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viernes, 18 de enero de 2013

Madrid a los 21

Madrid me asfixia. Madrid me agota, me agobia.

Madrid, Madrid por las mañanas, cuando está amaneciendo y la neblina se forma en torno a la parada de bus, Madrid y sube el volumen de los cascos - si los llevas puestos - cuando los coches arrasan el pavimento gris, cuando suenan las ambulancias desde clase. Hay más ambulancias últimamente.

Madrid, y estudias, estudia mucho, estudia hasta salir de noche con las farolas de bola hasta la calle, con las manos metidas en el bolsillo. La sensación de mal estómago. La sensación de cansancio con regustillo a café de máquina.

Este es mi Madrid, estas son mis tardes y mis noches...

Estos son mis 21.










lunes, 9 de julio de 2012

Segundo de Mierdicina

Dedicado al Huracán Clatrina que llevaba mucho tiempo esperando esta entrada

He necesitado fuerzas para empezar esta entrada. Fuerzas y tres semanas off para no ponerme a despotricar y que la entrada pareciera el resultado de una infección de Shigellas. Así que ahora que estoy más tranquila y que tengo las notas en la mano, voy a dedicarme a contar la aterradora verdad de segundo de Mierdicina. Eso sí, con cierto decoro ya que en Septiembre muchos tenemos que vernos las caras.

Toda esta historia comienza cuando tú, que has triunfado frente a las fuerzas malignas de primero, piensas que segundo va a ser chungo, pero que ya estás experimentado. Después de comprobar que biología celular y bioquímica no son el desglose de la biología de plastibachillerato, después de conseguir estudiar con apuntes, dibujos, atlas y libro de expliaciones de la mesa, después de dominar el test tan bien que eres capaz de sacar la máxima puntuación en todos los test de la Cosmo juntos y después de asumir que hay que llevarlo todo al día para sacarte dos en tres días... piensas... soy más inteligente que House y más fucker que los de Anatomía de Gray.

Es Medullaman. Y ha venido para salvarnos a todos....
Y no llegas a una fantasía de Scrubs.

El primer cuatrimestre comienza con exámenes en Septiembre. Si fuiste un netter (en vez de un fucker) y te las sacaste todas en junio, lo mismo tienes ese puntillo sádico que hace que te apetezca encerrarte y ponerte a estudiar. Si terminaste en Septiembre, no. Sin embargo, este es sólo el comienzo de un Via Crucis que te va a hacer besar muchas veces el suelo.

Exámenes cada 20 días. Exámenes cada 20 días de varias asignaturas. Es decir, no tienes tres semanas de clase, en el fondo tienes nueve. Nueve semanas de clases que tienes que manejar al menos al 70-80% para aprobar. Cada materia es más chunga y cada examen más difícil. Encima los profesores se permiten el lujo de criticar lo poco en serio que os tomais las asignaturas. A lo mejor a la promoción anterior les pusieron baterías tipo Iron-Man, pero yo de momento necesito dormir más de 5 horas. Estos profesores suelen además ser de los que te añaden trabajo extra; es decir, consultar libros y pasar apuntes a limpios porque no tienen muy claro aquello que se llama "la docencia". Tampoco suelen tener claro que aprobar por parciales no es un privilegio, es un derecho, y que subir la nota del aprobado poniendo las preguntas más difíciles es, llanamente, putear. Los exámenes se convierten en una especie de GH, gente llorando por los pasillos, histérica en los 30 minutos que te dan para ir al baño y superar la decepción del examen anterior... de hecho, viendo ciertas preguntas, te planteas si tu futuro no pasa por ser la Lokah de la nueva edición de Mujeres, Hombres y Viceversa. No esperes descansar en Navidades, ¿para qué?

Esto además se suma a la planificación de las asignaturas, que hace que en periodos especialmente chungos se acumulen las clases. Y entender y limpiar una semana de clases de ciertas asignaturas, puede ser mortal. Además, vamos a cuadrarlo de forma que haya febrero para terminar en marzo. Yo me pregunto, ¿para qué? Total, si el número de créditos es orientativo, ¿no podríamos retrasar el examen?

Pues no. Terminas un martes, por ejemplo, y empiezas el cuatrimestre el miércoles. Con energía, paz y amor.

El segundo cuatrimestre empieza como la segunda temporada de Pokémon, con gimnasios nuevos de principiante a los que el dichoso Pikachu que ya debía de tener un nivel 100 no podía vencer. Es decir, todavía más jodidas que las anteriores. Dices: "al menos, si empezamos en marzo y terminamos en mayo, con Semana Santa de por medio, no podrán meter mucha materia". Jajajajaja. Iluso. Y encima probablemente tendrás algún parcial o alguna entera del primer cuatrimestre...

Las nuevas asignaturas son más densas, más chungas y encima muchas de ellas no pertenecían a segundo. Además, como buen must have en Mierdicina, ninguna de ellas ha asumido que los créditos son igual a la carga de trabajo. Conclusión: la materia te sale por las orejas, y si pueden dedicarle menos tiempo a la lección más difícil, mejor que mejor.

Los parciales, se ponen a finales de abril. No  llega a dos meses después de los finales. Son los famosos streptoparciales, que terminan a mediados de mayo. A 20 días escasos de los finales. Con dos cojones. Intenta descansar un poco. O mejor, intenta prepararte algo que te haya quedado por intentar llevar varios exámenes al día. E intenta hacer esto sin pincharte aminoácidos en vena, como se preparan la Selectividad en Corea. O sin estudiar 13 horas al día como en los campamentos de secundaria de los japoneses. Cuando me enteré, pensé que ellos disfrutarían con esta carrera muchísimo...

Ahora viene la mejor parte, cuando te das cuenta de que en esta carrera aprobar por parciales es como una bula papal o la iniciación en un templo budista que tienes que ganarte tras horas de estudio y meditación zen que te permita afrontar una pregunta test por menos de minuto. Llega un momento en el que te planteas que sí, que vale, que te resta materia, pero que casi te parece más fácil hacer otro tipo de examen en una silla de clavos. 

Aparte de que aunque consigas aprobar todos los parciales y no tengas nada pendiente de las anuales, tienes 15 días para estudiarte el temario de un mes. 

 Y tres días de espacio para repasar anuales.




Sí, ya sabemos que esto no es primero, ¿pero es necesario hacernos pasar cada cuatrimestre por un aro de fuego? Este año es más chungo, más feo y más odioso. Es un año en el que rellenar la solicitud al hospital es un rallo de esperanza, y es poner tres números en un impreso. También es mucho más aleatorio, si estudias poco malo porque es altamente probable que suspendas, si estudias mucho, puedes encontrarte con un 4,5 que se queda en 4,5

¿Podría mejorar esto? , claro. Empezando porque los profesores supieran adaptar su carga de créditos a la carga docente. Señores, HEMOS DADO COSAS QUE NO HAN SALIDO EN HOUSE. Y si no han salido en House, dudo mucho que vayan a salir en un mundo en el cual la mayoría de nosotros aterricemos como médicos de atención primaria. Así que, probablemente, no será importante. Y si lo es, somos la generación nativa en los medios digitales. De hecho, creo que de muchas asignaturas dentro de 20 años los apuntes estarán más obsoletos que el proyecto MKUltra. Así que, de verdad, si se quedan cosas sin dar no pasa nada. 

Y volvemos a lo mismo, ¿podríamos espaciar un poco más el curso? ¿Los exámenes? Porque somos humanos, y queremos descansar, y emborracharnos, irnos de vacaciones un puente, vaguear las mañanas de los domingos...Y no hacer esto por una proteína descrita en seis individuos, como que jode. 


Cierro esto con una mezcla entre deseos, esperanza y desesperación porque los cursos en el hospital no consistan en decirlos que somos una élite mientras nos patean el culo. Porque se hayan dado cuenta de que nos espera un futuro laboral negro, que las matrículas cada vez son más caras y que nos dejamos los leucocitos en los apuntes, en el metro y en general en esperar que el año siguiente sea mejor.


 

sábado, 31 de marzo de 2012

Polis




En 3o de la ESO, tuvimos en Cultura Clásica a una profesora maravillosa. No sé qué se requería aprender en Cultura Clásica, sí sé que decidió que el libro no iba a ser su guía. Y nos fue contando datos sobre la cultura griega. Entre ellos, nos contó cómo funcionaba la democracia ateniense.

La democracia ateniense implicaba la participación de todos los ciudadanos con derechos en la polis. Eso suponía que cualquiera podía proponer y dar su opinión sobre los diversos asuntos públicos que se trataran. Los ciudadanos no tenían representantes, sino "empleados públicos". Así los funcionarios eran elegidos por sorteo (se primaba la participación a la profesionalidad) y entonces sus acciones erróneas eran fuertemente equivocadas. Así que vemos que la democracia ateniense implicaba una participación obligatoria y global.

¿Cuál es la participación ciudadana ahora? ¿Elegir si hacer un test o no y meterlo en una urna? ¿Cómo decir "NO" con respuestas preseleccionadas?

Cuando leo en twitter comentarios absurdos de la gente quejándose por la falta de transporte público o hablando de fiasco total, pienso que son un poco obtusos de vista. Vamos, que ni con lentes de culo de vaso se dan cuenta de que esto no se trata de vencedores ni vencidos, sino de derechos. Los derechos son nuestra garantía como personas. Sin derechos, somos esclavos, somos comercio, somos números.

No sé cuánta gente pertenece a un colectivo con consideraciones éticas. Pero creo que un número más grande de población es aquella que depende de un trabajo para vivir y quiere trabajar en unas condiciones dignas: sin miedo a un despido injusto. Y es más: sin miedo a un despido injusto y sin miedo a no poder encontrar trabajo después.

¿Que los autobuses funcionan mal? Al menos hay autobuses, ¿no? Al menos hay servicios públicos y no te mueres en la puerta de un hospital. Porque parece que por votar a ciertos sectores políticos uno siempre va a tener el suficiente bienestar económico como para prescindir de lo público (público, que no caridad como nos quieren hacer creer).


Si el sistema está corrupto y podrido, hay que cambiarlo. Hay que dinamitarlo. Pero no hay que ignorarlo, porque estás inmerso en él.



Gracias a Bea y a Álex por hacerme darme cuenta de esto

domingo, 11 de marzo de 2012

8

Dicen que uno de los síntomas de hacerse mayor es que recuerdas demasiado. Para mí es uno de los síntomas de que estás demasiado introspectivo. 


Supongo que esto es algo que contaré a mis nietos.



Recuerdo en mi calle los coches de policía, y las ambulancias. Recuerdo querer agarrarme al brazo de quien me llevaba al colegio. Decía, "no mireis, no mireis". Me aseguraron que iba a estar mejor allí, más distraída. Me dijeron que la lámpara del salón había temblado, que pensaron en un terremoto. Algún profesor intentó dar clase hasta que I. empezó a llorar. "Mis padres han pasado esta mañana por Atocha. Siempre pasan por Atocha". Cuando I. se calmó empezó C. Faltaba gente. Empecé a llorar. Mis padres también pasaban por Atocha, todas las mañanas. Vinieron a buscarme. Hubo una amenaza de bomba en la 2ª planta, buscando a mi hermana. A los que estábamos saliendo nos obligaron a sentarnos en el pasillo de azulejos verdes con la cabeza bajada. Las cristaleras de las clases como una amenaza.

Volviendo a casa seguían las ambulancias y los coches de policía. "Todo OK" decían todos. Nos pidieron el DNI para ir a casa y comprobar que éramos residentes. Nos prohibieron ver la tele. Antes de hacerlo, informaron de que el polideportivo del barrio se había cerrado para meter cuerpos, que habían ido médicos y que había una pierna colgando de un cable telefónico. Nos asomamos a la ventana, pero sólo veíamos el tejado en pico de metal. Nos bajaron la persiana a la mitad.

Recuerdo también la campaña de donación de sangre masiva después. Cómo decían que la Comunidad de Madrid "se había volcado". Recuerdo enfadarme al día siguiente porque era la delegada de clase, y al hacer el mural me parecía que poner las letras en amarillo, rojo y negro se parecería más a la bandera alemana que a cualquier símbolo de luto. Cabrearme con la democracia. Recuerdo las mesas puestas en el centro, como en un banquete, declararme atea poco después y no rezar esos días. Ese viernes tampoco fue mucha gente. Recuerdo en la tele niños del colegio rival al nuestro declarar que tenían sordera transitoria, pero no recuerdo conocer a ninguno. Recuerdo ir al centro médico y ver coronas de flores a lo lejos, y velas, y mi madre tirándome del brazo. Recuerdo acompañar a mi familia a votar, lo lleno que estaba ese centro. Sólo recuerdo dos votaciones: esa y la primera en la que voté.

Recuerdo crticiar el monumento en Atocha. Oda al papel del wáter. Recuerdo los puestos con víctimas, pidiendo información manipulada y sesgada.

Recuerdo caminar encima de las vías del tren y señalar a lo lejos el punto donde ocurrió. 


jueves, 8 de marzo de 2012

Inseguridad policial

Foto sacada de elmundo.es


Fin de exámenes.

Salimos el viernes. Nada especial, un reencuentro de cotilleos, sitios, cócteles sabor jabón, gente nueva, gente vieja, nadie usado. Como sabeis y repetiré cien veces, esto es un blog de opinión (vamos, de un poco de todo). No es un blog de "me-creo-de-la-nueva-generación-de-skins-y-no-llego-a-foq". Así que no me voy a meter más.

Pasamos varias veces por Sol el viernes. Delante del autobús de donación de sangre, bajo el edificio del Tío Pepe, había una línea de policías y furgones como si un donante tuviera napalm en  las venas. Se alineaban en policía-furgón-policía-furgón desde el Pans&Company hasta la esquina del edificio. Los policías llevaban el equipo de anti-disturbios, casco, chaleco, manos cruzadas, posición de defensa supongo.

Los vimos a las 5y30 y a las 11 seguían allí. Unos amigos se acercaron a preguntar qué pasaba.

Una manifestación.

Un viernes por la tarde Sol está lleno de gente. La manifestación era de gente con bigote. Señoras con abrigo de piel del rastro. Chicas con tacones y medias de lycra. Gente con cejas. En Sol suele haber más de cinco furgones delante de la Puerta del Sol.

¿Qué está pasando? En serio, ¿qué está pasando? Hace 10 años los policías eran "a-los-que-preguntar-si-te-pierdes". Ahora la sensación de que tienes que salir corriendo. La ciudad está seca, abandonada, convirtiéndose en un desierto. Los antidisturbios caminan por la calle con paso espartano. Los escaparates están sucios tras los referéndums populares. Constantemente encerrado, la calle no pertenece a nadie. Apelmázate delante del luminoso de un McDonalds contando monedas.

Tengo una sensación de ahogo constante que no creo que se libere cuando llueve

sábado, 3 de marzo de 2012

Un añito

Este blog, hace poco que ha cumplido un año.

Para mí el blog hace años cuando termino los exámenes. Y como esta vez los he terminado en Marzo, pues en Marzo.

El blog surge de un deseo de contar la vida de un estudiante de medicina sin edulcorantes ni viajes épicos. Es decir, todo lo contrario a los libros sobre médicos que se vuelcan en la medicina y arriesgan sus vidas por un saber. He intentado explotar lo tétrico, tosco y rancio que tiene la medicina, para contraponerlo a las historias de mariposas y bisturí.

Y sí, la medicina (o al menos la faceta que conozco ahora) tiene mucho de tétrica, tosca y rancia. Es absorbente e intrigante, está llena de recodos llenos de información. Es agobiante y asfixiante, se enrosca a tu pecho como tuberculosis, asma. Le gusta verte llorar. Te sigue por los pasillos, pegada a tus pies como un velo de biofilm, huele a compost fundido, a polvo, a químicos. Es de color azul pálido, el reflejo de los fluorescentes.

Ahí estás, todas las mañanas levantándote. Con anemia. Produce lluvia durante tres horas seguidas, llena 1000 palabras en una hora. Sabes el esfuerzo de escribir. Sabes el valor de 1000 palabras. Plantéate una trombosis. Ahí sigues. Intenta entender esas 1000 palabras, grabarlas en tu cerebro con muescas en un chip. La textura blanda, suave y lúbrica de tu cerebro. Los libros con las páginas despuntadas y las tapas ásperas. Las mesas con la superficie irregular, acuchilladas del uso.

El conocimiento. El conocimiento profundo y líquido, en una cueva de calizas. Por eso sigues. Por pasar tu mano sobre ese agua prehistórica y poder entender por fin.

Así que me he dado cuenta de que hay más que las clases con las paredes color blanco incendio.

Pero no voy a explotarlo, porque yo comparto mi privacidad. No mi intimidad.





martes, 10 de enero de 2012

La biblioteca de la Casa Encendida está cerrada...

... hasta el día 21 de Enero.

Lo pongo aquí porque antes de ayer, a las 10 de la noche no ponía nada. A las 9y45 de la mañana, después de 15 minutos esperando en la puerta, en la página web tampoco. La única señal que tuvimos de que la biblioteca estaba cerrada fue una chica que vimos a lo lejos hablar con un guardia de seguridad e irse.

Después de media hora de cola a 2º grados volvió a salir el guardia para decirnos que la biblioteca de la Casa Encendida estaba cerrada porque estaba de reformas. Que abría el día 21 de Enero.

Como no lo ponía ni en Internet ni en un mísero cartel de papel con mayúsculas a boli bic, lo pongo aquí.

No sé si alguien lo leerá; pero espero salvaros de esperar a dos grados.


martes, 29 de noviembre de 2011

Sin ganas



No tengo ganas de nada. 

No tengo ganas de estudiar, ni de ir a clase, ni de ver la tele ni de hablar. Será por eso que me cuesta tanto escribir, que llevo atascada 2 semanas con un relato porque está tocando mi zona de comfort...

El caso es que cuanto más lo pienso, más cuenta me doy: no es culpa mía. Sí, es verdad que yo tengo predisposición a ponerme triste con los cambios estacionales de luz (como todos, creo), pero creo que algo influye ir a examen por mes desde Septiembre.

¿Por qué no respetan los ritmos?

El otro día, una profesora en la facultad que debe de llevar más tiempo que las mesas de la cafetería, dijo que en sus tiempos no daban 10 minutos entre clase y clase. Pues estupendo, pero si los habrán puesto será por algo, ¿no? Porque es importante hablar con tus compañeros, ir al baño, tomar algo que te dé un subidón de azúcar, enviar un mail o fumarte un cigarro si es que te relaja y te ayuda a reconectar. Porque verían que los estudiantes se concentraban mejor y se hacía más fácil dar la clase.

Llevo empalmando exámenes desde Septiembre. Empecé a estudiar en Agosto, y desde ahí, non-stop. Porque una semana con clases y trabajos, señores docentes, no es un stop. Es un ojo del huracán, y sabes que aunque te claves con chinchetas al asiento de la biblioteca te va a pillar volviendo a la rutina.

Pues sí, estoy cansada, estoy harta y me apetece tener una fiesta para rascarme la barriga, estar con mi novio al 100% y no pensando en qué me queda por estudiar y echarme un vicio a los Sims. Me apetece salir de fiesta un poco putilla y beber un poco de más, sin estar cansada o con sueño porque me levanto a las 7 menos cuarto para estudiar.

¿Cuánto te cunde estando en esta situación? ¿Cuánto aprendes? Qué pasa, ¿al Estado le interesa que estés amargado para que así despaches a los pacientes rapidito?

Por lo pronto, para mí renal está siendo un cólico de riñón.






Concierto de The Horrors el viernes. Espero que esté a la altura y no se pongan a indicar fallos de sonido. 



jueves, 29 de septiembre de 2011

El valor del esfuerzo

Todo esto viene a raíz de una conversación de descanso mientras comíamos ranas de chocolate (no, mentira, KitKat es lo más parecido que hay en la complu, pero después de algunas clases el chocolate es necesario contra los dementores...) en el que nos enteramos de que una persona a la que queremos mucho ha conseguido después de muchísimo esfuerzo encaminarse en dirección a su sueño.

Y de aquí surgió una conversación, en la que mis amigas afirmaban que todo es posible. Pero yo creo que no. Bueno, no hace falta decir que suelo ser la nota pesimista-realista, pero tengo mis motivos para pensar que no todo es posible.

Primero, a mí me parece que uno tiene que asumir sus limitaciones. No entiendo por qué esto le parece a tanta gente muy negativo. Supongo porque en el fondo se confunde asumir las limitaciones con autoponérselas. Y no tiene nada que ver. Cuando empezamos anatomía y estábamos viendo la inervación del brazo, el profesor nos dijo que con práctica todo se consigue, sólo que algunos necesitamos más y otros menos. A lo mejor yo podría llegar a ser muy buena jugadora de baloncesto, pero tendría que echarle muchas más horas que un tío de 2,10 que lleva jugando desde los 7 años.

Mucha gente decide no medirse, tanto por un lado como por otro. Yo sé que ahora mismo ando totalmente descompensada, pero es lo que hay. Es lo que hay si quieres que tus clases consistan en ver una reconstrucción mamaria, como me han contado por ahí...

Y paso con esto al siguiente punto, ¿merece la pena esforzarse? Para mis amigas es un valor seguro. Para mí depende totalmente de la persona. Es difícil saber hasta dónde puedes llegar, pero saber hasta dónde quieres esforzarte para llegar no lo es tanto. Cuando esta amiga nos contaba los comentarios bien intencionados que minaban su autoestima, yo contesté que algunos irían a malas, pero otros serían simplemente consejos. Con el tema Selectividad me planteé muchas veces como segunda opción Biología. Soy de ese porcentaje que estudia medicina porque le interesa el cuerpo humano, y el tiempo me demuestra que no me he equivocado. Por eso pensé que estudiar seres vivos en general me sería más satisfactorio que aprender a tratar enfermos como pueda ser Enfermería. Y siempre tuve claro que uno puede tener mala suerte y que la primera opción no tiene por qué tocarte.

No me parecía que Medicina mereciera un viacrucis universitario.

Un año después, tuve un calvario en el Gólgota y todavía no he resucitado.

Así que realmente, uno y solamente uno valora lo que es necesario. Este chico, conociendo de cerca su sueño, creo que ha medido muy bien sus posibilidades y cuánto quería dar - que ha sido mucho, por cierto -. Y aún le queda, le queda mucho, pero se ha demostrado a sí mismo que puede con todo.

No me gustan los optimismos ciegos y descarriados, porque al final se acaban quedando en una vana sensación de poder que nunca conduce a nada. Pero tampoco el pesimismo pragmático del que hago gala en muchas ocasiones.

Tienen razón mis amigas, ya va siendo hora de que esto aparezca en mi vida:








 
PD: nuevo album de Kasabian. Ya tengo un concierto de The Horrors pendiente, pero si Kasabian no cae en exámenes no me lo quita nadie
 


viernes, 23 de septiembre de 2011

Cómo sobrevivir a 1º de medicina

Hoy es uno de esos días desmoralizantes en la carrera de Medicina. Cuando salen los nenes de primero (la verdad es que me sacan una cabeza todos, pero ya se sabe), con su carita de ilusión galénica y su expresión de herederos de la tradición médica que te venden en el discurso del primer día y nos ven a nosotros, con nuestra cara de asco y de cansancio, arrastrando las batas y escaqueándonos de prácticas y de teoría y nos miran como si no entendiéramos la suerte que tenemos.



En fin, cómo se nota que de momento ellos han visto lo que es un decúbito supino y a los prearistotélicos. De momento, nadie les ha aprobado de aprobar por parciales por 9...

Así que, para aquellos cuyos sueños sigan impecables (aunque un poco tarde, porque creo que yo tuve el primer parcial a finales de septiembre), un manual de Cómo sobrevivir a 1º de medicina.

  • En tu colegio tú eras un pequeño copo de nieve, grande, enorme y precioso. Olvídate de aquellos tiempos. Olvídate YA. Tú clase va a estar llena de los copos de nieve preciosos de cada colegio. De los peces grandes. ¿Sabes cuando en los documentales salen los tiburones de Malasia y alguien pierde un brazo? Tú eres el tiburón feo. Olvídate ya del protagonismo. 
  • Antes hemos dicho que todos ibais a ser peces grandes en estanque pequeño. Bien, mentalízate desde ya que hay peces más grandes que tú, que estudian más que tú y que sí van a aprobar. No dramatices con lo difícil que es la carrera entre compañeros; la mayoría de ellos aprobarán echándole más codos que tú u organizándose mejor.
  •  Como has podido leer antes, ESTUDIA. Esto no es el instituto, aquí el profesor de física y química no va a ser tu colega. Tienen al 90% de la clase dejándose los codos estudiando, ¿crees que les va a importar que a ti no te parecieran interesantes las vesículas de clatrina, el canal del pulso o la glicólisis? Obviamente, van a suspenderte sin que les tiemble la mano. Además de que, aquí no se estudia como en el cole. Aquí no vale que te acerques ligeramente a la respuesta correcta y vean que has estudiado. Aquí o te lo sabes, o a Septiembre. La elección es tuya.
  • Ni los profesores son tus colegas ni te van a facilitar las cosas. Desde apuntes imposibles hasta prácticas aburridas; abrir cadáveres, pincharte la mano o dejar que tu grupo de prácticas te vean las tetas. Te toca aguantar. Luego tendrás pesadillas, catarros, acné... eso sí, piensa que estás ganando papeletas para el Nirvana. Y para terminar la carrera.
Pero, también decíroslo... se aprueba. Yo me he limpiado todo 1º, cuando pensaba que no me libraba de repetir dos mínimo en 2º. Y aquí estoy, desesperándome pero con el curso limpio. Es cuestión de estudiar desde el primer día, de organizarse bien, de desesperarse pero seguir levantándote cada mañana...

¿Resignación? Totalmente. Creo que poca gente tiene complejo de zapatilla crock.

¿Merece la pena ser médico? Aaah, eso no lo sabemos. Menos sin haber pisado el hospital, como es mi caso, pero aún así creo que ser médico dista mucho de ser el que coge apuntes en un atmósfera más incómoda que los relatos de Chuck Palahniuk

Una vez me dijeron que las personas sabias son las que distinguen lo que pueden saber de lo que no. Yo no puedo saber si ser médico es lo mío. Pero sí sé que me encanta aprender todos estos temas frikis de neuronas y reacciones (aprender, que no estudiar). Así que, aunque con el primer trancazo estudiantil del año, me quedo.

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Alguien comentó a mi petición de dejar un comentario sobre el consejo que le daría a alguien que acaba de entrar en medicina.

"HUID" L. Monkey





lunes, 19 de septiembre de 2011

Agradecimientos

Pues sí, hoy tengo que hacer una ronda de aplausos. Porque hoy me siento en clase tan limpia y pura como la chica que se va a Hollywood y su conocimiento de la maldad se limita al niño que le tiraba de las trenzas en su pueblucho de Texas.

- A L. Acuarelas y R. por sus apuntes de fisiología. Sin ellos aún pensaría que el corazón lleva pilas.

- A R. por sus magnifícios apuntes de bioQ caligrafiados. El metabolismo tuvo un sentido nuevo gracias a ellos.

- A L. Monkey por venirse algunos días a la biblio conmigo. Creo que a ambas nos vino muy bien, ¿no?

Una mención honorífica especial a Álex. Porque soportarme en exámenes tiene mucho mérito. Soy como una masa enfermiza blanquecina de pupilas dilatadas que pierde agua por todos sus poros. Vamos, como si un Cullen se tira a Bob Esponja. El caso es que él siempre arrastra de Ecullen Esponja y parece no importarle. O guardárselo para cuando pueda gritar sin estar bajo los efectos de la esquizofrenia.

Y otra para mí. ¿Por qué no? Porque estas calificaciones me han sabido casi tan bien como la matrícula de bachillerato. Con la diferencia de que en estas he dejado sudor, lágrimas y sangre. La sangre es literal; todos sabeis que estoy a base de carne roja... (es lo que tiene que ser una violación de un Cullen). Pero aún así yo me lo he currado.

Quién me lo iba a decir en Enero.

Quién me lo iba a decir en Septiembre.

 

Todos sabeis que en Septiembre suelo encapricharme oportunidades que no son mías. Pero igual que por casualidad encontré una carpa en mi regazo cinco meses después, esta vez me he tenido que meter en el fango para encontrar el koinobori que colgaré en mi ventana.



martes, 13 de septiembre de 2011

Me siento parasimpática

Hoy me siento parasimpática.

Me ha vuelto el color a la cara, lo que significa que se acabaron los días de vasoconstricción facial y aspecto de novia cadáver con costras. Las contracturas del trapecio y esternocleidomastoideo han desaparecido por arte de magia. Incluso fistu me ha dejado hasta los próximos exámenes. El sistema inmune sigue bajo mínimos, he decidido autosuplementarme con probióticos y vitaminas. Si no funciona, mearé prácticamente Channel, ya que el cuerpo toma las vitaminas que necesita y el resto las orina, pero seguro que los de la Cruz Roja me lo agradecen.

Esta tarde toca una sesión de cambio radical y redescubrimiento del final del verano. Me llevaré a Echo y a Diana que han estado cogiendo mierda en las estanterías desde LDN. Para mí el fin del verano va a durar hasta que los estudios vuelvan a convertirse en las SS y me lleven a Bibliowitz.

El otro día estábamos comentando las sufridas de Medicina y yo que las asignaturas de este año no nos llaman nada. O sea, que aparte de matarte estudiando, nos va a tocar matarnos a estudiar por algo que no nos gusta ni va a tener utilidad práctica ni nada... aún así, yo me he hecho mis promesas este año:

- Sacármelas todas. Tirando a lo realista, no dejarme ninguna sin estudiar. Estudiar en verano es 10 veces más fáciles si te las preparaste cutremente antes y al menos conoces el temario e hiciste algo por entenderlas.

- Dejarme los viernes para mí y currar más los domingos.

- Sacar más la cámara.

- Dejar el look "presa de Bibliowitz" salvo para el día antes de los exámenes, o en su defecto, los meses de exámenes. Esto está prácticamente conseguido, pero por si acaso, lo pongo por aquí.

- Comprarme ropa nueva. Acostumbrarme a llevar tacones... (¡JA!)...

- Buscar acompañada de E. y D. sitios nuevos por Madrid

- Achuchar un poco más a Álex

No quiero ponerme de objetivos muchas más cosas, porque se me van a olvidar. Estoy pendiente de ver si puedo hacer un apaño para desarrollar mi vena creativa y pensativa, ya que mi vena zombie está vasodilatada a tope.

 

Edito: los estudiantes de medicina estáis cordialmente invitados a contarme qué efectos os ha producido medicina y qué consejos daríais a los que van a empezarla. 


jueves, 1 de septiembre de 2011

De bibliotecas

Tanto tiempo en las bibliotecas me está llevando a una obsesión malsana por ellas. Cada vez más las analizo con más detalle; distingo las pisadas de unas flip-flop a deportivas a bailarinas; elijo mi spot cuidadosamente seleccionando entre luz, temperatura, vistas y compañía; tengo fichados los baños, las expendedoras, los céspedes y los rincones solitarios... todo eso de 9 a 9. Amortizo bien el día.

La fauna de la biblioteca de medicina es aburrida; ya nos conocemos todos las caras. Modelos de anuncio de Ralph Lauren. Intentos de modelos de anuncio de Ralph Lauren que salen en los panfletos de la pescadería de su padre. Pijales que llevan la raya del pelo combinada con la raya del polo. Tirados. Más tirados. Gente normal de boli en la cabeza o la camiseta un día sí o un día no.

Lo divertido son las bibliotecas "generales".

Después de mi intento fallido de estudiar en la biblioteca de mi barrio, me he ido a "otra" más guay, con más luz y más expendedoras (aunque echo de menos el Carrefour de las coca-colas a 70 céntimos el litro y medio).

Fui por las condiciones de estudio. Me quedo por la gente.


  • Modernas: como se han dado cuenta que el look de polito claro y vaqueros de los 80 no estaba lo suficientemente desfasado, han decidido dar el siguiente paso. Eso significa combinar gafas al estilo Rayban años 50 de las que llevaba su abuelo, con un estupendo estilo capilar de loca despeinada de la época Victoriana (con el mismo rubio desteñido que da el agua oxigenada), camisetas de puntilla recortadas de un camisón y chaquetas al más puro estilo proletario. Normalmente, estudian Derecho, Empresariales y las más modernas publicidad.
  • Modernas religiosas: mismo look que la moderna vintage, pero con crucifijo de las JMJ o en su defecto, cruz fashion. La longitud de sus pantalones cortos es inversamente proporcional a la de su crucifijo. Eso sí, por arriba blusa ancha. 
  • El modelo de colonia: pelo despeinado, camisa a rayas en tonos pálidos o si es muy moderno camisa de cuadros; bermudas, alpargatas esparteñas. Cuatro collares de chiringuito de playa y una pulsera tobillera que te regaló tu novia / tu amiga de la playa; con la que sales en todas las fotos del yate. Son tan auténticos como tu bronceado marítimo, a coste de papá. Y tan feos como sus descendientes.
  •  Los playeros: son la versión cutre de los anteriores. Parece que se habían levantado para bajar a la piscina de la "urba" y al darse cuenta de que estamos en Septiembre hubieran sacado el bronceados y metido a cascoporro unos apuntes. Con esos pantalones de telita y esas camisetas manchadas de césped, casi te esperas que como Aquaman dejen un chorrillo de agua cuando se levantan de la silla. Alternativa a esta versión están los rastas-no-me-preocupa-mi-imagen; que llevan ochenta anillos en el pelo. 
  • Pokeros NO; GRACIAS
Esta entrada es una sosada, pero está en mi lista de pendientes, que de momento incluye:
  • Cómo estudiar en verano
  • Slaughterhouse 5
  • El relato de Swanney in English
  • Cómo afrontar primero de medicina y no morir en el intento
  • El adversario, por qué me gustó más Capturing the Friedmans y por qué entiendo que haya gente que finja matricularse en medicina
Pero como cierro bibliotecas, con calma. Por lo pronto dejo esta foto:

 El martes me enfadé con Álex porque se quedó sopa; así que decidí que mi arroz iba a estar muy aguado también. Cogí uno de los tuppers más grandes que tenía por casa y le eché aquella pasta blanquecina con un pequeño toque de tomate Orlando. Sin sal.

Creo que su intento de no comerse aquella amalgama fue una de las mejores cosas que me ha pasado en mucho tiempo. Casi, casi, un momento no vivido.



lunes, 22 de agosto de 2011

Todo lo que no salió en la 1

"Da gusto ver a esta juventud tan feliz y tan contenta"

"1,5 millones de jóvenes con fe"

"Esta es la juventud del papa"

MENTIRA


  • Gasto económico: aunque el coste de las JMJ parece como cuando le preguntas al primo rico cuánto le ha costado la escultura hortera de la pastorcita y te dice "nada mujer, ¡es un regalo!", parece ser que en sitios con economías europeas sí están preocupados por el gasto que ha tenido. Prueba de ello es que no hay vídeo de la BBC que no hable del "debate raised because of the cost of the Youth World Day" mientras un calvo dice "beatos, beatos, iros a vuestros países a rezar".Y es que aunque peperos, y sociatas con intereses digan que un país de la envergadura de España no necesita cuestionarse los gastos de estas jornadas (palabra moderna donde las haya) en el resto de Europa se han dado cuenta de que Carlos V el Emperador y Felipe II hace tiempo que dejaron el poder. Y se están cabreando por estar sufragando la visita del Papa.
 
  • Gasto económico - nivel Comunidad de Madrid: Vale, estupendo. Sólo ha faltado obligarnos a los laicos de hacer de soporte para elevarles y que vieran mejor al Papa. Han tenido toda la semana cortado el eje Atocha-Colón y Alcalá-Recoletos, para los que no lo sepan, la aorta y las cavas de Madrid. Además, como ellos son santos y ligeros como espíritus, les han hecho una rebaja del 84%, Tú te jodes, por impío, pero ellos pagan 10 euros por un abono de 7 días. Yo pago 30,50 por todo el mes, peeero, porque soy menor de edad. En dos años, me ofrecen abonar más de 50 euros. Mientras que si tú eres un joven de 23 años con una camiseta amarilla y pinta de panoli te sale a 10 euros. Ala, por tu cara santa. Que si el Telepizza te quiere subvencionar la comida por mi estupendo, pero que yo sepa el Metro lo pagamos todos. Eso sin contar la sanidad, la policía, los servicios de limpieza... 
 
  • Balance: aparte del metro, la apertura de colegios, todo tipo de facilidades... que es dinero que el Estado dejará de percibir. Cuando me dicen que los peregrinos pagan el 70%, yo les contesto que estupendo, pero si el otro 30% es del Corte Inglés, OHC y Caja Madrid, amigos, ese 30% se lo devuelve el dinero por obra social. Tal cual. Lo que pasa, y ahí no me muerdo la lengua sino que lo admito, es que el dinero que dejan los peregrinos se equivale con el que se desgravan las empresas. Pero lo que no cuadra es el gasto público (sanidad, seguridad, limpieza...). Y si algún Papafan os lo pregunta, tal cuál se lo decís. Que no hace falta ser un as en las finanzas para percibir que cualquier evento (desde estas Papaolimpiadas hasta las de verdad) acaban siendo una pérdida de dinero.

  • Civismo:  con esto me remito al comienzo de la entrada. Todos dando la brasa con lo limpios y sanos que son los jóvenes como en contraposición a los perroflauta de Sol (estos eran los Papaguitarra) y mentira. Bueno, a parte de que cualquier concentración genera toneladas de basura y a estos lo que es el Medio Ambiente se la pela bastante, como jóvenes que son - ha dicho una compañera de clase - es normal que quieran divertirse. Y yo digo que sí, que claro, pero que el botellón no es una diversión sana. Quizá sus amigos controlen con el alcohol; bien, yo en los botellones a los que he ido han acabado con zumbadas escribiendo con hojas en el suelo, detenidos por la policía o pegándonos con puertas de discotecas. Y me consta que no soy la única, que se lo digan a los de Lloret del Mar. Pero claro, de repente veo a ex-compañeras de colegio célebremente conocidas por ir "más pedos que Alfredo" así en general, haciendo galas de ello, que se han apuntado a ir de voluntarias. En un vídeo de la Sexta sale una niña-perlacas diciendo que "eso no es un botellón" mientras la cámara enfoca a un sombrero-butanero meando en la Plaza de España. No, claro, eso es una comunión en la que en vez de Forma Consagrada hay Botella Recién Comprada. 
  • Civismo II: los palos de Sol. Espero que rueden cabezas por todas esas agresiones gratuitas. No rodarán. Algunos policías necesitaban apuntarse a yoga. 
 
  • Irrealidad:  1,5 de jóvenes - crisis de vocaciones - 13% de los jóvenes españoles yendo a misa = ¿demostración de poder?
  • Ostentación: dejo esto para el final. Porque mientras el Papa ha dado misa en un altar de 1,000,000 de euros; mientras los peregrinos tiraban la comida y daban vueltas por la calle, y mientras que se hacían Via Crucis con cojinetes de terciopelo, yo no paraba de ver sacos blancos diminutos siendo echados a la tierra. 
 Bebés de dos años de 6 kilos con madres acariciando los salientes de su espalda mientras chapurrean que los otros 4 de sus hijos se han quedado en el camino. Se han muerto. En los campamentos, asolan las pestes y las miserias. Sólo se ven mujeres, mujeres viejas y famélicas con pequeños cadáveres a su cargo rodeando una cazuela con arroz. 



Un voluntario dice:
Les damos pasta de cacahuetes altamente concentrada; así también podemos ver si siguen siendo capaces de comer.
Y mientras, el Santo Padre y sus feligreses guarrean Cuatro Vientos.


Espero haberos dado argumentos por si algún Papaguitarra os dice que de sus impuestos también se pagan los abortos y el Orgullo Gay.


Pd1: quiero terminar de estudiar YA. Imposible.  

Pd2: hay un sentido por el que esta entrada está en Helvetica. Os lo dejo aquí:

 




sábado, 21 de mayo de 2011

Con valor

Tras tres semanas de exámenes, y exámenes, y exámenes, y antes de un mes de... bueno, no hace falta que lo explique, han llegado las notas.

Han sido unas semanas duras. Semanas de plantar el culo, yo en la biblioteca, y esperar a que te crecieran boniatos en el coxis mientras aporreabas la calculadora o veías fotos y fotos de tejidos como si te pusieran los leucocitos lo más mínimo (todos sabéis que yo soy mucho más de eritrocitos en HE):

El caso es que fueron semanas de tensión que más o menos, a todos nos han costado la alteración de un proceso normal. Que la piel tersa y brillante con comer en 15 minutos un cacho ensalada porque te han empalmado exposiciones de trabajos se llevan como un tiro. Que lo mejor para Lumpy no es estar plantando el culo desde las 8:30 hasta las 17:30 para luego seguir.

Oh sí, Lumpy. Me siento como Hulk Simpson.

De todas formas, estudiantes de medicina, ¡sintámonos orgullosos! Hasta más o menos el 7 de junio podemos cantar....

Soy algo más visual...

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