rosa desteñido le da a un botón de llamar al ascensor.
- Siento haberle dado.
- Ah, no pasa nada. Es todavía pequeña como para enterarse.

En la entrada al metro, una pareja de chicos jóvenes mira cómo la niña se pone de puntillas y vuelve a darle al botón. Ella tiene los ojos rojos y el pelo sucio. Él aparta una mochila llena y le da besos por unas correderas pálidas en su cara. La única que no mira cómo la niña presiona el botón con insistencia, les mira a ellos.

Todos tantean qué hay debajo de la pañoleta.

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En el fondo, no ha sido así. En el fondo no hemos discutido por el tema de los condones, porque él sabe que sólo los utilizaría para engañarle en una situación de riesgo, y que soy demasiado miedosa para todo el tema de las enfermedades. En el fondo ha sido un día cansado, como todos, y a lo mejor estoy susceptible porque el formol me ha hecho llorar esta mañana, como mi madre algunas noches cuando picaba cebolla. Pero no todas. Pero no he llorado esta tarde.

En el fondo la niña no apretaba con insistencia el botón. La niña tenía ojos de latina. En el fondo, ha agarrado la mano de su madre y le ha dicho "mamá, quiero ir contigo. Vámonos". Su manita desaparecía frente a las paredes blancas del metro, siendo arrastrada por las manos oscuras de su madre.

En el fondo no creo en los espíritus. Pero esa pesadilla sí que existe. En esa pesadilla soñaba con un torso putrefacto sobre una mesa de operaciones. Todos tenían partes purulentas del cuerpo humano, la mía era un torso informe y verdoso, como una masa podrida que una vez tuvo forma humana. Cuando me acercaba con el bisturí semiescondido y pinchaba en una de sus escaras, se abría. El contenido de la caja torácica se vertía de golpe, salpicándome de una pasta verdosa. Supongo que tenía miedo a los cadáveres. No entiendo por qué hoy al ver un cuerpo cortado a la altura de las cejas y a la altura del pecho no he llorado. Sólo cuando me ha dado el formol.

En el fondo tenía una entrada mejor que esta. Sobre el sistema respiratorio y las muertes silenciosas.

En el fondo tengo mucho que contar, pero soy incapaz de ponerle sentido a nada.

El condón que faltaba estaba en mi mesilla.

Algo cutre que suena a Amy Hempel, The Harvest. 

martes, 4 de octubre de 2011

Howl

En estos días de pasar apuntes y echarle codos sin cafeína a la mesa, días lentos y homogéneos que pasan frenéticos como un time-lapse de Gran Vía me entretengo memorizando algo tan absurdo como un poema beat de los años 50. Si es que eso es absurdo.

Así que según como me pongo a pasar apuntes de organografía resuena en el fondo de mi encéfalo con un tono nasal y profético... I've seen the best of my generation, destroyed by madness, starving, hysterical, naked...

No estoy como para hacer análisis literario, ni para sacar tiempo para pensar (al menos, hasta hoy). Pero creo que metáforas como la dinamo estrellada, who were burned in their innocent flannel suits, alucinando Kansas, Moloch, great suicidal dramas, nytroglicerine shrieks of the fairies of advertisment, alcohol, cock and endless balls. 

Cuando dice que este poema fue arrancado de las almas para alimentarlas 100 años, creo que al menos 50 ha conseguido. La verdad es que a mí también  me hubiera gustado vivir en una época de alcohol, pollas y bailes eternos; pero creo que cada uno estamos donde debemos estar. No como un orden superior, sino simplemente una consecuencia de nuestras acciones... de mentir para no recibir un electroshock por ser homosexual y conservar tus conexiones mentales intactas para escribir Howl.

Esas conexiones que yo me he pasado toda la tarde estudiando.

Yo también tengo formaldehyde, rotten cocks, endless white balls...

A lo mejor algún día puedo escribir algo que suene como...

I've seen the best of my generation
destroyed by pressure,
dehydrogenated, anemic, taken...



sábado, 10 de septiembre de 2011

Superación y el chico al que sus padres deberían de haber llamado Laika

En un prinipio tenía pensado titular esta entrada como Éxito vs. Superación; luego me he dado cuenta de que el éxito está implícito en la superación. La superación en el éxito no; a Belén Esteban me remito.

Todo esto viene de dos motivos; uno, que el chico al que sus padres deberían de haber llamado Laika ha vuelto a superarse a pesar de tener una nueva dificultad en su vida (parece un culebrón barato con un chico buenorro de protagonista, yo estoy enganchada). El otro, una conversación en el VIPS en la que tuve que pedir a mi interlocutor que me recordara lo que había pedido. Sí, en ese estado se encuentran mis neuronas. Pero ese es un tema aparte.

El caso es que yo le decía que la base para superar medicina está en la superación; él decía que está en aprobar y yo en superarte a ti mismo estudiando. Creo que la verdad - MI verdad - está en un término medio.

Cuando me di cuenta de que los exámenes de medicina no se aprueban estudiando el día de antes e yendo con una gran, graaan sonrisa, me planteé estudiar para aprobar, labrarme un porvenir, etc... y como dos semanas más tarde la preocupación fue en aprender a hacer el pino para vivir de perroflauta en Amsterdam. Juiciosamente, me dijeron que con mi estilo de vida, el perroflauta no me va nada. Y es verdad, teniendo en cuenta mis defensas, a mí la mierda me come, pero me come de verdad.

Con todo esto, quiero decir que a mí no me funciona poner las recompensas en algo extrínseco. No soy ambiciosa. Si yo este verano me he apuntado a inglés no es para sacarme el Proficiency; es porque notaba que estaba perdiendo fluidez y me gusta entender el inglés. Punto. Si voy a clases de literatura y pensamiento no es porque quiera suplantar a Palahniuk; (ni como Stephenie Meyer pero con más tabaco), es porque soy feliz haciéndolo; si es que se puede llamar feliz a una actividad. 

No es que sea feliz estudiando, pero pensando en un duplex y en unos pasillos a lo Anatomía de Grey no me merecía la pena echarle horas y horas hasta que mi culo pareciera tan plano como un taco de apuntes. Que además, si la universidad pasó de ser una mezcla entre American Pie y La Sonrisa de la Mona Lisa (sí, con 10 años me gustó esa película) a Ranciocina, no creo que en el hospital tengamos embarazos ectópicos ni gente empalada por las vías de un tren ni esas cosas. 

Ni gente guapa, empezando por mi moño-peineta-bic en exámenes. 

Así que, me propuse estudiar para superarme a mí misma. Y fue lo único que me hizo reaccionar. Superarme a mí misma y no ser un deshecho social en una carrerita fingiendo que tengo 17 años aún. No por medicina. Medicina se puede dejar; de una forma más fácil de lo que se deja la cocaína. Pero un trabajo tras otro no. Ni un hijo. Llegado a un determinado momento, te planteas si quieres dejar algo porque no es lo que te gusta o porque no puedes afrontarlo. Está claro por qué me lo planteé. Y está claro la decisión que tomé. Y qué ocurrió al final.

Lo que pasa es que para tomar esa decisión, yo llevo un bagaje emocional muy sano, de un entorno que me quería y me aportó la suficiente autoestima como para demostrarme que yo no estoy por encima de cualquier obstáculo sino que tengo la fuerza suficiente como para sobrepasarlos. 

Pero alguien que ha conseguido un logro mucho más importante que yo, no ha tenido ese entorno. Si algo han hecho por él, es hacerle de menos; constantemente, desde el mismo instante en el que apareció su amasijo de células moviéndose. Y ahora, con su esfuerzo, él ha conseguido llegar mucho más lejos de lo que quisieron hundirle. Ayudado sí, pero con toda su voluntad. Y esta voluntad ha significado el descubrimiento de una dificultad latente. 

Sé por qué ha tomado esta decisión; pero creo que ni él mismo se da cuenta que la cosa va más allá de dónde viviremos. Por lo pronto, a mí me ha demostrado que se puede todo:


C'mon Alex, you can do it 

PD: Conversación de besugos con Swanney sobre nombres. Por cierto, se dice así; Wie heisst du? (no me voy a poner a buscar la "es set" o  cómo se escribiera por un quítame unas pajas). Parece ser que después de tres años sin tocar alemán me acuerdo de más cosas de las que debería.

PD2: ayer abrí mi libro de die Österreich sobre Klimt y encontré esto:





Klimt, tan sublime como siempre. Algún día haré un post de la Medicina de mi vida, con todas las imágenes que me gustan y recogen mi sentir por ella.

Estoy obsesionada.

Se lo decís a mis GABA.


viernes, 2 de septiembre de 2011

Slaughterhouse 5

Más conocido en español como "Matadero 5".

Un profesor de inglés genial me recomendó el libro por segunda vez consecutiva; y como hablaba estupendamente y tenía una opinión lo suficientemente formada como para saber que no me iba a recomendar Ángeles y Demonios, decidí sacarlo de la biblioteca.

Normalmente cuando leo en inglés no suelo ser tan crítica, porque me cuesta más desdoblar la mente en "qué estoy leyendo" y "qué me quiere decir". Así que entiendo totalmente el texto pero soy menos crítica. Aún así, no me pareció ver en una primera lectura por qué no nos lo habían recomendado en la ECH. Luego me habían dicho que sí lo habían hecho. No me extraña.

El libro me ha gustado, y mucho.

El prólogo ya es desolador. Un hombre - Kurt Vonnegut - que quiere escribir sobre el bombardeo de Dresde, el Hiroshima europeo. Por lo que yo sé de historia, cuando los alemanes perdieron la guerra, los aliados les dijeron que bombardearían las ciudades que tuvieran más de X habitantes. Así por que sí, destruyamos cultura. El caso es que si el límite estaba en 500000 habitantes, Dresde, la Florencia del Elba, andaba por los 350000. Y aquella mañana la gente se levantó a trabajar. Sin miedo a las bombas. Los médicos trajeron a niños al mundo; y los carniceros despacharon filetes y alguien prepararía un guiso especial. Y luego kaboom; la Luna al descubierto. Kurt Vonnegut lo vio. Eso dice él.

Y después del prólogo, viene la historia de Billy Pilgrim (curioso apellido). En el primer capítulo te la cuenta entera, nace, se va a la guerra, está en el bombardeo de Dresde, vuelve, se hace optometrista, pasa un tiempo en un psiquiátrico, se casa con una chica que no puede dejar de comer, se hace el dueño de la compañía de su padre, tienen dos hijos. Entonces él tiene un accidente de avión siendo el único superviviente; pero teniendo recuerdos de haber sido abducido por los Tralfalmadorians (tralfalmadorianos, supongo en español) y de haber sido capaz de viajar en el tiempo a lo largo de su vida.

Esto es una mera excusa para el propósito del libro; que para mí es el horror y el absurdo de tratar de entenderlo.

Una imagen que destacaré fue, cuando Billy habla de la guerra a los Trafalmadorian como estos cierran sus manos sobre los ojos. Me lo imaginé como un movimiento calmado e inocente; nosotros lo vemos todo pero nos negamos a repetírnoslo constantemente. No podemos más, y como no podemos más lo ignoramos.  




Por lo que he puesto anteriormente, la novela es totalmente atemporal. Es una historia lineal contada a trompicones, según el viaja a través de ella. Y la forma en la que se describe el absurdo del horror es brutal. Ahí tiene una cierta reminiscencia a Apocalypse Now, con el grupo de niños soldados (no en vano el libro "se apellida" The Children's Crusade) y el patetismo de la guerra. Hay una frase que dice algo así como the German officers were waiting for all the brave and courageos American soldiers. All they found was a bunch of thin, crooked men walking slowly down from the train. One of them was wearing no shoes, and also a civil coat which left uncover most of his arms. En esa línea va el libro.

También tiene unas metáforas estupendas, y unas contradicciones que elevan a la voz sosa que te narra con toda tranquilidad la experiencia alienígena de Billy Pilgrim. Incluso los caramelos que come su mujer significan algo. Y para mí, eso dice prácticamente de forma automática merece la pena leérselo. 

A veces se repite más que el ajo y algunas partes se hacen un poco pesadas, pero en general es un libro muy, muy bueno y muy recomendable.




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Tengo ganas de escribir y ponerme autobiográfica. Pero no de la mía; o a lo mejor sí. Me he leído el Adversario y me he dado cuenta de lo fácil que es fingir que sigues estudiando la carrera. No sería la primera persona en ir a prácticas sin haber pisado la facultad de Medicina un sólo día. Es curioso que el tío elijiera esta carrera y eso le desquiciara tanto. Probablemente estoy viendo cosas donde no las hay, pero me resulta curioso que justamente eligiera esa vida con la carrera de medicina. 

Tengo compañeros que cogen apuntes para ser leídos por otros y susceptibles de tener un estallido tan silencioso y tan violento, aunque espero que no lo hagan.

Todo esto es del Adversario, libro sobre el que divagaré algún día. 

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Después de tanto estudiar bioquímica, me he acordado de una frase que alguien dijo que sonaba a algo como "No, yo como muchos donuts, lo que pasa es que pienso mucho y los quemo."Así que un día de estos explicaré qué son los cuerpos cetónicos y qué pasa si consumes más azúcar del que necesitas.

  

domingo, 28 de agosto de 2011

Lo no-vivido

Este Agosto para mí ha sido un no-verano. Tampoco es que yo sea de estas personas que se visten de ibicencos en cuanto abren las piscinas y fingen vivir en una película de Lizzie McGuire, pero ahora mismo hasta lo hecho de menos.

Dentro de ese no-verano de inglés, biblioteca y flexos, una sola experiencia me ha cambiado la vida. Un encuentro con la muerte en una vuelta al pasado. Una experiencia absolutamente cíclica que me ha dejado desarrapada. Quizá por eso estoy en la inopia con bioquímica; porque cuando uno se enfrenta con el dolor, la rabia y el pasado se queda atontado. Y como no sé qué me ha golpeado más fuerte, estoy haciendo un copy-down de todo lo que ocurrió. Desde que me subí en el bus verde de Larrea hasta el olor a esencia de coco de la puerta de mi habitación. Sin un discurso dominante, sin una tesis entre líneas, sin añadir una mentira; pero tampoco como un diario. Una big voice constante planeando desde lo alto de la coleta. Aunque, quienes hayais escrito alguna vivencia personal, sabreis que esto es imposible.

Esos dos días pertenecen a lo no-vivido. Por eso nunca hablo de los viajes en el blog. Para mí algunos momentos, en especial los viajes, pertenecen a lo no-vivido. Quienes me conozcais sabreis que yo no tengo privacidad. Hablo tan tranquilamente de los del 15-M como de mi invasión regular por las cándidas. Pero sí tengo intimidad. Como cualquiera.

Tengo miedos, y expectativas, y problemas y deseos freudianos que arrastro desde antes de nacer. Tengo conflictos heredados de tiempos bíblicos. Y en ese rincón de mi psique están almacenados muchos conflictos. Creo que soy sincera y no escondo ninguna vivencia allí; pero a veces ellas solas se pierden y aparecen un día por sopresa, como el día en el que Swanney, Álex y yo hablamos sobre la humillación fumando en la terraza. Y como ese día surgió, como ese día me apeteció hablar de ello, hablamos.

Quizás de esta copia surja un relato, con una tesis sobre el dolor, el recuerdo, la inocencia o las tres cosas a la vez, quizás saque una idea en limpio y la cuelgue en este blog o muy improbable lo envíe a un concurso, o quizás lo deje a medio escribir.

El caso es que mientras estudio bioquímica, aparecen en mi cabeza una cama amarilla de un hotel en Barcelona, el aire gris de Londres revolviendo unas sábanas empapadas, un cable de alta tensión saltando entre casas arboladas con el barniz de la muerte brillando a media tarde.

domingo, 24 de julio de 2011

¿Visual, auditivo, kinestésico?

Todo esto viene porque ya he empezado a estudiar las que me han quedado para Septiembre.

Y amigos y amigas, al final sólo tengo que recuperar dos. Teniendo en cuenta que del primer cuatrimestre llevé tres, ha sido una remontada espectacular. De estas dos cruces, una es del primer cuatrimestre; por tonta, y la otra del segundo, me la dejé para recuperar dos del primero. De esta última falté a cuatro clases contadas; pero como no me la preparé, idea tengo poca pero la conciencia muy tranquila.

El caso es que de esta tenemos la suerte de tener las clases grabadas. Y yo me esperaba que en las clases saliera el profesor y detrás el gráfico. Pues no, no sale. Para una persona tan visual como yo, es muy difícil concentrarse sin ver a la persona hablando.

Visual como forma de comunicación, no visual como intento de japonés andrógino con reminiscencias de la era punk y un anuncio de laca L'Oreal.


Los vendedores de coches americanos lo saben, Chuck Palahniuk lo sabe y mis profesores de la ECH también. Hay tres formas básicas de comunicarnos con la realidad: visual, auditiva y táctil. Controlar qué forma usa tu interlocutor te puede proporcionar desde colocarle un coche hasta echarle un... viaje al coche. Todo esto gracias a la Programación Neurolinguística (PNL). 

Visual: por la forma de mirar de Frida Kahlo en sus cuadros y fotos, Frida fue una persona visual. Muy visual.

Las personas visuales se comunican usando el canal de la vista. Su relación con el medio no se basa en escuchar o en tocar (mayoritariamente), sino en mirar. Luego son personas muy observadoras. Para comunicarse, necesitan ver la cara del interlocutor, luego es preferible que la comunicación sea en directo, y analizan sus reacciones de una forma más exhaustiva que los auditivos o kinestésicos. También llevan mejor las charlas con imágenes, porque los visuales piensan en imágenes.

Para estudiar una persona visual necesita un texto, esquemas, subrayar... y establecer una imagen mental de lo que estudia. En las clases, perderá la atención si no ve al profesor. De la misma forma, le costará más hablar por teléfono. Esto lleva a que la gente visual se abstraiga mejor y tenga más capacidad de planificación; aunque en mi opinión pensar en imágenes no significa que le pongas a esas imágenes profundidad espacial y esas cosas.

A la hora de comunicarse, mantienen los ojos fijos en su interlocutor. Cual chinchetas. Algunas personas dicen que da sensación de honestidad; esto lo dicen los visuales. Los auditivos y kinestésicos opinan que es una intromisión. Además usan frases con predominio de los verbos relacionados con la visión. Por ejemplo:

"Yo esto no lo veo"
"Oye, te veo muy mal, ¿qué ha pasado?"
"Mira esto..."
"Hacía mucho que no nos veíamos"

Además, al pensar en imágenes hablan más rápido, y encima cortando las frases y metiendo otras de por medio.

Normalmente, las personas visuales miran hacia arriba, recordando o imaginando. 

Auditivo: no se me ocurría ningún artista capaz de expresar en un cuadro el canal auditivo; por motivos obvios siempre predomina el visual, y han venido a mi cabeza las musas de la música del Palau de la Música Catalana. Poned el nombre en Google y miradlas; están totalmente absortas en su música.

Los auditivos escuchan. Para comunicarse entonces, es preferible que haya poco ruido, aunque no necesitan ver la cara del interlocutor. Ellos demuestran que escuchan manteniendo el canal de comunicación constantemente abierto con expresiones que veremos más adelante. Normalmente no  mantienen la mirada, sino que giran la cabeza para escuchar mejor.

Su mejor manera de aprender es oralmente; y de la misma forma prefieren explicarse, escribir comparativamente les cuesta más. Además, si "pierden el hilo", no son capaces de continuar expresándose. Este sistema, favorece el aprendizaje de idiomas y obviamente, de la música.

Sus expresiones son:
"¿Me estás escuchando?"
"A mí esto me suena raro"
"Escúchame, la mejor opción es..."
"Te digo que no"

Hablan en frases completas, y demuestran al interlocutor que escuchan por interjecciones.

Suelen mirar a los lados.



Kinestésicos: se comunican por el contacto físico. Son aquellas personas que mantienen poca distancia a la hora de comunicarse y tienden a tocar al interlocutor.

Los kinestésicos aprenden en relación a su cuerpo. Luego es un aprendizaje que necesita más tiempo, pero también tarda más en olvidarse. Estas personas necesitan moverse y experimentar al aprender.

Son personas muy intuitivas; que se guían por "vibraciones" (una palabra muy kinestésica, ¿verdad?). Su ortografía, su forma de escribir, todo funciona según le parezca bien o no.

Sus frases son:
"Esto no me da buenas vibraciones"
"Noto algo extraño"
"Esto no me huele bien"
"Me da escalofríos"

Suelen mirar hacia abajo.

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Si un visual y un auditivo se ponen a hablar por teléfono, el visual perderá la concentración a los pocos minutos y el auditvo no se sentirá escuchado. Si un kinestésico le pasa el brazo por el hombro a una persona visual, se arriesga a que este se sacuda y se aparte dos pasos. Si un auditivo da una charla a un kinestésico, lo lógico es que se aburra.

Un vendedor de coches, hace lo que en inglés se conoce como "pacing". Observa discretamente la dirección de nuestros ojos, el tono de voz, cuánto nos movemos, qué léxico usamos y así ataca. Cosa la cual se puede usar para ligar si no vamos muy achispados, en cuyo caso nos será difícil entender más de tres palabras seguidas.

Eso no significa que las personas de diferentes grupos no se lleven entre sí; sólo explica algunos malentendidos. Además que un canal sea predominante no significa que no podamos comunicarnos con los otros.

Como creo que todos sabeis, y si no no teneis más que leeros entradas antiguas y comprobarlos, yo soy eminentemente visual. Estoy entrenando mi lado auditivo, eso sí, pero como no tenga una imagen que seguir estoy perdida. Y cuando la gente me abraza, se lo digo claramente, que no me siento cómoda. A no ser que coja confianza con la persona y le permita invadir mi espacio vital. Y realmente, aprendo por mi lado visual. Recuerdo notas muy mediocres y mucha confusión al realizar los exámenes tipo test, porque asignaturas tan visuales como anatomía me emperraba en estudiarlas por el método auditivo (para luego generarme una idea mental, es decir, un cacao). Cuando cambié al método visual, es decir, a coger el atlas y aprenderme los exámenes, la situación cambió un montón.

Hay muchos test para saber si sois visuales, auditivos o kinestésicos, pero os dareis cuenta que vosotros mismos lo podeis sacar y mucho mejor que en un test.

Y ya sabeis, a observar direcciones de ojos y escuchar léxicos.

Soy algo más visual...

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