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lunes, 26 de marzo de 2012

Uk Comics: encuentro con Paul Gravett y Emma Vieceli


El British Council, el Museo ABC y Ubik Europa se asocian para ofrecer al público madrileño cuatro días de encuentros, charlas, talleres y performance en torno a los cómics británicos los días 16, 17, 23 y 24 de marzo en el Museo ABC (C/ Amaniel 21 - Madrid).
http://www.ukcomics.es/

Las actividades del viernes 23, consistían en dos encuentros: Paul Gravett nos habló sobre los secretos del cómic japonés en el Reino Unido y en el mundo y Emma Vieceli trajo una presentación sobre sus trabajos y consejos para futuros creadores de cómic.

Nosotros fuimos principalmente a la presentación sobre el manga. Llegamos ligeramente tarde pero quedaban varios sitios libres. La verdad, teníamos la idea de una afluencia masiva (al estilo de expos) y no éramos más de 20 en la sala.

Me voy a centrar más en la presentación de Paul Gravett, ya que no conocía previamente el trabajo de Emma Vieceli (aunque también hizo una muy buena presentación de la vida de un creador de cómic ).

No sé cómo comenzó la presentación porque llegamos tarde. Lo primero que vimos fueron las muchas colaboraciones entre el Reino Unido y Japón. Gravett dijo que estas colaboraciones beneficiaban sumamente a los nuevos artistas; que muchos de ellos eran descubiertos y obtenían contratos por ellas. Habló de un proyecto mediante el cual recrearon las obras de Shakespeare en cómic, el cual tuvo un gran éxito. También me gustó que Vieceli dijera en su presentación que a ella no le gustaba diferenciar entre manga y cómic como a muchos de sus colegas. Incluso contó que un programa de software se llamaba Manga Studio en occidente y Comic Studio en Japón, dando a entender que las diferencias entre cómic y manga eran cada vez más arbitrarias.

No tomé notas, y es algo que ahora lamento. Pero sí que recuerdo que también comentaron la necesidad del manga como un cambio generacional. Paul Gravett dijo que en un determinado momento, los hijos sólo tenían disponibles los cómics de los padres. Creo recordar que fue Emma Vieceli quien dijo que hasta cierto punto el manga se veía como el nuevo rock&roll, "¡incluso se lee al revés!".

Mi parte preferida fue cuando hablaron de la creatividad japonesa. Trajeron unas imágenes preciosas sobre el kamishibai, que consiste en un teatro callejero pero en el escenario en vez de tener marionetas, tiene imágenes. Por detrás tiene texto, que alguien lee. Aquí lo explica mejor: Qué es el Kamishibai

Explicaron que el cómic japonés tiene una distribución de imágenes distintas al occidental. También dijeron que tienen un tamaño de páginas distinto y distintos plazos para completarlos. Me quedo con algo importante que dijo Gravett: mientras que en el cómic occidental los dueños son las grandes compañías (Marvel, Disney...) en Japón el dueño es el autor. Eso significa que si a ti te apetece que tu adorable lolita se despeñe por un precipicio, la despeñas. Sin miedo a que luego vuelva a aparecer convertida en hombre, en espíritu del bosque, en chibi o en estudiante-petarda.

Por último, puso unos ejemplos sobre la creatividad en japón con dos cómics: uno llamado Thermae Romane sobre un arquitecto de baños romano en ruina que aparece en el nuevo Japón e importa la tecnología de los baños a la antigua Roma y mi preferido:





 ¿Les reconoceis? ¡Sí, son Las vacaciones de Jesús y Buda! Solamente porque cuando Jesús se enfada se clava la corona de espinos y cuando se pone contento la corona florece, me voy a dejar los 8 pavos que cueste el tomo. 

Esto como un resumen de lo que más me llamó la atención de la presentación.

Pero, ¿dónde está la literatura? Muchas ideas sobre distribución de viñetas y duración de las historias, ¿pero los elementos característicos de la literatura? Por ejemplo, el folklore tradicional con el que consiguen darles un simbolismo especial a sus historias. Cuando les pregunté por un posible código europeo, me contestaron que sí, que estaría bien crear un código propio de cada país. Así que llegué a la conclusión de que me expreso mal tanto en inglés como en castellano. Si un alemán se lee un cómic de Mortadelo y Filemón no va a entender nada. Pero eso no es un código propio castellano. Eso es una alusión a situaciones que en algún momento fueron relativamente cotidianas o parodiables. De hecho, dudo que un lector actual entienda sin ayuda algunos chistes de los cómics típicos castellanos.

Un código propio es que te aparezca un sincara y sepas interpretar qué simboliza en la película, qué va a hacer y dibujar un poco hacia dónde va a ir la historia. De esta forma tan elegante y sutil, tan... japonesa. No sé si algo así se podría conseguir en occidente, pero sería muy interesante mucho más que decidir si ponemos 48 páginas al tomo o 200. Tampoco se habló para nada en la forma oriental de narrar. Se pincela algo con el kamishibai, pero no penetran en la delicada descripción de la violencia, del amor, que caracteriza tantísimo a la narración oriental. Por supuesto, nada de evolución de personajes.

Hablaron ligeramente del target de los cómics japoneses. De cómo el mercado occidental se ha centrado en tebeos para preadolescenets y en japón tenías shojos, shonens, hentais...

Así que la verdad es que la charla me decepcionó un poco. Se centraron demasiado en anécdotas de edición y poco en historias. Como si en una charla sobre la influencia de la narrativa americana mencionamos de pasada a Carver y nos centramos en por qué Crepúsculo ha triunfado. Creo que para que un cómic sea bueno necesita tener una buena historia, con todas o casi todas las normas que atañen a las buenas historias.

Aunque claro, yo dedico mi tiempo libre a aprender sobre historias y no sobre cómics. Desde luego, no era lo que estaba buscando.

domingo, 11 de marzo de 2012

8

Dicen que uno de los síntomas de hacerse mayor es que recuerdas demasiado. Para mí es uno de los síntomas de que estás demasiado introspectivo. 


Supongo que esto es algo que contaré a mis nietos.



Recuerdo en mi calle los coches de policía, y las ambulancias. Recuerdo querer agarrarme al brazo de quien me llevaba al colegio. Decía, "no mireis, no mireis". Me aseguraron que iba a estar mejor allí, más distraída. Me dijeron que la lámpara del salón había temblado, que pensaron en un terremoto. Algún profesor intentó dar clase hasta que I. empezó a llorar. "Mis padres han pasado esta mañana por Atocha. Siempre pasan por Atocha". Cuando I. se calmó empezó C. Faltaba gente. Empecé a llorar. Mis padres también pasaban por Atocha, todas las mañanas. Vinieron a buscarme. Hubo una amenaza de bomba en la 2ª planta, buscando a mi hermana. A los que estábamos saliendo nos obligaron a sentarnos en el pasillo de azulejos verdes con la cabeza bajada. Las cristaleras de las clases como una amenaza.

Volviendo a casa seguían las ambulancias y los coches de policía. "Todo OK" decían todos. Nos pidieron el DNI para ir a casa y comprobar que éramos residentes. Nos prohibieron ver la tele. Antes de hacerlo, informaron de que el polideportivo del barrio se había cerrado para meter cuerpos, que habían ido médicos y que había una pierna colgando de un cable telefónico. Nos asomamos a la ventana, pero sólo veíamos el tejado en pico de metal. Nos bajaron la persiana a la mitad.

Recuerdo también la campaña de donación de sangre masiva después. Cómo decían que la Comunidad de Madrid "se había volcado". Recuerdo enfadarme al día siguiente porque era la delegada de clase, y al hacer el mural me parecía que poner las letras en amarillo, rojo y negro se parecería más a la bandera alemana que a cualquier símbolo de luto. Cabrearme con la democracia. Recuerdo las mesas puestas en el centro, como en un banquete, declararme atea poco después y no rezar esos días. Ese viernes tampoco fue mucha gente. Recuerdo en la tele niños del colegio rival al nuestro declarar que tenían sordera transitoria, pero no recuerdo conocer a ninguno. Recuerdo ir al centro médico y ver coronas de flores a lo lejos, y velas, y mi madre tirándome del brazo. Recuerdo acompañar a mi familia a votar, lo lleno que estaba ese centro. Sólo recuerdo dos votaciones: esa y la primera en la que voté.

Recuerdo crticiar el monumento en Atocha. Oda al papel del wáter. Recuerdo los puestos con víctimas, pidiendo información manipulada y sesgada.

Recuerdo caminar encima de las vías del tren y señalar a lo lejos el punto donde ocurrió. 


jueves, 8 de marzo de 2012

Inseguridad policial

Foto sacada de elmundo.es


Fin de exámenes.

Salimos el viernes. Nada especial, un reencuentro de cotilleos, sitios, cócteles sabor jabón, gente nueva, gente vieja, nadie usado. Como sabeis y repetiré cien veces, esto es un blog de opinión (vamos, de un poco de todo). No es un blog de "me-creo-de-la-nueva-generación-de-skins-y-no-llego-a-foq". Así que no me voy a meter más.

Pasamos varias veces por Sol el viernes. Delante del autobús de donación de sangre, bajo el edificio del Tío Pepe, había una línea de policías y furgones como si un donante tuviera napalm en  las venas. Se alineaban en policía-furgón-policía-furgón desde el Pans&Company hasta la esquina del edificio. Los policías llevaban el equipo de anti-disturbios, casco, chaleco, manos cruzadas, posición de defensa supongo.

Los vimos a las 5y30 y a las 11 seguían allí. Unos amigos se acercaron a preguntar qué pasaba.

Una manifestación.

Un viernes por la tarde Sol está lleno de gente. La manifestación era de gente con bigote. Señoras con abrigo de piel del rastro. Chicas con tacones y medias de lycra. Gente con cejas. En Sol suele haber más de cinco furgones delante de la Puerta del Sol.

¿Qué está pasando? En serio, ¿qué está pasando? Hace 10 años los policías eran "a-los-que-preguntar-si-te-pierdes". Ahora la sensación de que tienes que salir corriendo. La ciudad está seca, abandonada, convirtiéndose en un desierto. Los antidisturbios caminan por la calle con paso espartano. Los escaparates están sucios tras los referéndums populares. Constantemente encerrado, la calle no pertenece a nadie. Apelmázate delante del luminoso de un McDonalds contando monedas.

Tengo una sensación de ahogo constante que no creo que se libere cuando llueve

jueves, 29 de diciembre de 2011

Satisfacción y estafas II

 Viene de "Satisfacción y estafas I"

2) Encontré mi amada Capturing the Friedmans. La compré sin ninguna duda, y... ¡sorpresa! Al probarla en mi ordenador, las pistas 6, 7 y 8 se atascaban. Eso si conseguía que arrancara la película. Como ya me conocía la historia, fui a CeX antes de que pasaran los dos días para que me la descambiaran. Me dijeron que primero le daban un pulido, a ver si iba. Yo acepté, la película iba un poco mejor pero seguía sin poder ver las conclusiones de la psicóloga. 


De todas formas, ¿no se supone que en las tiendas de segunda mano se prueba el producto antes de venderlo?


Voy por segunda vez (antes de las 48 horas de después del pulido). Como sigue sin funcionar, me dan un vale. Al día siguiente acompaño a Álex que quiere ir a vender unas películas. Le dicen que no le compran las películas, porque no pueden comprar películas que regalen con periódicos. Yo encuentro una Capturing the Friedmans. Me aseguran que no es la misma, pero... ¡vaya! Funciona algo mejor, pero se sigue atascando en la pista 8. Álex consigue que arranque con su X-Box y por 2,50 euros prefiero guardar la carátula y si eso descargarme la película. 

3) Hoy me he comprado un documental, En Construcción. Venía con el público. ¿Dónde está la norma de las películas que regalan con periódicos?

4) El colofón viene porque hoy también hemos encontrado una edición en tapas de metal de Psicosis por 2,50. Lo que mi abuela llamaría una perita en dulce. Cuando hemos ido a pagar, el dependiente ha tenido un reflejo oculomotor generalmente caracterizado por una sensación de sorpresa, que activa los nervios oculomotores. Después de buscar los discos, nos ha dicho que no los encontraba, que le dejáramos un teléfono para llamar. Pero que no viniéramos a la tienda a buscarlos y que si el lunes no estaban que nos olvidáramos.   

En la tienda tienen desde hace relativamente poco (no creo que más de 6 meses) las normas colgadas en una esquina. Pero los dependientes no te informan de ellas (salvo a posteriori). He intentado buscar las normas en su página web, pero sólo aparecen las relativas a la compra por internet y yo no he sido capaz de encontrar las relativas a tienda (dejo la página web por si alguien lo ve antes que yo: Página Oficial de Cex )

Así que, ojo con lo que compreis en CeX. El cartel actualmente se sitúa en la columna que hay delante de las cajas a la izquierda. Preguntad siempre la garantía de vuestro producto y si podeis descambiarlo, especialmente si es un ofertón. Yo pienso seguir yendo (por el tema películas descatalogadas y ofertas) pero con cabeza. Especialmente si lo que comprais cuesta más de 2 euros. 



PD: antes, cuando salía de la tienda de tejidos, salía enfadada porque había discutido con mi madre. Yo le decía que no quería ir al baile y ella que como si me metía a folclórica, que no le calentara más la cabeza. Lo bueno es que si Álex y yo salimos enfadados, los dos despotricamos agusto.    

Satisfacción y estafas I

CeX fue fundada en 1992 en Londres. Llegó a Barcelona en 2003 y desde ahí se ha ido extendiendo por España. Yo he estado en la tienda original, en Tottenham Court Road (al ladito de Camden). En Madrid hay tres: Getafe, Atocha y Bravo Murillo.



El segundo CeX que yo conocí es el de Atocha. Tiene dos plantas y en el medio está escrito "telas al por mayor". En verano, para los bailes de fin de curso en los que todas nos difrazábamos, mandaban a comprar telas a las madres a esas tiendas (sí, yo fui de la generación de mamá preferentemente en casa). Una tienda de toda la vida. Una tienda de toda la vida que ha dado paso a una tienda de compra-venta de productos efímeros usados.

Aún así, siempre que íbamos estaba cabreada porque odiaba el baile de fin de curso. Así que esa tienda me da recuerdos ambiguos. Igual que CeX.

Según la pág web: CeX compra, vende e intercambia una gran variedad de productos tecnológicos y de entretenimiento entre los que se incluyen teléfonos móviles, video juegos, DVDs, películas en HD (alta definición), ordenadores, aparatos electrónicos digitales, CDs, imagen y de música.

 CeX tiene dos cosas muy buenas. La primera es que sus precios son absurdos: tienes videojuegos de segunda mano dos euros más baratos que el original y al lado una edición coleccionista limitada por 1,50. Por tanto, si sabes mirar, puedes encontrar auténticos chollos, como una película de Apocalypse Now por 2 euros.

Para mí, la mejor ventaja es que puedes encontrar documentales y películas descatalogadas. Muy esporádicamente, eso es verdad, pero encontré Capturing the Friedmans por 0,5 euros. Capturing the Friedmans, un documental famosísimo sobre la imposibilidad de encontrar la verdad, descatalogada desde el 2005. Merece la pena rebuscar.

Hasta ahí todo genial.

1) La cosa empieza porque Álex encuentra un ofertón mejor que el de los anuncios de supermercado: Down of War 2 con precio original de 45 euros por 15. Como no somos tontos preguntamos si faltaba algo. Un disco, el libreto de instrucciones, estaba dañado de alguna forma.

No, todo perfecto.

Bien. Álex llega a su casa y lo prueba. ¿Problema? No tiene clave steam.


Para los que sólo entienden de los Sims como yo la clave steam es según Wikipedia una plataforma de información y soporte. A efectos prácticos, el dar de alta un juego en Steam supone que el juego sólo se puede dar de alta en un ordenador, impidiendo su venta de segunda mano. Para más información: Wikipedia: Steam

Coincide con que nos vamos de vacaciones. En el tícket pone que existe una garantía de 12 meses para todos los productos, así que al mes volvemos a CeX para descambiarlo. Nos dice el dependiente que no lo podemos descambiar. Que la garantía de los videojuegos, música y películas es de 48 horas. 


¿Hola? ¿En qué momento de ese día perdí temporalmente la consciencia? Me intereso saberlo, estudio medicina y no me gustaría rajarle a un paciente el páncreas sin acordarme.

Por mucho que intentemos justificar que no tenía ese dato ni viene en el tícket acaba siendo su palabra contra la nuestra, así que desistimos. El chico muy majo nos da hasta el nombre del que lo había vendido por si podíamos localizarle, pero aunque se hubiera enamorado perdidamente de Álex no hubiera podido dar de baja la steam.

Tiempo después Álex intenta vender los juegos. Le dicen que no, que no pueden comprar juegos con clave steam. Entonces, ¿de dónde había salido ese juego? ¿Generación espontánea?

Conclusión: un dependiente de CeX había colado el juego para venderlo ilegalmente

Continúa en "Satisfacción y Estafas II"

lunes, 26 de diciembre de 2011

Beafeater London Market 2011

Este es el tercer año consecutivo en el que Beafeater trae su London Market a Madrid. Yo me enteré por casualidad, por un comentario del que hablaré luego. Álex fue escuchar London, Market y leer que traían mercados de Camden y arrastrarme.

Este año, el Beafeater London Market tuvo lugar los días 17 y 18 de diciembre, en el instituto Ramiro de Maeztu. Estaba compuesto de 34 puestos de los mercados de Camden, Portobello y Spitalfields. 


Álex y yo decidimos ir el domingo. Como el aforo era limitado y costaba sólo 3 euros, nos presentamos a las 10:30 allí. Aunque el domingo el market no se llenó, tuvimos la suerte de poder dar vueltas y comparar sin codos en los pómulos ni axilas con jerseys (lo cual, cuando mides metro y medio es una suerte).

Nada más entrar, un photocall, una tienda de military goods y Cyberdog.

Cyberdog ocupaba dos puestos enteros. Estaba cerrada, habían puesto sus luces estroboscópicas, su música rave y a dos bailarines a juego con la estética de la tienda: novedosos, atractivos y asequibles. La ropa de Cyberdog tiene un toque hiperfuturista para fiesta, lo que ellos llaman rave. Aunque su vestuario consista principalmente en licra y colores flúor, no pareces una morcilla marciana con él. De hecho, incluso las modelos de su página no son las estatuas del Moloko Bar.



El siguiente puesto que nos llamó la atención fue Black Rose. De este no conocía el nombre pero sí lo había visto en Camden. Un puesto de estilo pin-up algo caro, pero en comparación con las tiendas Rockabilly españolas un chollo. Rebuscando mucho, me llevé una camiseta que tenían en oferta muy sailor y unas pinzas con forma de manos esqueléticas. Lo de las pinzas fue flipante: yo las había visto ya hasta la saciedad y me parecían muy modernas, pero debe ser que los médicos se mueven por otros ambientes para que llamaran tanto la atención.


Los otros puestos nos llamaron menos la atención. Mucha ropa vintage, un puesto de mangos clásicos ingleses con nuevos objetos con un set de afeitado que le gustó a Álex y tres o cuatro puestos de complementos. Yo destaco un puesto de vestidos lolita y otro de vestidos años 50. Cuando fui al baño me encontré con una de las chicas de la tienda de los vestidos años 50 fumándose un cigarro, y como no tengo tiempo para clases de inglés me puse a hablar con ella.

Conclusión de la conversación: "I've been told so many times that in Spain you can't dress like that. It's sad, isn't it?" Me remito a las pinzas de manos en medicina.

Álex se compró en Cyberdog una camiseta de Ravespotting y una bufanda, yo me compré otra bufanda y los dos compartimos una caja de CDs con las sesiones de Cyberdog. Tuvimos la enorme suerte de que fuera el día "Pounds=Euros" así que lo que nos habría costado 120 euros nos salió por 75. Juraría que Álex lloró por no poder llevarse la tienda entera.



Cuando volvimos acompañados por la tarde (porque los echeros no iban a desaprovechar un mercado inglés) habían puesto animación. Un mimo de Charles Chaplin nos entretenía en una cola inmensa mientras un propio pasaba un cartel en el que decía que no se podía pagar con tarjeta dentro mientras que un Mr Bean fingía colarse.

Pagar tres euros por verlo merecía la pena, aunque ni de lejos tenía la esencia boho y punk que caracteriza a Camden (no sé si a Portobello y a Spitalfields, pero lo dudo profundamente). Lo peor, aunque a nosotros nos viniera bien, es que no dejaran pasar menores.

Así fue como descubrí al Beafeater London Market, por una queja de una madre que no podía ir con su toddler. Incluso a una amiga le pidieron el DNI. Yo le pregunté a uno de los organizadores por qué no podían pasar menores y me dijo que porque estaba patrocinado por Beafeater y se vendía ginebra dentro. ¿Y qué? Me refiero, si dejas pasar a un bebé de dos años no creo que ni le den ginebra, ni decida hacer botellón por estar en el BLM. Y lo mismo, si pasa una chica de 15 años dudo mucho que a) beba y b) vaya a hacer botellón con ginebra, porque todos sabemos que la ginebra no lo peta en ningún botellón.

Otra de las cosas que era bastante clara es que era un outlet. Todo estaba lleno de rebajas, y Cyberdog no había traído ropa tremendamente novedosa (de la que sale en su página web). No me quejo, y me parece bastante razonable que así fuera, pero es un hecho. Además, les salió bien la historia: había abueletes con bolsas de Cyberdog bajando por Serrano.


Si tengo que elegir, me quedo con Mr Bean raving:








martes, 20 de diciembre de 2011

Enfermita

Otra vez mala.

Suelo pillar un catarro por estas fechas. Es mi máxima capacidad de manifestación navideña.

Recuerdo unas Navidades especialmente divertidas cuando yo estaba en un pijama rosa de Snoopy y se presentaron cuatro amigos con dos pelis de American Pie y una bolsa de palomitas en la puerta.

Cuando tú no te paras, el cuerpo te para. Y desde exámenes no he levantado cabeza. Además, hice caso omiso de mis necesidades de dormir yéndome de fiesta o estando todo el día andando con el frío de diciembre. Todo eso sumado al hecho de que sabeis que la semana pasada no fue una buena semana. Y si no lo sabeis tampoco lo voy a contar aquí, que ni soy una seudo-adolescente ni pretendo serlo.

Después de la semana de mierda, el viernes estuvo genial. Estuvimos durante tres cuartos de hora 11 en una mesa de 6 despotricando sobre medicina. Después de cenar fuimos andando a un sitio que estaba bastante bien. Incluso bailamos la Danza Kuduro y todas las canciones por ese estilo. Los médicos de fiesta, una rara avis al menos en los cursos no-clínicos. Aunque luego los que te vienen a vender bolígrafos y entradas de fiesta de 6º parecen n00bs.

El domingo hicimos quedada de recuperación de la ECH.

Fue extraño, porque hacía como 100 años que no nos veíamos. Y la última vez fue un poco tirante. Ahí estábamos un pequeño grupo (un muestreo, como en el examen de epi), año y medio más mayores. La comida y el plan de después tuvo un toque nostálgico y de cabreo general. Si la ECH es nuestra adolescencia, con todos nuestros proyectos y esperanzas, la universidad es el absurdo encuentro con la realidad del futuro cutre y soso.

Por la tarde, nos fuimos al London Market. Álex y yo habíamos ido por la mañana, y lo habíamos flipado. Así que decidimos repetir por la tarde. Entre las tiendas estaba Cyberdog. Cuando el tío que nos cobró me dijo "today euros and pounds are the same" dije "woah, happiness day then" y nos infló a pegatinas. Álex se compró una camiseta y una bufanda, yo otra bufanda y compartimos los discos de las sesiones de Cyberdog. Lo que nos hubiera costado unos 110 euros nos salió a 75 euros (happines day then). Yo también me compré una camiseta a lo sailor pin-up y unas manos con forma de calavera. Pero ya me explayaré más sobre esto.



Luego tocó Starfaps en el que decidimos que íbamos a seguir siendo escritores ante todo y alguien decidió que el iPod de la Sta. Caufield era precioso.

Volvimos a casa desde Nuevos Ministerios andando y fue una vuelta genial. Rajando mucho.

Eso sí, ahora estoy con constipa y muchos proyectos para navidades.   

viernes, 4 de noviembre de 2011

Para los que hace tiempo que no me veis

Quería subir una entrada hablando del encanto místico y bohemio de Praga, pero al ir a subir las fotos (no voy a cogerlas de Internet, que se note que yo tengo una réflex y Álex se dejó el trapecio cargando con su medio kilo por toda Praga) me quedé en la mano con el puerto USB donde tengo conectado el cable del Internet.

"Ah, eso es arreglable, te compras un cable nuevo y se acabó."

No, no. El cable del internet está perfecto (creo). Lo que partí se partió fue el puerto USB del ordenador. Y como además, de los 7 que tengo uno ya estaba jodido y este está conectado a otro, en cuanto se le acerca algo con intención de penetrarlo salta que le duele la cabeza y el PC se blinda rechazando hasta al ratón (el pobre no le ha hecho nada).

Álex me echó la bronca, porque dice que trato el ordenador fatal. Vale, sí, reconozco que no lo limpio desde hace unos 4 años y que puedo tener un nido de iguanas en los cables, pero creo que ha quedado claro que mejor que yo no toque nada.

El caso es que aprovechando esto, voy a poner cosas de mi vida:

- Este año no he celebrado Halloween porque estábamos dando vueltas por Praga.
- Tengo un examen en menos de 15 días que llevo a menos de la mitad. Challenge Accepted
- No fui capaz de ver al Golem.
- El curso de la ECH va a ser un experimento genial. Aunque eso suponga tener aún más cosas que hacer (digo experimento porque ni ellos mismos saben muy bien dónde vamos a llegar. Dios, en una carrera como la mía cómo mola lo no-establecido).
- También me mola neuropsicología, aunque probablemente no consiga matrícula
- Hablando de neuropsicología, el otro día hablando sobre la memoria y la identidad conté lo que nos dijeron en los seminarios de Biblia: recordar nos da una identidad y nos hace conscientes. Totalmente verdad.
- Me apetecería ir un día al Retiro a hacer fotos de otoño antes de que los árboles se deshojen

Tampoco tengo mucho más que contar. Estos son mis cotilleos jugosos jugosos. En una hora tengo seminario de bioquímica. Seminario. Esa palabra más horrible que Auschwitz y la Inquisición. Además, por el bien de mis notas, no voy a coger los apuntes con el ordenador porque sé que acabaría en Pandemium II 


A ver si esta noche soy capaz de subir las dichosas fotos.

PD: estoy escuchando Wagner. En Praga son muy musicales y estaban todo el día dando conciertos. Además, mi madre que se leyó la guía nos contó que cuando Hitler tomó la ciudad quiso que de la Ópera se cargaran la estatua de un músico judío. Los obreros, que debió de parecerles que todos los tíos con barba son iguales y que nadie se iba a dar cuenta, se cargaron a Wagner.

Sí, creo que Hitler fundó Terezin por eso.

También puede ser porque vaya a hacer como el Capitán Charlie y rociar de NAPALM toda la facultad.

Dios, Wagner es un músico de locos megalómanos.

jueves, 29 de septiembre de 2011

El valor del esfuerzo

Todo esto viene a raíz de una conversación de descanso mientras comíamos ranas de chocolate (no, mentira, KitKat es lo más parecido que hay en la complu, pero después de algunas clases el chocolate es necesario contra los dementores...) en el que nos enteramos de que una persona a la que queremos mucho ha conseguido después de muchísimo esfuerzo encaminarse en dirección a su sueño.

Y de aquí surgió una conversación, en la que mis amigas afirmaban que todo es posible. Pero yo creo que no. Bueno, no hace falta decir que suelo ser la nota pesimista-realista, pero tengo mis motivos para pensar que no todo es posible.

Primero, a mí me parece que uno tiene que asumir sus limitaciones. No entiendo por qué esto le parece a tanta gente muy negativo. Supongo porque en el fondo se confunde asumir las limitaciones con autoponérselas. Y no tiene nada que ver. Cuando empezamos anatomía y estábamos viendo la inervación del brazo, el profesor nos dijo que con práctica todo se consigue, sólo que algunos necesitamos más y otros menos. A lo mejor yo podría llegar a ser muy buena jugadora de baloncesto, pero tendría que echarle muchas más horas que un tío de 2,10 que lleva jugando desde los 7 años.

Mucha gente decide no medirse, tanto por un lado como por otro. Yo sé que ahora mismo ando totalmente descompensada, pero es lo que hay. Es lo que hay si quieres que tus clases consistan en ver una reconstrucción mamaria, como me han contado por ahí...

Y paso con esto al siguiente punto, ¿merece la pena esforzarse? Para mis amigas es un valor seguro. Para mí depende totalmente de la persona. Es difícil saber hasta dónde puedes llegar, pero saber hasta dónde quieres esforzarte para llegar no lo es tanto. Cuando esta amiga nos contaba los comentarios bien intencionados que minaban su autoestima, yo contesté que algunos irían a malas, pero otros serían simplemente consejos. Con el tema Selectividad me planteé muchas veces como segunda opción Biología. Soy de ese porcentaje que estudia medicina porque le interesa el cuerpo humano, y el tiempo me demuestra que no me he equivocado. Por eso pensé que estudiar seres vivos en general me sería más satisfactorio que aprender a tratar enfermos como pueda ser Enfermería. Y siempre tuve claro que uno puede tener mala suerte y que la primera opción no tiene por qué tocarte.

No me parecía que Medicina mereciera un viacrucis universitario.

Un año después, tuve un calvario en el Gólgota y todavía no he resucitado.

Así que realmente, uno y solamente uno valora lo que es necesario. Este chico, conociendo de cerca su sueño, creo que ha medido muy bien sus posibilidades y cuánto quería dar - que ha sido mucho, por cierto -. Y aún le queda, le queda mucho, pero se ha demostrado a sí mismo que puede con todo.

No me gustan los optimismos ciegos y descarriados, porque al final se acaban quedando en una vana sensación de poder que nunca conduce a nada. Pero tampoco el pesimismo pragmático del que hago gala en muchas ocasiones.

Tienen razón mis amigas, ya va siendo hora de que esto aparezca en mi vida:








 
PD: nuevo album de Kasabian. Ya tengo un concierto de The Horrors pendiente, pero si Kasabian no cae en exámenes no me lo quita nadie
 


jueves, 1 de septiembre de 2011

De bibliotecas

Tanto tiempo en las bibliotecas me está llevando a una obsesión malsana por ellas. Cada vez más las analizo con más detalle; distingo las pisadas de unas flip-flop a deportivas a bailarinas; elijo mi spot cuidadosamente seleccionando entre luz, temperatura, vistas y compañía; tengo fichados los baños, las expendedoras, los céspedes y los rincones solitarios... todo eso de 9 a 9. Amortizo bien el día.

La fauna de la biblioteca de medicina es aburrida; ya nos conocemos todos las caras. Modelos de anuncio de Ralph Lauren. Intentos de modelos de anuncio de Ralph Lauren que salen en los panfletos de la pescadería de su padre. Pijales que llevan la raya del pelo combinada con la raya del polo. Tirados. Más tirados. Gente normal de boli en la cabeza o la camiseta un día sí o un día no.

Lo divertido son las bibliotecas "generales".

Después de mi intento fallido de estudiar en la biblioteca de mi barrio, me he ido a "otra" más guay, con más luz y más expendedoras (aunque echo de menos el Carrefour de las coca-colas a 70 céntimos el litro y medio).

Fui por las condiciones de estudio. Me quedo por la gente.


  • Modernas: como se han dado cuenta que el look de polito claro y vaqueros de los 80 no estaba lo suficientemente desfasado, han decidido dar el siguiente paso. Eso significa combinar gafas al estilo Rayban años 50 de las que llevaba su abuelo, con un estupendo estilo capilar de loca despeinada de la época Victoriana (con el mismo rubio desteñido que da el agua oxigenada), camisetas de puntilla recortadas de un camisón y chaquetas al más puro estilo proletario. Normalmente, estudian Derecho, Empresariales y las más modernas publicidad.
  • Modernas religiosas: mismo look que la moderna vintage, pero con crucifijo de las JMJ o en su defecto, cruz fashion. La longitud de sus pantalones cortos es inversamente proporcional a la de su crucifijo. Eso sí, por arriba blusa ancha. 
  • El modelo de colonia: pelo despeinado, camisa a rayas en tonos pálidos o si es muy moderno camisa de cuadros; bermudas, alpargatas esparteñas. Cuatro collares de chiringuito de playa y una pulsera tobillera que te regaló tu novia / tu amiga de la playa; con la que sales en todas las fotos del yate. Son tan auténticos como tu bronceado marítimo, a coste de papá. Y tan feos como sus descendientes.
  •  Los playeros: son la versión cutre de los anteriores. Parece que se habían levantado para bajar a la piscina de la "urba" y al darse cuenta de que estamos en Septiembre hubieran sacado el bronceados y metido a cascoporro unos apuntes. Con esos pantalones de telita y esas camisetas manchadas de césped, casi te esperas que como Aquaman dejen un chorrillo de agua cuando se levantan de la silla. Alternativa a esta versión están los rastas-no-me-preocupa-mi-imagen; que llevan ochenta anillos en el pelo. 
  • Pokeros NO; GRACIAS
Esta entrada es una sosada, pero está en mi lista de pendientes, que de momento incluye:
  • Cómo estudiar en verano
  • Slaughterhouse 5
  • El relato de Swanney in English
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Pero como cierro bibliotecas, con calma. Por lo pronto dejo esta foto:

 El martes me enfadé con Álex porque se quedó sopa; así que decidí que mi arroz iba a estar muy aguado también. Cogí uno de los tuppers más grandes que tenía por casa y le eché aquella pasta blanquecina con un pequeño toque de tomate Orlando. Sin sal.

Creo que su intento de no comerse aquella amalgama fue una de las mejores cosas que me ha pasado en mucho tiempo. Casi, casi, un momento no vivido.



Soy algo más visual...

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